Para el guerrero cubano Yordenis Ugás y para el legendario filipino Manny Pacquiao la noche del 21 de agosto de 2021 marcará un antes y un después en sus trayectorias profesionales.

Con su indiscutible victoria unánime, “El Príncipe Negro” Ugás, nacido hace 35 años en la oriental provincia de Santiago de Cuba entró en la historia del boxeo cubano y en lo adelante podrá buscar metas todavía más ambiciosas. Con dos votaciones de 116-112 (Dave Moretti y Steve Weisfeld) y otra de 115-113 (Patricia Morse), la terna de jueces refrendó la brillante actuación del púgil antillano.

Monarca en siete divisiones diferentes, y seguro Salón de la Fama cuando se retire, para “Manny” Pacquiao (62-8-2, 39 KOs), quien cumplirá 43 años en diciembre, el revés quizás sea el aviso de que llegó el momento de rendirse ante el Dios Cronos y colgar los guantes definitivamente.

Ahora con cuatro victorias consecutivas, después del injusto revés ante el norteamericano Shawn “Showtime” Porter, en marzo de 2019, A Ugás el magistral triunfo, le permitió retener la corona de súper campeón welter de la Asociación Mundial (AMB), que el organismo le retiró al filipino por inactividad.

Además, le insufló al caribeño nuevas energías y el deseo de medirse con otros campeones en un futuro inmediato

“Él (Errol Spence Jr.) es el próximo con el que deseo pelear”, dijo Ugás a una pregunta, todavía sobre el encordado de la T-Mobile Arena, de Las Vegas. “Pero por encima de todo, estoy rezando para que se recupere”.

Invicto en 27 combates, con 21 ganados antes del límite, Spence “La Verdad” Truth era el rival de Pacquiao, pero se vio obligado a ceder el puesto, al sufrir un desgarro en la retina del ojo derecho, que por decisión médica le impedía combatir y lo obligó a someterse a una intervención quirúrgica, que se efectuó el miércoles 11 de agosto en el Eye Institute de Houston, Texas, y concluyó en forma exitosa.

A causa de los vaivenes del destino, Ugás también había quedado sin adversario, pues el argentino Fabián “TNT” Maidana (18-1-0, 13 KOs), tuvo un corte en el rostro, durante una sesión de guanteo (sparring) y debía tomar algunos días de recuperación, lo cual le impidió subir al cuadrilátero, en un combate, que estaba señalado co-estelar en la propia cartelera de Pacquiao-Spence Jr.

Y aunque solo tenía escasos !11! días de preparación para el duelo más trascendental de su vida, al que la inmensa mayoría de expertos, fanáticos y apuestas le otorgaron escasas posibilidades de salir con el brazo en alto, Ugás flotaba en una nube de alegría, optimismo y extrema humildad, la misma que evidenció después de imponerse al astro tagalo.

Durante el duelo frente a Pacquiao, Ugás demostró que había tenido un excelente campo de entrenamiento y que poseía las armas y el coraje para doblegar al asiático, uno de los púgiles más exitosos y emblemáticos de las últimas dos décadas.

Injusto sería olvidar en el recuento, al profesor Ismael Salas, porque “me dio una atmósfera de campeonato en Las Vegas, siempre confió en mí y sabía lo que yo necesitaba, física y mentalmente, para que pudiera mostrar mi mejor versión la noche de la pelea. Escuché sus consejos y todo salió bien”.

Ante millones de personas, que observaron las incidencias del combate, Ugás demostró superioridad sobre la leyenda filipina, quien no escalaba el cuadrilátero desde julio de 2019, cuando se impuso por fallo dividido al estadounidense Keith Thurman, en el MGM Grand, también en la Ciudad del Pecado, donde estuvo en disputa la faja de súper campeón welter de la AMB, la que ahora expuso y retuvo el caribeño.

Ciertamente, Pacquiao no exhibió su mejor versión, quizás por el “óxido” de dos años sin combatir, quizás por la edad que comienza a pesarle como un fardo imposible de sostener en su anatomía de 42 años.

Pero en modo alguno minimiza el logro histórico y el merecido triunfo de Ugás, quien cumplió con rigor el plan táctico, aprovechó el mayor alcance de los brazos y filtró sus puños en las brechas defensivas del astro zurdo de Filipinas. Si los primeros asaltos fueron cerrados, desde el sexto en adelante, el santiaguero impuso el tren de pelea y fue, indiscutiblemente, mejor y más preciso en los intercambios.

De acuerdo con la compañía CompuBox, Ugás conectó 21 golpes más que Pacquiao (151 por 130), también más de poder (101 por 88), así como en los jabs (50 por 42). Igualmente, el cubano tuvo mayor efectividad, pues lanzó menos de la mitad de los golpes que su rival (405 por 815).

Aún en medio de su alegría, Ugás no olvidó agradecerle a Pacquiao: “ Estoy muy emocionado después de obtener la mayor victoria en mi carrera. Pero, en primer lugar, quiero agradecer a Manny Pacquiao por darme este momento en el ring. Es un gran competidor y siento mucho respeto, pero vine aquí para demostrar que soy el campeón de la AMB”.

Ferviente defensor del pueblo cubano, Ugás resaltó durante todas y cada una de las entrevistas, que dedicaba esta pelea a la libertad del pueblo cubano. Y en defensa de sus sentimientos, viajó de los camerinos hasta el cuadrilátero mientras en la sala se escuchaba la canción Patria y Vida, que se ha convertido en un himno de los que piden un cambió dentro del archipiélago caribeño.

En su atuendo (short y zapatillas), también Ugás respaldó a los que se oponen al actual gobierno de la isla, mensaje que repitió sobre el cuadrilátero, y de nuevo dijo ante los medios que lo entrevistaron en los vestidores y en la rueda prensa, posterior al pleito.

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