Han pasado varios días y todavía retumba en las redes sociales, el convincente triunfo del cubano Yordenis Ugás sobre el filipino Manny Pacquiao. Análisis, especulaciones, críticas y comentarios de todo tipo, aunque algo resulta irrebatible: el caribeño ganó el combate en forma convincente.

Esa noche del 21 de agosto será inolvidable e histórica para Ugás, de 35 años, pues lo catapultó hacia la gloria del boxeo cubano y mundial, al imponerse por unanimidad a uno de los púgiles de mayor prestigio y resultados en las últimas décadas, y seguro Salón de la Fama, cuando cuelgue los guantes definitivamente.

Y detrás de esa victoria del llamado “Príncipe Negro” hay una figura que también marcó su nombre con letras doradas y lo reafirmó como un gran estratega, uno de los más conocedores de los tiempos actuales: el profesor Ismael Salas, nacido también en el archipiélago caribeño y con una trayectoria de ensueño a través de varios países, finalmente instalado en Estados Unidos.

Con Salas se ratifica que en cada hazaña deportiva siempre hay héroes anónimos. Hombres y mujeres que desde la sombras enseñan, orientan, aconsejan, dan aliento y dedican infinitas horas de esfuerzos para que los principales protagonistas, los boxeadores, puedan brillar con luz propia.

La connotada y extraordinaria victoria de Yordenis Ugás es otra  más en la rica trayectoria de enseñanza de Salas, quien algún tiempo atrás condujo al japonés Kazuto Ioka al cuarto título mundial, en cuatro divisiones distintas, también tras un largo camino de unión fraternal y técnica, en los que prevaleció la paciencia, la confianza y el sacrificio mutuo en los gimnasios.

SALAS Y UGAS: UN BINOMIO GANADOR

Inmensa frustración sintió Ugás después de sucumbir en un par de ocasiones en 2014. En febrero de ese año perdió por fallo dividido con el zurdo mexicano Emanuel “El Renegado” Robles, en San Diego y tres meses más tarde nuevamente salió con el ánimo destrozado, por la derrota unánime versus el estadounidense Amir “El Joven Maestro” Imán, en Los Ángeles, ambas en las 140 libras.

Ugás estuvo algún tiempo sin ánimo para calzar los guantes nuevamente y a punto de abandonar la disciplina. Pero aferrado a su estirpe de guerrero, algo en su cerebro y en su corazón le decía que todavía le quedaba mucho por dar en esta exigente disciplina.

Dos años necesitó Ugás para sanar sus heridas físicas y mentales, y, sobre todo, para recuperar la confianza necesaria para regresar a la competición. Fue un proceso lento y gradual, pero lo hizo con la ayuda personal del lanzallamas cubano Aroldis “El Misil” Chapman, de los Yankees de Nueva York, y en plano deportivo bajo la conducción de Salas, que siempre estuvo convencido que el mejor Ugás todavía estaba por llegar.

Dos años después de aquel segundo descalabro, y entonces en la división welter, Ugás se impuso inobjetablemente al norteamericano Jamal “Shango” James, el 12 de agosto, de 2016, en Verona, Nueva York. El largo abrazo con Salas fue el segundo gran premio de la noche.

A partir de ahí y hasta el merecido triunfo frente a Pacquiao, Ugás exhibe 12 victorias y un solitario e injusto revés versus el norteño Shawn “Showtime” Porter, en marzo de 2019, en Carson, California, donde estuvo en disputa el título del Consejo Mundial (CMB), en las 147 libras. Más preciso y con una suma superior de impactos, la inmensa mayoría de los que presenciaron el pleito coincidieron que a Ugás le escamotearon el éxito y la corona del orbe.

Sin embargo, el pasado año, Ugás llegó a la cima, con la victoria frente al estadounidense Abel Ramos, en Los Ángeles, donde disputaron la vacante “regular” de la Asociación Mundial (AMB). Y nuevamente la ceguera de los jueces se hizo presente en el resultado, cuando uno de los oficiales se inclinó por el estadounidense por votación de 117-111. Pero en justo reconocimiento a lo acontecido sobre el cuadrilátero, los otros dos oficiales dieron puntuaciones idénticas de 115-113 por el nacido en Cuba y asentado en Miami.

Con el resultado, Ugás se convirtió en el primer cubano campeón mundial en la división welter, después del talentoso José “Mantequilla” Nápoles, quien lo hizo en 1975.

Después Ugás fue elevado a súpercampeón del propio organismo, título que pertenecía a “Manny” Pacquiao, pero que los directivos de la AMB le retiraron por no defenderlo durante dos años.

EL TROTAMUNDO SALAS… DE GUANTÁNAMO A EEUU

Nacido el 17 de junio de 1957, en la oriental provincia cubana de Guantánamo, Salas hizo sus pininos en el boxeo a los 9 años de edad, orientado por su padre, quien trabajaba en la Base Naval estadounidense que radica en el archipiélago cubano. Como boxeador tuvo record de 46 triunfos y cinco revés, entre 1971 y 1978. Un tiempo después, con 21 años, abandonó el Arte de Fistiana, se vinculó de lleno a los estudios y se graduó en la carrera de profesor de Educación Física.

Una vez con el certificado universitario en su poder, Salas fue designado entrenador principal de la provincia durante 13 años. Bajo su asesoría cuatro púgiles del territorio, entre ellos el ex campeón mundial profesional Yuriorkis “El Ciclón de Guantánamo” Gamboa, conquistaron medallas de oro en Juegos Olímpicos.

Promovido a jefe técnico del colectivo nacional en 1983, Salas recibió una invitación del presidente de la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA) para ayudar al desarrollo del boxeo en Pakistán, donde impartió sus conocimientos desde 1989 y hasta después de finalizados los Juegos Olímpicos de Barcelona-92. Entonces viajó a Tailandia y también bajo su experta pupila, el país asiático consiguió registrar seis monarcas del orbe en las filas profesionales y dos campeones olímpicos. En 1996, la Asociación Mundial (AMB) lo nombró Entrenador del Año.

Salas recuerda que durante el XII Campeonato Mundial Amateur, disputado del 6 al 12 de julio, de 2003, en Bangkok, capital de Tailandia, tuvo un momento de alegría y tristeza simultáneamente, cuando su entonces alumno el tailandés Somjit Jongjohor derrotó al favorito cubano Yuriorkis Gamboa en cuartos de final. Ya en la final, Jongjohor alcanzó la presea dorada al imponerse al francés Jerome Thomas.

“Yo conocía muy bien la forma de combatir de Gamboa y después del pleito le dije: ´lo siento, este es mi trabajo´y él aunque triste por el resultado, comprendió la situación”, dijo Salas, quien unos años más tarde, en 2007, se unió nuevamente a Gamboa, cuando el astro estaba radicado en Alemania, tras cesar sus vínculos con la isla.

Un año más tarde, Salas viajó a Estados Unidos y desde entonces reside en la ciudad de Las Vegas, donde tiene una academia-gimnasio, por la que han pasado renombres boxeadores como el venezolano Jorge “El Niño de Oro” Linares, Jessie Vargas, Rancés Barthelemy, Beibut Shumenov, Nonito Donaire y, por supuesto, Yordenis Ugás, entre otros.

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