Hasta los más escépticos se inclinan hoy ante el astro mexicano Saúl “Canelo” Álvarez, tras su sólido desenvolvimiento ante el norteamericano Caleb “Manos Dulces” Plant, a quien anestesió en el undécimo asalto, el 6 de noviembre, en la abarrotada sala Garden Arena, del lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

Incapaz de soportar el intenso ataque de los últimos minutos, Plant (21-1-0, 12 KOs) cayó  sobre el tapiz cual pesado fardo y el árbitro Russell Mora abrió sus brazos como un molino de viento, en señal de que el norteño no tenía ninguna posibilidad de recuperación.

Algunos detractores todavía dudan de la capacidad boxística del pelirrojo mexicano. Como en otras ocasiones, ahora señalan que Plant tiene buenas habilidades pero carece de poder en sus puños, lo que se convirtió en un fácil manjar para la demoledora ofensiva del nacido en Guadalajara, Jalisco.

De cualquier manera, Canelo ahora ostenta -además del reconocimiento de Mejor Libra por Libra (P4P)- los cuatro títulos de la división súpermediana (168 libras), que le permite ingresar en un exclusivo grupo histórico, en el que solo aparecen otros cinco boxeadores,  todos con los títulos de los cuatro organismos más reconocidos del boxeo: del Consejo Mundial (CMB), la Asociación Mundial (AMB) y la Organización Mundial (OMB), que estaban en su poder, y el de la Federación Internacional (FIB), que ostentaba Plant.

Los otros cinco reyes unificados son: tres estadounidenses (Bernard Hopkins y Jerman Taylor, en la división mediana), Terence Crawford (welter), así como el ucraniano Usyk Oleksand Usyk (crucero) y el escocés Josh Taylor (súperligero).

El triunfo de Canelo lo encumbra como el único oriundo de México y de Latinoamérica con los títulos de esos organismos sancionadores, los de mayor prestigio en la actualidad.

Regresando a los minutos previos de lo que ocurriría sobre el ring, Canelo estremeció hasta los mismos cimientos de la instalación en su camino al encordado. Minutos después de la presentación de Plant, la entrada de Canelo fue un espectáculo, de luces, colores, música y ensordecedora algarabía.

Como parte de la presentación de Canelo, entró al pasadizo Fernando Olvera, el vocalista de la banda mexicana de rock Maná. Y la canción que para los mexicanos es como un himno, tuvo su respaldo en cada garganta de los miles de aztecas que asistieron a la histórica noche en la Ciudad del Pecado.

Y mientras el intérprete entonaba “Yo sé que bien que estoy afuera, pero el día que me muera, sé que tendrán que llorar”, el público rugía: “Llorar y llorar”. Con ese ambiente, casi de éxtasis, apareció Canelo vistiendo un poncho dorado, que exhibía las letras DG, de la prestigiosa marca italiana, de renombre mundial, Dolce & Gabbana, creada en 1980 por el modisto siliciano Domenico Dolce y el diseñador gráfico milanés Stefano Gabbana.

Aplausos, gritos convirtieron en delirio el recinto, mientras Canelo y Maná avanzaban juntos hacia el cuadrilátero, en momentos que aprovechó el astro para soltar sus puños y hacer algunos movimientos defensivos.

Un estruendo se apoderó de la Garden Arena cuando Maná soltó la estrofa que todos esperaban: “No tengo trono ni reina, ni nadie quien me comprenda, pero sigo siendo el rey”, que tuvo un atronador respaldo a través del audio local y de los seguidores del púgil, hoy la principal figura mediática de la disciplina.

Ya en el combate, Canelo demostró que es el principal exponente de la disciplina, con una actuación que lo reafirma en la cima entre los púgiles actuales. Subió siendo el rey e instantes después de aplicarle el cloroformo a Plant, colocó en su cabeza una corona que reafirma que es el monarca soberano de este deporte.

Y aunque durante una entrevista, todavía estando sobre el ring, esquivó revelar quién podría ser su próximo adversario, varias figuras podrían ocupar ese minúsculo grupo: el también mexicano David “El Bandera Roja” Benavidez (24-0-0, 21 KOs), el gemelo estadounidense Jermall “El Sicario” Charlo (32-0-0, 22 KOs) y los igualmente invictos rusos Artur Beterbiev (16-0-0, 16 KOs) y Dmitry Bivol (18-0-0, 11 KOs).

Artur Beterbiev, quien ostenta los títulos mundiales del CMB y de la FIB de peso semi pesado, sostuvo que desea medir su aniquiladora pegada frente a Canelo para llegar a ser  el campeón indiscutible de la división. 

Beterbiev afirmó que si el grupo de la estrella mexicana se pone en contacto con él, no sería difícil llegar a un acuerdo para realizar la contienda, debido a que tiene el deseo de añadir otra corona y más si es contra Canelo.

“No sería difícil para los representantes de Canelo llegar a un acuerdo conmigo”, expresó Beterbiev unas semanas atrás. “Tengo el deseo de ganar un nuevo título en las 175, para mí es más interesante que el dinero. Si los representantes de Canelo me contactan, Les daré una respuesta positiva. Quiero convertirme en un campeón indiscutible o probar suerte en una pelea con Canelo”.

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