Cuando sucumbió frente a Teófimo “El Brooklyn” López, en un fallo unánime, una avalancha de críticas golpeó el prestigio del también astro ucraniano Vasily “Hi-Tech” Lomachenko, entonces doble monarca mundial de la división ligera y reconocido entre los mejores libra por libra del mundo.

Para el zurdo, de 33 años, nacido en Ucrania y radicado en Oxford, California, el revés se convirtió en el peor desempeño en su carrera profesional, que sólo exhibía un fracaso previo, ocurrido siete años atrás, durante el segundo ascenso al cuadrilátero en el boxeo de paga. Las votaciones de los tres oficiales (119-109, 117-111 y 116-112) se convirtieron en un trago amargo, que sus detractores injustamente consideraron una prueba del declive en su trayectoria.

Sin embargo, Lomachenko (15-2-0, 11 KOs) en recientes declaraciones ha expresado que los jueces no fueron justos en la votación del combate versus López, nacido en Nueva York, pero descendiente de hondureños.

“Mi opinión ahora después de ver en repetidas ocasiones la pelea (con López) es que hubo un empate”, dijo Lomachenko a la cadena deportiva ESPN, un criterio que no comparten la mayoría de los que observaron el enfrentamiento, aunque el ucraniano atacó muy poco al principio, pero incrementó la ofensiva a partir de la segunda mitad del combate.

LOMACHENKO TUVO QUE SOMETERSE A CIRUGÍA

Además de perder los títulos de súpercampeón de la AMB y la OMB, Lomachenko menos de 48 horas después tuvo que someterse a una intervención quirúrgica para reparar un trauma en el manguito rotador del hombro derecho, lesión agravada en la última fase de la preparación antes de cruzar guantes con el norteamericano.

El doctor que realizó la cirugía explicó que la lesión era severa y que Lomachenko la tenía al menos seis semanas antes del combate. Obviamente, peleó contra López con dolor físico, aunque no lo dijera públicamente.

Egis Klimas, manejador de Lomachenko, dijo a la cadena ESPN, que el púgil ocultó la lesión porque no deseaba que se tomara como una excusa si las cosas no le iban bien en el pleito, como sucedió.

“Perdimos una semana de entrenamiento”, reveló Klimas en la entrevista con ESPN. “Fue una semana de ´guanteo´ (sparring), porque el doctor le prohibió hacer muchas cosas después de aplicarle una infiltración”.

Klimas precisó que desde que Lomachenko llegó a Estados Unidos, alrededor de seis semanas antes del combate, se quejaba del agudo dolor en el hombro. Y para suministrarle el antiinflamatorio inyectable debieron notificarlo a la Agencia Voluntaria Antidopaje (VADA) y a la Comisión Atlética de Nevada, que autorizaron el procedimiento. En consecuencia, tuvo que hacer reposo por espacio de siete días.

Pero Lomachenko ni siquiera mencionó la lesión en el hombro, la pérdida de varios días importantes en el entrenamiento y la posterior intervención quirúrgica, que pudieron incidir en su rendimiento frente a López.

Por el contrario, Lomachenko como un digno guerrero, expresó que “fue todo un desafío intentar combatir en la corta distancia, debido al tamaño y el alcance de López, aspectos que jugaron un papel muy importante (en la pelea)”.

Y con enorme humildad le ofreció disculpas a sus seguidores y a su equipo, a los que agradeció todo el apoyo que le han brindado a lo largo de su carrera y especialmente de cara a esta pelea.

No obstante, Lomachenko se mostró firme en su reclamo de un segundo enfrentamiento: “Si puede darme la revancha, entonces, por supuesto, estoy listo, pero depende de él”.

López y su padre han rechazado una segunda confrontación versus Lomachenko. Pero el abogado Bob Arum, promotor de ambos y máximo directivo de la compañía Top Rank, ha expresado que no insistirá para que vuelvan al ring.

LOMACHENKO ANESTESIO A MASAYOSHI NAKATANI

Ocho meses después de la derrota ante el invicto López (16-0-0, 12 KOs), Lomachenko demostró ante el pegador japonés Masayoshi Nakatani, que todavía le queda mucha pólvora en sus puños y que sus habilidades no han mermado.

Con un convincente desenvolvimiento, Lomachenko anestesió a Nakatani (19-2-0, 13 KOs), en el noveno asalto, cuando transcurridos 1:48 minutos, el árbitro Celestino López decretó el KO. Antes, en el quinto, también el europeo envió a la lona al asiático.

En las semanas siguientes al revés ante el norteamericano, y totalmente recuperado de la cirugía, Lomachenko afirmó que tenía tres objetivos inmediatos: vencer al nipón, lucir bien y buscar la revancha ante “The Takeover” López.

También Lomachenko argumentó que su desempeño ante Nakatani resultó superior al que tuvo López ante el japonés, quien cayó por unanimidad ante el estadounidense en julio de 2019, en Oxon Hill, Maryland.

“Para que no exista ninguna duda, Lomachenko demostró (ante Nakatani) que todavía es uno de los mejores púgiles del mundo”, dijo Bob Arum, máximo directivo de Top Rank, la empresa que guía los destinos promocionales de Lomachenko. “Ya se encuentra saludable y listo para combatir contra cualquiera en la división ligera”, en referencia indirecta a López, dueño de tres cinturones de las 135 libras, los correspondientes a súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), de la Organización Mundial (OMB) y de la Federación Internacional (FIB).

A pesar del fallo adverso ante López, Lomachenko se mantuvo en las posiciones de privilegio en los principales organismos sancionadores. Actualmente ocupa la cima en el listado del CMB, el segundo puesto en la AMB y la OMB, y el quinto en la FIB, credenciales que le ofrecen respaldo para buscar la revancha ante el estadounidense, que tiene programado un pleito obligatorio ante el igualmente imbatido australiano George “El Feroz” Kambosos (19-0-0, 10 KOs), el 14 de agosto, en el Loan Depot Park, de Miami, sede de los Marlins, equipo de béisbol de las Grandes Ligas.

El enfrentamiento López-Kambosos Jr., inicialmente se acordó el 5 de junio, después se movió para el 19 de junio y por último fue necesario trasladarlo para el 14 de agosto, debido a que el norteamericano se contagió con el COVID-19.

Al referirse a un segundo pleito contra López, Lomachenko señaló: “Todos vieron como le gané a Nakatani y los fanáticos están esperando por esa revancha. !Hagámosla! Sé que tiene obligatoriamente que chocar con Kambosos, pero podemos combatir en diciembre, enero o febrero, cuando quiera. Estoy esperando su respuesta”.

En un principio, Teófimo López Sr, padre y entrenador del púgil, había rechazado un nuevo combate contra Lomachenko, pero en días recientes ha mostrado una posición más flexible, después del triunfo del ucraniano y la presión que ejercen los medios de prensa y una gran parte del público.

No obstante, López Sr, precisó que el segundo duelo López-Lomachenko tiene que efectuarse en forma inmediata, tras el cruce de guantes con Kambosos Jr., porque su hijo tiene previsto escalar hacia los súperligeros (140) en un plazo breve.

La opinión del progenitor de Teófimo López es una buena noticia para Lomachenko y para todos los seguidores del boxeo, aunque habrá que esperar primero el desenlace ante el australiano y después cómo se desenvuelven las negociaciones, que no siempre concluyen en forma positiva, en respuesta al clamor de la mayoría.

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