Más que adversarios en el boxeo, el estadounidense Deontay Wilder y el británico Tyson Fury son enemigos irreconciliables, con un odio visceral que demuestran en cada declaración ante los medios o en las redes sociales, en las que abundan las ofensas de todo tipo, incluidas injurias y hasta palabras obscenas.

Pero el careo verbal comenzó mucho antes que los dos mastodontes chocaran por primera vez en diciembre de 2018. Y durante estos casi tres años, la guerra de insultos lejos de disminuir ha ido incrementándose, más aún después que se confirmó recientemente el tercer duelo entre ambos.

“El Bombardero de Bronce” Wilder (42-1-1, 41 KOs) y el “Rey Gitano” Wilder (30-0-1, 21 KOs) protagonizarán la trilogía el 24 de julio, en la T-Mobile Arena, de Las Vegas, donde el inglés efectuará la primera defensa de la corona pesada del Consejo Mundial (CMB), que arrebató al norteño por la vía del sueño, en febrero del pasado año.

Wilder, de 35 años y 6´6 pies, aseguró que en el enfrentamiento inicial le robaron la pelea, cuando los jueces no le otorgaron la victoria, pues derribó al inglés en par de ocasiones, en el 9no. y el 12mo. asaltos, el 1 de diciembre, en el Staples Center, de Los Ángeles, California.

El mexicano Alejandro Rochin (115-111) otorgó su respaldo a Wilder, pero a pesar de los dos derribos, el canadiense Robert Tapper (114-112) se inclinó por Fury, en tanto el galés Phil Edwards repartió 113 unidades para cada contendiente.

Sin embargo, en la revancha, Fury, de 32 años y 6´9 pies de estatura, no dejó margen a dudas, al anestesiar a Wilder en el 7mo. capítulo, con derribos previos en el 3ro y el 5to, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

TRIUNFO DE WILDER EN LOS TRIBUNALES

Para que se concretara el tercer pleito, Wilder tuvo que apelar a los tribunales, argumentando a través de sus abogados, que en el contrato del combate anterior existía una cláusula que le otorgaba el derecho a la revancha, lo que echó por la borda negociaciones entre los representantes de Fury y de su coterráneo Anthony “AJ” Joshua (24-1-0, 22 KOs), actual propietario de tres fajas de la división pesada.

El triunfo de Wilder en el litigio se lo otorgó el ex-juez federal Daniel Weinstein, quien actuó como árbitro y consideró “con mérito” la orden judicial presentada por el púgil norteño. En el dictamen el letrado señaló que la pelea debía efectuarse antes del 15 de septiembre.

La decisión impidió que el promotor inglés Eddie Hearn, máxima figura de la compañía Matchroom Boxing, concretara un mega combate de unificación el 14 de agosto, entre su representado Joshua y Fury, donde estarían en juego los cuatro títulos de los organismos más importantes: Asociación Mundial (AMB), Organización Mundial (OMB) y Federación Internacional (FIB), en mano de Joshua, y el del Consejo Mundial (CMB) que ostenta Fury.

Desde que se inició el proceso judicial, los promotores Hearn y Bob Arum, representante de Fury, consideraron ofrecerle una suma considerable de dinero a Wilder para que se hiciera a un lado, en caso de que ganara la demanda, tal como ocurrió.

Algunas fuentes señalan que a Wilder le ofrecieron entre cinco y diez millones de dólares para que cediera el puesto, pero de acuerdo con Scott Malik, uno de los entrenadores del nacido en Tuscalosa, Alabama, “están lidiando con un tipo hijo de (grosería)… que es completamente diferente”, afirmó Malik, quien sustituyó a Mark Breland y se unió a Jay Deas, jefe de entrenadores de Wilder.  “No tiene ningún interés en el dinero. Solo quiere la sangre de ese tipo”.

Por su parte, Wilder enfatizó su interés de enfrentarse por tercera ocasión a Fury, para demostrarle al mundo que “nada ha cambiado, que sigo siendo una cara, un nombre, un campeón y estoy en la mejor forma de mi vida. Este 24 de julio voy a mostrar a la gente que sigo siendo el hombre más malo del planeta”.

Y con evidente antipatía señaló en una conferencia de prensa a través de Zoom: “Quiero la sangre (de Fury), no el dinero. Lo odio y hay mala sangre que siempre estará ahí, Voy a hacer más que castigarlo, voy a hacer la cosa más brutal que pueda existir. El odio es una motivación para destruir, eso es lo que hace el diablo todos los días. Nunca antes había sentido algo así con ningún oponente”.

FURY AFIRMA QUE “SOY INVENCIBLE”

“Solo hay un campeón en el mundo y ese es el ´Rey Gitano”, afirmó Tyson Fury hace algunos días, cuando le preguntaron su opinión sobre Wilder y Joshua.

Con su acostumbrada fanfarronería, Fury expresó que “estoy invicto, soy invencible e indestructible. Nunca perderé una pelea y me retiraré siendo campeón mundial. No es que tengo suerte, es que estoy bendecido. No puedo ser derrotado por un boxeador normal”.

Al referirse a su anterior reyerta frente a Wilder, Fury dijo en tono de broma que “no solo lo golpeé en la segunda pelea, sino que tomé su alma, me la comí y todavía tengo su mojo en mi bolsillo”.

Fury, nacido en la ciudad inglesa de Manchester, afirmó que se encuentra totalmente enfocado para la pelea con Wilder, al que considera el oponente más peligroso en la categoría súper pesada y que está convencido noquea a Joshua en el primer asalto.

“Tengo que superar a Wilder y luego esos tipos (Joshua y Hearn) obtendrán sus cinco minutos de fama”, enfatizó Fury. “Les daré la paliza más grande que hayan tenido en sus vidas. Como le dije a Hearn, la diferencia entre ellos y yo es que son hombres de negocios y yo soy espartano.

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