Si el boxeo no hubiera dejado a un lado la necesidad de enfrentar a los mejores de cada división, fundamentalmente porque los intereses económicos rigen los destinos de cada pelea, el cubano Luis Ortíz y el también zurdo estadounidense Charles Martin, quizás irían por otro rumbo.

Pero tanto “King Kong” Ortíz (32-2-0, 27 KOs) como “El Príncipe” Carlos (28-2-1, 25 KOs) han tenido que pactar el duelo, eliminatorio en la división pesada de la Federación Internacional (FIB), porque, según ellos, los otros mastodontes declinan enfrentarlos, con excusas risibles, en muchos casos.

Ortíz, quien cumplirá 43 años el 29 de marzo próximo, y Martin, de 35, cruzarán guantes el 1 de enero próximo, en el Seminole Hard Rock hotel y casino, de Hollywood, en el condado de Broward, en el sur de Florida.

Tras una obligada pausa de un más de un año, el nacido en la oriental provincia de Camagüey y asentado en Miami, no tiene acción competitiva desde el 7 de noviembre del pasado año, cuando anestesió en el primer asalto al local Alexander “El Grande” Flores, en el Microsoft Theater, de Los Ángeles, California.

Desde hace mucho, Ortíz, ubicado entre los 10 primeros en los cuatro organismos más prestigiosos presiona en todas direcciones a los ubicados en la élite de la máxima categoría. Pero sus retos caen en oídos sordos. 

Hasta el cansancio ha afirmado Luis Ortíz, que siempre está dispuesto a enfrentarse a los mejores de la categoría pesada y que él resulta un referente tanto para los ubicados en la élite como para los que aspiran a llegar a la cima de esa difícil división.

“Les digo a los que quieren buscar mérito, que deben primero pasar por un puente que soy yo”, dijo Ortíz hace poco al Nuevo Herald. “Y a los establecidos, que sigo aquí, activo y deben tenerme en cuenta”.

A principios del pasado año, cuando todavía no se había extendido el mortal ataque de la pandemia del coronavirus en todo el planeta, Ortíz retó al mexicano-estadounidense Andy “El Destructor” Ruíz (33-2-0, 22 KOs), ex monarca mundial de la Organización Mundial (OMB), la Federación Internacional (FIB) y súper campeón de la Asociación Mundial (AMB).

Ruíz respondió a Ortíz que le interesaba la pelea, pero que antes le gustaría hacer una pelea de preparación, tras su fracaso por unanimidad en la revancha ante el inglés Anthony “AJ” Joshua, el 7 de diciembre del pasado año, en la Diriyah Arena, de Arabia Saudita.

Al conocer la excusa de Ruíz, Ortíz fue enfático: “Por qué una pelea de preparación? Nosotros los boxeadores necesitamos rivales que nos ayuden a levantar nuestro nombre. Yo prefiero pelear siempre con gente de puntería y no quien esté por debajo de mi nivel”.

Y como prueba de que no le interesaba enfrentar al zurdo cubano, “El Destructor” Ruíz (34-2-0,22 KOs) peleó contra el también estadounidense Chris “La Pesadilla” Arreola, al que se impuso por fallo unánime el 1 de mayo de este año, en Carson, California, donde el descendiente de mexicanos cayó a la lona en el segundo asalto.

El Dios Crono ha continuado su indetenible curso y las trayectorias de Ortíz y Ruíz siguen por sendas paralelas, sin que se avizore en un futuro, ni siquiera lejano, que chocarán en el encordado.

El Abuelo” Ortíz, como algunos lo llaman en broma, insiste que él y su grupo de trabajo han hecho infinitas gestiones, pero “nadie quiere pelear. Me he pasado mucho tiempo inactivo, entrenando aquí, gastando energías en el gimnasio, por lo que el combate (contra Martin) significa algo grande para mí”.

En el diálogo con el Nuevo Herald, de Miami, Ortíz, quien aparece en el 10mo escalón de la FIB, elogió a Martin por ser el único que aceptó el reto y decidió pelear. 

Algo similar le ha ocurrido a Martin, segundo en el listado de la FIB, por lo que los dos, apremiados por el tiempo y la falta de ascensos al cuadrilátero, decidieron verse las caras sobre el ring.

Martin se convirtió en campeón de peso pesado en enero de 2016, cuando ganó la faja vacante de la Federación Internacional (FIB), por nocaut técnico en el tercer rollo, contra el entonces invicto, el ucraniano Vyacheslav Glazkov. Tres meses más tarde, en abril, perdió el título ante el británico Anthony “AJ” Joshua, por nocaut en el segundo episodio, en la O2 Arena, de Londres.

Originario de St. Louis, Martin ahora vive en Las Vegas y se encuentra bajo la asesoría de Manny Robles, con el que ha conquistado tres triunfos consecutivos, todos antes del límite. Su más reciente víctima fue el norteamericano Gerald Washington, al que anestesió en el sexto round, el 22 de febrero de 2020, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

“Nadie quiere pelear conmigo y nadie quiere pelear contra Ortiz, así que pelearemos entre nosotros”, dijo Martín. “Voy a mostrarle al mundo el 1 de enero por qué merezco una oportunidad por el título. He pagado mis cuotas y quiero que me devuelvan el cinturón. Vencer a Ortiz me acercará un paso más a ese objetivo. dos veces campeón de peso pesado, primero tengo que superar a Ortiz, así que eso es exactamente lo que voy a hacer “.

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