En múltiples ocasiones, el invicto estadounidense y ex campeón mundial, David Benavidez ha expresado su deseo de cruzar guantes con su coterráneo, Saúl Álvarez, actual propietario de tres coronas de la división súpermediana y considerado por algunos expertos como el mejor Libra por Libra, y también por varias publicaciones especializadas.

Pero por una u otra razón, “El Bandera Roja” Benavidez(24-0-0, 21 KOs) no ha podido cumplir con esa elevada meta, que a pesar de sus intenciones, continúa esquiva en el calendario, pues el pelirrojo de Guadalajara chocará con el estadounidense Caleb “Manos Dulces” Plant (21-0-0, 12 KOs), el 6 de noviembre, en la MGM Grand Arena, de Las Vegas, en pleito de unificación, ya que estarán en juego los títulos de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), del Consejo Mundial (CMB) y de la Federación Internacional (FIB), de Canelo, y el de la Federación Internacional (FIB), que exhibe el norteño.

Por su parte, Benavidez, de 24 años y nacido en Phoenix, Arizona, enfrentará al venezolano José “Bolivita” Uzcátegui (31-4-0, 26 KOs), en pleito de eliminación, que fue pospuesto el 28 de agosto, al dar positivo de COVID-19 el azteca, y ahora reprogramado para el 13 de noviembre, en la misma sede, el Foot Print Center, hogar de los Phoenix Suns, en la liga de baloncesto NBA.

“Siento que el ganador de nuestra pelea se merece la oportunidad de ir contra el que salga victorioso entre Canelo y Plant”, dijo Benavidez hace pocas horas, en conferencia virtual. “Definitivamente, Uzcátegui y yo hemos trabajado muy fuerte a lo largo de nuestras carreras para recibir ese reconocimiento”.

Ubicado en la cima de la clasificación del Consejo Mundial (CMB) y sexto en la de la Federación Internacional (FIB), Benavidez viene de anestesiar en el undécimo asalto al norteamericano Ronald “Akeem” Ellis, el 13 de marzo pasado, en la ciudad de Uncasville, Connecticut.

En su firme objetivo de reconquistar la corona del orbe del CMB, que tuvo en su poder en 2019, Benavidez aprovechó su mayor estatura y potencia en los impactos, además de un ataque efectivo y sostenido, para obligar al árbitro Johnny Callas a detener las acciones en el penúltimo asalto, cuando propinaba una golpiza al norteño, que se encontraba acorralado y carente de respuesta a los embates de su oponente.

Al concluir el combate, Benavidez afirmó su intención de pelear “con los mejores de la división. Y hablo también en nombre de los fanáticos, que les gustaría verme contra todos los principales púgiles de las 168 libras”.

Descendiente de mexicanos, Benavidez se alzó con la faja vacante del CMB, al recibir fallo dividido ante el rumano Ronald Gavril, en septiembre de 2017, en Hard Rock Hotel y Casino de Las Vegas. Cinco meses más tarde, repitió el triunfo por unanimidad, en el hotel Mandalay, de la propia Ciudad del Pecado.

Pero poco después, en agosto de 2018, el organismo sancionador, con sede principal en México, le quitó el título, al dar positivo Benavidez a cocaína. Como Ave Fénix recuperó la corona en septiembre del siguiente año, al anestesiar en el noveno asalto al estadounidense Anthony “El Perro” Dirrell, en el Staples Center, donde la esquina detuvo el combate para evitar la golpiza.

Nuevamente, Benavidez perdió el cinturón ecuménico al entrar con casi tres libras de sobrepeso el día previo de pelear contra el colombiano Roamer Alexis Angulo, al que aplicó el cloroformo en el décimo round, el 15 de agosto del pasado año, en la misma sede donde se impuso a Ellis.

En ese momento, Benavidez debía cruzar guantes en forma obligatoria con el turco Yildirim, ocupante del primer lugar en la clasificación del CMB. Pero una lesión durante los entrenamientos, obligó al europeo a ceder su derecho a ese pleito en forma temporal.

Entonces, Benavidez recibió autorización para hacer una defensa opcional y entonces eligió al colombiano Angulo, con indiscutible poder en los puños, pero inferior en nivel cualitativo y ubicado en el decimoquinto quinto puesto del ranking. Al concluir el décimo asalto, la esquina de sudamericano lanzó la toalla en señal de rendición, para evitar que continuara el castigo. Por el incumplimiento, el grupo de Benavidez tuvo que realizar un acuerdo económico, no revelado, con los representantes del su rival, para que se efectuara el pleito.

Para llenar la vacante del título, el CMB decidió que el cinturón quedaría en manos del ganador entre el astro mexicano Saúl “Canelo” Álvarez y el invicto zurdo inglés Callum “Mundo” Smith, efectuado el 19 de diciembre, del pasado año, en el Alamodome, de San Antonio, Texas.

Inferior en siete pulgadas de estatura, Álvarez (55-1-2, 37 KOs) se impuso inobjetablemente a Smith (27-1-0, 19 KOs), quien cedió al tapatío la faja de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), en su poder desde tres años antes.

Ahora Benavidez busca nuevamente adueñarse de la faja del CMB, pero antes debe doblegar a Uzcátegui, ex campeón interino de la FIB, quien nació hace 30 años en el reparto El Vigía, de Venezuela, pero radica en Tijuana, Baja California.

“Voy a entrar allí y hacer lo que siempre hago”, añadió Benavidez en el encuentro virtual con los medios. “Siempre busco un nocaut espectacular y si tengo que pasar por una guerra para conseguirlo, eso es lo que va a pasar”.

No obstante, reconoció que “Uzcátegui es un luchador fuerte. Y si no consigo el nocaut, quiero conseguir una victoria muy clara. Tengo un gran plan de juego y estoy preparado para traer muchos estilos diferentes al ring. Sé que este no es un oponente fácil, pero ese es el tipo de luchador que quiero ser. Quiero afrontar los retos más difíciles”.

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