Acuerdos. Cancelaciones. Incertidumbre. Dudas. Lo que ocurre alrededor de tres estrellas de la división gallo parece una película de suspenso de Hollywood. Aunque igualmente podría asemejarse a una partida de ajedrez, en la que cada uno de estos astros del boxeo analiza cuidadosamente las variantes posibles y ejecuta los movimientos con extrema precaución, en ocasiones hacia adelante, en otras hacia atrás.

De cualquier forma, parece que todavía no son definitivos los pasos futuros que seguirán los filipinos Nonito Donaire y John Riel Casimero, y el cubano Guillermo Rigondeaux, en cuyas manos se encuentran los principales títulos de las 118 libras.

Días atrás, se anunció un pacto entre “Cuadro Alas” Casimero, monarca de la Organización Mundial (OMB) y “El Chacal” Rigondeaux, propietario de la faja “regular” de la Asociación Mundial (AMB). en pleito señalado el 14 de agosto, con transmisión por la cadena Showtime y el incentivo de convertir al vencedor en doble titular de las 118 libras.

El zurdo cubano (20-1-0, 13 KOs), quien cumplirá 41 años el 30 de septiembre, había conquistado el cinturón vacante de la AMB, tras fallo dividido ante el venezolano Liborio Solís, el 8 de febrero del pasado año, en el PPL Center, de Allentown, Pensilvania. Dos oficiales votaron 116-111 y 115-112 por el cubano, en tanto el otro otorgó puntuación de 115-112 al sudamericano.

Casimero (30-4-0, 21 KOs) ostenta el cetro de la OMB desde noviembre de 2019, cuando aplicó el cloroformo al surafricano Zolani “El Último Nacido” Tete, en Birmingham, Inglaterra, donde el zurdo africano exponía por cuarta ocasión el título.

Pocas jornadas después, se informó que Rigo había cedido su puesto, para permitir el duelo de unificación en las 118 libras, entre los filipinos Nonito “El Relámpago” Donaire y Casimero, monarcas del Consejo Mundial (CMB) y de la Organización Mundial (OMB), respectivamente.

Según fuentes cercanas al doble campeón olímpico de la oriental provincia de Santiago de Cuba y radicado en Miami, “El Chacal” Rigondeaux, quien ostenta la faja “regular” de la Asociación Mundial (AMB), aceptó una remuneración económica, no revelada, para permitir el combate entre los dos tagalos, junto al compromiso, de que el ganador lo enfrentaría en el próximo ascenso al cuadrilátero. 

El pleito Donaire-Casimero se mantendría el 14 de agosto, con transmisión por la cadena Showtime, en el Dignity Health Sports Park, en Carson, California. 

Campeón en cuatro categorías, mosca, gallo, súpergallo y pluma, Donaire (41-6-0, 27 KOs) ganó el boleto para el pleito con su coterráneo, al anestesiar en el cuarto round, al francés Nordine Oubaali, el 29 de mayo, precisamente en la misma sede donde se efectuará el venidero enfrentamiento entre los dos asiáticos.

Más reciente, Donaire montó en cólera y declaró que el combate quedaba anulado, por comentarios ofensivos hacia su esposa, entrenadora y gerente, de parte de Casimero, con un añadido extra por repetidos retrasos de su rival para inscribirse en el programa de la Agencia Voluntaria Antidopaje, conocida como VADA, por sus siglas en inglés.

“Un hombre que ya es adulto profirió insultos a la madre de mis hijos”, dijo Donaire, en las redes sociales. “No podemos ignorar este comportamiento poco profesional. Ni excusar los repugnantes memes creados contra ella. No quiero que otros atletas profesionales crucen esta línea y piensen que este tipo de actitud es aceptable”.

En el rechazo a las palabras de Casimero, Donaire insistió que los púgiles deben mantener un carácter respetable, que no promueva la ignorancia y la mala conducta, para que cambie la cultura del boxeo, en tanto los promotores y las redes sociales deben alejarse de posiciones inaceptables.

Al referirse al programa antidopaje VADA, Donaire precisó que “tenemos prueba de que el lado opuesto (Casimero y su grupo) no fue honesto, ni comunicativo al (no) proporcionar las información adecuada para comenzar los chequeos. Entonces, después que cancelamos la pelea aparecieron de repente los documentos”. 

Debido a la incertidumbre y a poco más de un mes del 14 de agosto, la compañía Premier Boxing Champions (PBC), responsable de organizar la velada ese día, anunció en su página web, que el duelo será entre Casimero y el zurdo cubano Rigondeaux, cuya sede será el Dignity Health Sports Park, en Carson, California.

Tras el anuncio de PBC, el estadounidense Sean Gibbons, presidente desde 2018 de la compañía Manny Pacquiao Productions (MPP), resaltó en un comunicado la calidad de Rigondeaux, al que considera un adversario con un estilo elusivo y mayores habilidades que Donaire,

“Tendremos una pelea más dura, (porque) vamos a enfrentar al tipo que venció a Donaire”, afirmó Gibbons, de 55 años, anteriormente boxeador y entrenador. “(Rigo) solo ha tenido un mal combate en su vida y fue contra un tipo dos divisiones por encima de la del: Vasily Lomachenko. A Guillermo Rigondeaux todavía le queda mucho tiempo (en el boxeo). Estamos asumiendo un desafío muy difícil”.

Al margen de lo expresado por Gibbons, el enredo continúa, pues el zurdo nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba y asentado en Miami posteó en su cuenta personal de Instagram que desea enfrentar a Donaire, en un combate de revancha, tras vencerlo por unanimidad el 13 de abril de 2013, en el Radio City Music Hall, de Nueva York, donde el caribeño interrumpió una racha de 30 triunfos a través de 12 años del tagalo.

“Hola @nonitodonaire, hagamos esto. Solo tú y yo. Sin memes, sin bromas de ningún tipo”, escribió Rigondeaux, quien mostró una pantalla de la publicación de Donaire, en la que el filipino anunciaba el fin de la pelea de Casimero. “Si estás disponible, te prometo que haré todo lo que tenga que hacer por mi parte para darles a los fanáticos la pelea que quieren. #Respect”, precisó Rigondeaux con los emojis de las banderas de Cuba y Filipinas.

¿Se enfrentarán Casimero y Rigondeaux? ¿O habrá algún nuevo cambio? Los días por venir tendrán la respuesta. 

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