Como siempre ocurre en los combates cerrados, más aún si los jueces no definen un ganador, tanto el gemelo estadounidense Jermell Charlo como el argentino Brian Castaño declararon que habían conquistado la victoria, el 17 de julio, en el AT&T Center, de San Antonio, Texas, donde estaban en juego los cuatro títulos de la división súper welter.

En consecuencia, tras 12 asaltos no hubo un Rey único en las 154 libras, por lo que las coronas quedaron intactas en cada uno de ellos. “El Hombre de HIerro” Charlos (34-1-1, 18 KOs) mantiene las correspondientes al Consejo Mundial (CMB), a la Federación Internacional (FIB) y la de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), en tanto “El Boxi” Castaño (17-0-2, 12 KOs), que continúa imbatido, sigue con la de la Organización Mundial (OMB).

El estadounidense Tim Cheatham dio empate a 114, su coterráneo Steve Weisfeld se inclinó (114-113) por Castaño, y el puertorriqueño Nelson Vázquez ofreció la nota discordante al entregar boleta de 117-111 por el norteño, lo que un rato después se convirtió en tendencia en las redes sociales, con innumerables críticas por parte de los fanáticos y especialistas que observaron el cerrado pleito, quienes estimaron que el local no tuvo nueve asaltos a su favor y solo tres en contra.

“Fue un verdadero robo”, clamaron algunos internautas argentinos, mientras otros pedían la destitución inmediata del oficial Vázquez, quien dejó mucho que desear con su fallo, pues el sudamericano llevó la iniciativa, pegó más y con superior contundencia durante los nueve primeros asaltos, lo que debió ser determinante en la decisión arbitral.

Si bien es cierto que Charlo pegó con fuerza en el décimo asalto, cuando parecía que estaba cerca del triunfo por la vía rápida, y en los primeros compases del undécimo, Castaño lo sobrepasó en el acumulado de impactos, sobre todo en los de poder, como reflejan las estadísticas de la compañía CompuBox.

En golpes de fuerza (power punch), el argentino llegó a la anatomía de su rival en 164 ocasiones, de 400 que salieron de sus puños, mientras el norteamericano lo hizo 98 veces, de 246 lanzados, una diferencia de 66 impactos favorables al sudamericano. Castaño superó a Charlo en la suma total de golpes (173 golpes por 151) y la única ventaja del norteño radicó en los jabs (53 por 9).

Segundos después de conocerse el fallo, y todavía sobre el cuadrilátero, ambos expresaron  que su actuación debió ser premiada con el triunfo.

“Me lastimó en el décimo asalto y también al comienzo del undécimo, pero hice lo suficiente y gané el combate, dijo Castaño, quien reconoció que “hubo algunos asaltos en los que me pegó fuerte, pero aún así estoy seguro que gané”.

Al referirse a sus planes inmediatos, Castaño, de 31 años y nacido en Ia localidad de Isidro Casanova, en Buenos Aires, pidió verse las caras de nuevo y en forma inmediata con Charlo: “Él es un gran boxeador, pero quiero la revancha inmediatamente”.

También con 31 años, el oriundo de Houston igualmente enfatizó que debió salir con el brazo en alto: “La victoria es lo que yo quería oir (de parte de los jueces). Gané el combate. Lo lastimé más veces que él a mí. Castaño es un guerrero verdadero. Pero mi poder es muy serio en esta división”, argumentó con su acostumbrada arrogancia.

Charlo explicó que al concluir el noveno asalto, su entrenador Derrick Jones lo conminó a que imprimiera un mayor ritmo (seguramente convencido que su pupilo se encontraba en desventaja en las tarjetas de los oficiales).

Durante casi los tres minutos del décimo round, el púgil norteamericano desplegó un constante y efectivo ataque con ambos manos, que hizo perder el equilibrio a Castaño en varias ocasiones, quien se desplazó en retirada por el ring para evitar la sólida ofensiva de su oponente.

“Mi entrenador me dijo que necesitaba buscar el nocaut”, expresó Charlo. “Y me lancé a fondo, porque yo confío plenamente en Derrick. “Lancé un montón de golpes, utilizando mis habilidades y mi poder. Siento que gané y que merecía irme a casa con todos los títulos”, afirmó el norteamericano.

Charlo señaló que tomará un descanso y después intentará hacer realidad su objetivo de ser el rey de las 154 libras: “Quiero ser el campeón indiscutido. Eso es lo que quiero y ese es mi destino”.

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