Una titánica faena tendrá que realizar el cubano Sullivan Barrera para derrotar al invicto mexicano Gilberto Ramírez, el 9 de julio en el estadio del Banco de California, donde el ganador seguramente recibirá una oportunidad de luchar por un título mundial, en tanto el derrotado tendrá un camino más accidentado para llegar a la cima de la categoría semipesada.

Ramírez, de 29 años y nacido en Mazatlán, Sinaloa, viene de anestesiar en el décimo episodio al estadounidense Alfonso “El Tigre” López, el 18 de diciembre del pasado año, en Galveston, Texas, donde conquistó la faja de la Federación de Boxeo de Norteamérica (NABF, por sus siglas en inglés), durante la segunda presentación del azteca en las 175 libras. Antes de ese pleito, López (32-4-0, 25 KOs) tenía una racha de 10 victorias consecutivas.

En 2016, “Zurdo” Ramírez (41-0-0, 27 KOs) se convirtió en el primer peleador mexicano con un título mundial en la categoría súper mediana, tras derrotar en forma convincente al entonces campeón defensor, el británico Arthur “El Rey Arturo” Abraham. Los tres oficiales anotaron idéntica puntuación: 120-106, con lo cual el talentoso peleador azteca se apropió de la faja de la OMB, que después defendió con éxito en cinco ocasiones.

“Cada pelea es la pelea más importante de mi carrera”, dijo Ramírez a un grupo de periodistas. “Obviamente, el objetivo es dominar la división y convertirme en campeón mundial. Por supuesto, este enfrentamiento contra Barrera es un paso en la dirección correcta”.

Ubicado en la tercera posición de la Asociación Mundial (AMB) y de la Organización Mundial (OMB), y en la quinta plaza en el listado de la Federación Internacional (FIB), Ramírez ascendió a la categoría semipesada después de cinco defensas exitosas de la corona de las 168 libras.

Al referirse a su próximo adversario, Ramiréz reconoció que “Barrera es un veterano boxeador cubano con experiencia de clase mundial. Ha peleado contra los mejores en el pasado y con sus actuaciones demostró por qué mereció esas oportunidades de combatir por el título contra ellos”.

El pleito, que será trascendental en las aspiraciones de ambos contendientes en la división semipesada, está organizado por la compañía Golden Boy Promotions (GBP) y tendrá transmisión televisiva en forma exclusiva por la plataforma digital DAZN.

“Estoy realmente emocionado por mi debut con Golden Boy”, dijo Ramírez, quien hace pocas semanas firmó un contrato con la promotora del hoy empresario Oscar De La Hoya, al que considera su ídolo desde que era un niño. “Los Ángeles es el hogar de muchos latinos y estoy deseoso de que llegue ese momento de compartir con mi gente”.

Ramírez y Barrera tienen un punto de referencia en su trayectoria profesional: el estadounidense Jesse “Trabajo Fuerte” Hart (26-3-0, 21 KOs), aunque con resultados diferentes.

El potente pegador azteca exhibe par de triunfos ante el norteño, ambos cuando ostentaba el cinturón de la OMB en peso súpermediano. En el primer enfrentamiento, Ramírez se impuso por votación unánime, el 22 de septiembre de 2017, en el Convention Center, de Tucson, Arizona.

Un año y tres meses después, el 14 de diciembre de 2018, Hart ofreció un gran resistencia a Ramírez, como demostró el fallo mayoritario de los jueces, con dos boletas de 115-113 y la otra con 114 puntos para cada gladiador.

A partir de ahí, Ramírez dio el salto definitivo a las 175 libras. Y lo inició con victoria en cuatro asaltos frente al veterano zurdo estadounidense Tommy “Kriptonita” Karpency, el 12 de abril de 2019, en el Staples Center, de Los Ángeles, donde el norteamericano abandonó al concluir esa fracción por el castigo recibido.

Barrera, por su parte, sucumbió ante Hart por fallo unánime, el 15 de junio de 2019, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, que ha sido hasta el momento la última presentación para los dos contendientes.

Nacido en la oriental provincia de Guantánamo y radicado desde 2009 en Miami, Barrera, de 39 años, tendrá que imponerse, además de a la juventud y pegada de Ramírez, igualmente al óxido que provoca el alejamiento temporal del ring. Encima de ello, en septiembre de 2019, tres meses después del revés ante Hart tuvo que someterse a una intervención quirúrgica para reparar una fractura del ligamento en el hombro derecho.

Las molestias habían comenzado durante su anterior fracaso versus el kirguizio, asentado en Rusia, Dmitry Bivol, el 3 de marzo de 2018, en el legendario Madison Square Garden, de Nueva York, donde el europeo hizo la primera defensa del cinturón semipesado de la Asociación Mundial (AMB).

Luis Barrera, manejador de Barrera, dijo entonces en conversación con medios de Miami que “ahora que Sullivan está completamente sano, reanudará la búsqueda por el cinturón mundial”, una aspiración que se frustró en el duelo con Bivol.

En abril del pasado año 2020, todo parecía listo para que Barrera, hoy instalado en la sexta posición en el ranking del CMB, rivalizara con el ex campeón mundial ruso Sergey “El Triturador” Kovalev, pero la aparición del COVID-19 echó por tierra el acuerdo.

Nuevamente los representantes de ambos púgiles sostuvieron negociaciones en noviembre y acordaron que el pleito se efectuaría el 30 de enero de este año, en el Fantasy Spring Casino, de Indio, California, pero un cambio inesperado de sede hacia Rusia, fue rechazado por el campamento de Barrera.

Durante los 12 años de trayectoria profesional, Barrera acumula tres triunfos e igual cantidad de reveses frente a pasados o presentes monarcas mundiales. Derrotó al estadounidense Jeff “Gancho de zurda” Lacy (KOT-4), al armenio-alemán Karo Murat (KO-12) y al dominicano Félix “Mangú” Valera (UD).

Sus fracasos se lo encajaron el kirguizio Dmitry Bivol (KOT-12) y el estadounidense Joe “La Bestia” Smith (UD), el primero actual propietario de las coronas del Consejo Mundial (CMB) y la FIB, y el segundo de la correspondiente a la OMB. Además, sucumbió versus el estadounidense ya retirado Andre “El Hijo de Dios” Ward, también por fallo desfavorable de los tres jueces.

El vencedor entre Ramírez y Barrera sin duda recibirá una oportunidad mundialista en un plazo corto, pero si el caribeño sale derrotado tendría que analizar muy seriamente si ya es el momento preciso para colgar los guantes.

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