Aunque el súper astro filipino Manny Pacquiao conquistó la fama y la fortuna a través de 26 años en los cuadriláteros profesionales, “PacMan” nunca ha olvidado sus humildes orígenes y desde 2007 se lanzó a la política en su país para poder apoyar a los más necesitados de su pueblo natal y de todo el archipiélago, ubicado en el sudeste asiático y bañado por las aguas del Océano Pacífico.

En respaldo a sus promesas, Pacquio, con una brillante trayectoria profesional, que se resume en títulos mundiales en seis divisiones diferentes, presentó su candidatura para la presidencia de Filipinas, solo pocas horas después de anunciar su retiro definitivo de los encordados. 

Alrededor de tres mil agentes de policía, algunos en vehículos blindados, custodian las inmediaciones del centro de convenciones de la bahía de Manila, capital de Filipinas, donde se registró Pacquiao y deben hacerlo los otros aspirantes al sillón presidencial y a la vicepresidencia, quienes tienen hasta el 8 de octubre, cuando cierra el registro.

Para evitar la congregación de grandes multitudes a favor de los aspirantes, las autoridades electorales han establecido fuertes restricciones en el área, igualmente con el propósito de que la zona se convierta en un foco de contagios del COVID-19, en unos comicios, señalados el 9 de mayo de 2022, que establece la elección de más de 18 mil cargos nacionales, locales y parlamentarios.

Pero la presencia de Pacquiao en el centro de candidaturas, hizo que cientos de sus seguidores lo esperaran en las calles aledañas al recinto, portando mascarillas y con diminutas banderas filipinas, en señal de respaldo al boxeador, seguro Salón de la Fama del boxeo internacional.

Ahora que su trayectoria con los guantes de boxeo terminó, Pacquiao tiene otro combate, quizás el más grande e importante de su vida, después que la asamblea nacional de su facción el Partido Democrático Popular-Laban, en Quezon City, lo nominó para el principal puesto ejecutivo de la nación.

Y aunque el actual senador Pacquiao goza de mucha simpatía, sobre todo en los sectores más desposeídos, se enfrenta a una oposición, que ha dado muestras de ser dura y despiadada, como lo demostró hace poco un adversario político, que para desacreditarlo expresó que PacMan sufre de daño cerebral debido a los golpes recibidos.

“Quienes se aprovechen de la nación, robando a los filipinos, sus días felices de aprovecharse del gobierno ya están contados porque si el Señor me coloca ahí, le prometo no sólo al pueblo filipino sino también a Dios, que todos irán a prisión”, dijo Pacquiao, de 42 años, a varios reporteros tras registrar su candidatura.

Entre los aspirantes a suceder en el cargo al controvertido y polémico presidente Rodrigo Duterte se encuentran Pánfilo Lacson, ex director de la policía nacional, Isko Moreno, alcalde Manila y Sara Duterte, alcaldesa de la ciudad de Davao e hija mayor del actual primer mandatario, aunque se esperan que otros aspirantes también presenten su candidatura formal antes de que cierren las urnas el viernes 8 de octubre.

Al principio Pacquiao y Duterte eran fuertes aliados, pero un tiempo después el ex boxeador dijo que si alcanzaba la presidencia, lucharía por combatir la corrupción imperante en la dirección del país. Entonces Duterte amenazó con hacer campaña si el senador no presentaba evidencias para respaldar su denuncia de que la corrupción había empeorado bajo el actual gobierno.

Como los cargos de presidente y vicepresidente en Filipinas están limitados a un único mandato de seis años, Duterte, de 76 años, aceptó semanas atrás, postularse para la vicepresidencia, lo que la oposición denunció como una maniobra política para librarse de posibles acciones de la justicia.

Hace pocas horas, sin embargo, Duterte anunció el retiro de la vida política, lo que observadores consideran otra estratagema para allanar el camino a su hija hacia la presidencia. “Hoy anuncio mi retirada de la vida política”, dijo Duterte en un breve discurso. “El abrumador sentimiento de los filipinos es que no estoy cualificado y sería una violación de la Constitución pasar por encima de la ley, del espíritu de la misma”.

Manny Pacquiao: La historia detrás del campeón

Emmanuel Dapidran Pacquiao, mejor conocido como Manny Pacquiao, es uno de los boxeadores más reconocidos a nivel mundial y un símbolo de victoria en su natal Filipinas donde, además, se convirtió en un símbolo de esperanza y dedicación. 

Su infancia fue difícil y marcada por la pobreza extrema. Al igual que un gran número de boxeadores, Pacquiao no creció en la riqueza y abundancia, Manny creció con hambre, la misma hambre que lo hizo convertirse en campeón mundial y en uno de los mejores boxeadores del mundo.

A la edad de 14 años, Pacquiao abandonó su hogar en el municipio de Kibawe, provincia de Bukidnon, para mudarse a Manila donde intentaría convertirse en boxeador profesional y con eso poder apoyar a su familia. 

En sus inicios, Pacquiao ganó solamente hasta 2 dólares por pelea; una pequeña fortuna con la que podía apoyar a sus hermanos y a su madre. Durante su estancia en la capital filipina no todo fue fácil, pues muchas veces tuvo que dormir en el ring donde entrenaban los boxeadores por que no tenía un hogar a donde llegar. Esto marcó a Pacquiao y una vez convertido en campeón mundial compró el gimnasio y construyó dormitorios para los boxeadores.

El 22 de enero de 1995, Pacquiao debutó como boxeador profesional con 16 años de edad.  Con un peso de 98 libras a Pacquiao no se le permitía debutar profesionalmente ya que el peso mínimo era de 105 libras, pero esto no lo detendría. Poniendo objetos pesados en su bolsillo logró debutar en una pelea que impresionó a los espectadores ganándose el cariño del público filipino.

Para el 2001, Pacquiao viajó a los Estados Unidos para buscar mejores peleas. A pesar de que ya era un boxeador reconocido en Filipinas, en Estados Unidos empezó de nuevo tocando puertas. Fue en Los Ángeles donde conoció a Freddie Roach formando uno de los equipos más fuertes de boxeo.

El zurdo Manny Pacquiao (62-8-2, 39 KOs) es un boxeador que pasará a la historia como uno de los mejores, por ser campeón mundial en 6 divisiones diferentes y que después de vender pan en las calles para apoyar a su familia, llegó a ser el segundo boxeador mejor pagado en el mundo.

Se despidió del boxeo con un revés unánime ante el cubano Yordenis “El Príncipe Negro” Ugás, el 21 de agosto, en la T-Mobile Arena, donde el cubano retuvo el título de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), de la división welter.

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