Todavía el zurdo cubano David Morrell y el estadounidense Edgar Berlanga andan por caminos paralelos en sus incipientes trayectorias profesionales. Pero ambos se encuentran invictos y lucen con un futuro promisorio en la compleja división súpermediana. Pero, sin dudas, sería un duelo de alto voltaje, porque ambos poseen dinamita en sus puños y ansían escalar en breve a la cima de las 154 libras.

¿Se enfrentarán en un futuro cercano estos dos talentosos jóvenes, cada uno con 23 años? Es difícil predecirlo, pues el nacido en la central provincia de Villa Clara y asentado desde 2019 en la ciudad de Minneápolis, tiene contrato con la compañía Warrior´s Boxings, en tanto el norteño, nacido en Brooklyn, Nueva York, se encuentra asociado con Top Rank, que dirige el poderoso Bob Arum.

Hace pocos días, el pasado sábado 26 de junio, Morrell (5-0-0, 4 KOs) ofreció una muestra del poder, al anestesiar en el mismo asalto de apertura, al entonces invicto mexicano Mario Cázares (12-1-0, 5 KOs), en el The Armory, de Minneápolis, Minnesota, donde el cubano retuvo la faja “regular” de la Asociación Mundial (AMB) en las 168 libras.

Un recto de izquierda de Morrell al rostro, le dobló las piernas al mexicano en el mismo episodio de apertura. Y acto seguido un golpe casi idéntico hizo caer a Cázares de espaldas a la lona. Al ver que estaba completamente inconsciente y sin posibilidad de continuar, el árbitro Mark Nelson decretó el fuera de combate, cuando faltaban ocho segundos para el cierre de esa primera fracción.

“No esperaba que esto terminara tan rápido”, dijo Morrell. “Pensé que sería una pelea de cinco o seis asaltos. Sin embargo, una vez que Cazares subió al ring, noté que no estaba listo para pelear a mi nivel. No estaba listo para este tipo de prueba o este nivel de pelea. Cuando lo golpeé y sus piernas se doblaron, me di cuenta que con un impacto más podía noquearlo”.

El caribeño poseía el cinturón interino desde agosto del pasado año, cuando se impuso unánime y convincentemente al veterano guyanés residente en Nueva York Lennox “Doble filo” Allen (22-1-1, 14 KOs), en pleito efectuado en el Microsoft Theater, de Los Ángeles.

El título mundial de la AMB que ahora ostenta Morrell quedó vacante cuando el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez derrotó el 19 de diciembre por fallo unánime al inglés Callum “Mundo” Smith, quien poseía el cetro de súper campeón, que pasó a manos del pelirrojo azteca.

“No puedo creer que esto esté sucediendo”, dijo Morrell en aquel momento al diario El Nuevo Herald, del sur de Florida. “Ser elevado a campeón regular me motiva a seguir adelante y asegurar más victorias. Tengo un gran desafío por delante y la intención de defender mi título a toda costa”.

Tras una exitosa carrera amateur en Cuba, que lo llevó a conquistar el título nacional en la división de 81 kilos en 2017 y la medalla dorada en el Mundial Juvenil, un año antes en la ciudad rusa de San Petersburgo -resultó elegido el MVP del certamen- Morrell debutó en el profesionalismo el 31 de agosto de 2019, cuando anestesió en el primer asalto a su coterráneo Yendris “El Veloz” Rodríguez, en el Minneapolis Armory, de Minnesota.

Lamentablemente, cuatro meses más tarde Rodríguez fue baleado y después falleció en Miami, su lugar de residencia, por un individuo no identificado, pocas horas después de conseguir un empate con el debutante estadounidense Drew “Tomahawk” Dwelly.

En el anterior pleito, Morrell había derrotado por nocaut en el tercer asalto al estadounidense Mike Gavronski, en diciembre del pasado año, en el Shrine Export, de Los Ángeles, donde existió una gran confusión previo al combate, pues la pelea inicialmente se notificó que sería por el título interino -no absoluto, como se dijo días antes- pero después se cambió oficialmente a 10 asaltos, sin que estuviera en juego ninguna corona.

“David tiene mucho potencial y con el tiempo se verá su enorme talento”, dijo Luis DeCubas, uno de los ejecutivos de Warriors Boxing, la compañía con la que tiene contrato el bisoño púgil caribeño. “La primera vez que vi a Morrell enseguida me vino a la mente (el ucraniano) Vasily Lomachenko, pero mucho más grande, mejor y con enorme poder en ambas manos”.

Aunque tiene un largo camino antes de ubicarse en la cima de las 168 libras, Morrell ya lanzó su grito de guerra a los principales contendientes de la división.

“Ya estoy listo para cualquiera y ya el mundo es testigo de eso”, expresó Morrell. “No voy a esperar a que los mejores vengan donde yo estoy. Iré por ellos e incluye a Canelo Álvarez, Caleb Plant, David Benavidez, Jermall Charlo… todos los que están aquí estoy abierto a pelear con ellos”.

Sin dudas, Morrell posee la ambición y grandes sueños inherentes a la juventud, pero debe tener paciencia y gradualmente probar sus habilidades ante oponentes de mayor nivel cualitativo, antes de expresar que “esta división es mía”. Quizás lo sea en el futuro, pero tiene mucho camino por recorrer y obstáculos por derribar.

Aunque Morrell no ha mencionado a Edgar “El Elegido” Berlanga, ubicado en la sexta plaza en la AMB y séptimo en la OMB, algunas voces comienzan a especular sobre quién de los dos saldría por la puerta grande, en un duelo con grandes posibilidades de que culmine antes de lo programado.

EDGAR BERLANGA, DINAMITA EN LOS PUÑOS

Cuando se observa el impresionante récord del joven púgil estadounidense, de padres puertorriqueños, Edgar Berlanga, quien acumula 17 victorias, todas por la vía del cloroformo, no caben dudas de que posee un extraordinario potencial para llegar a la cúspide, si añade otras premisas como trabajar fuerte, ser disciplinado y llevar una vida dedicada.

Durante su carrera amateur, Berlanga obtuvo 162 triunfos y 17 reveses, resultado que le señalan críticamente en algunas entrevistas. Pero como un experto torero, Berlanga elude la cornada con elegancia.

“El secreto es simple: tenía poder y siempre lo tuve, pero no sabía cómo usarlo cuando era un boxeador aficionado”, dijo en entrevista con The Sun. “No pensaba en hacerle daño a la gente y carecía entonces del instinto asesino que tengo ahora.”

Berlanga, quien comenzó a boxear a los 7 años, recuerda que de niño era fanático del gran puertorriqueño Félix “Tito” Trinidad, ex campeón mundial que combatía con frecuencia en el legendario Madison Square Garden, de Nueva York.

Sobre su llegada al mundo en la Gran Manzana, Berlanga señaló en un viaje a Puerto Rico: “Nací allá, pero pertenezco aquí. Soy puertorriqueño. Cuando boxeo los represento a ellos y a mi hermosa bandera”.

Enfatizó que ya es un hombre adulto, con una forma de pensar diferente sobre el cuadrilátero: “Ahora soy un monstruo, un asesino. Tienes que tener ese sentimiento, porque si no, nada puedes hacer. A medida que crecí, fortalecí esa mentalidad asesina que tienen y han tenido todos los grandes”.

En su más reciente combate, Berlanga aplicó el cloroformo en el séptimo asalto al estadounidense Demond “D´Bestatit” Nicholson (23-4-1, 20 KOs), el 24 de abril pasado, en Kissimmee, Florida, donde el derrotado logró ser el primer rival que pudo avanzar más allá del primer round.

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