Ya las coronas de las 140 libras no están repartidas. Ahora pertenecen a un solo hombre: al escocés Josh Taylor, quien desde el pasado sábado 22 de mayo es el nuevo rey absoluto de la división súper ligera, tras imponerse en una refriega campal al mexicano-estadounidense José Carlos Ramírez, en el Virgin Hotel, de Las Vegas.

El triunfo unánime del llamado “Tornado de Tartán”, aporta un hito para el boxeo de esa nación británica, que nunca antes tuvo un púgil con los cuatro títulos de los organismos más importantes: del Consejo Mundial (CMB), la Asociación Mundial (AMB), la Federación Internacional (FIB) y la Organización Mundial (OMB).

Más extraordinario aún, que antes solo ocho púgiles -cuatro hombres e igual cifra de mujeres-, han tenido en su poder las cuatro fajas, desde que la OMB se oficializó como organismo rector, en 1988, como prueba de la gigantesca hazaña del invicto Taylor, nacido hace 24 años, en Edimburgo.

Fue el norteño Bernard “El Extraterrestre” Hopkins, el primero en conquistar los cuatros cinturones en 2004, cuando combatía en la división mediana. Un año después, su coterráneo Jermain “Malas Intenciones” Taylor lo venció por fallo dividido y unos meses más tarde se impuso nuevamente por decisión absoluta en la revancha, para convertirse en el segundo monarca indiscutido.

Otro norteamericano, el invicto zurdo Terence “El Cazador” Crawford ingresó en el exclusivo grupo en 2017, en esa ocasión al anestesiar en el tercer episodio al africano Julius Indongo, en refriega de la categoría súper ligera (140 libras). Ahora “Bud”, como también se le conoce, continúa su paso triunfal en los welters, categoría en la que ha defendido en cuatro ocasiones el cinturón de la OMB.

Y el tercero de los campeones absolutos fue el ucraniano Oleksandr Usyk, igualmente de guardia siniestra e imbatido en 18 combates. Usyk, ahora en los completos, venció unánime al ruso Murat Gassiev, en julio de 2018, en el estadio olímpico de Moscú, capital de Rusia, donde unificó los cuatro galardones de peso crucero (hasta 200 libras).

El privilegio inicial de los cuatros títulos entre las damas le pertenece a la colombo-noruega Cecilia “La Primera Dama” Braekhus, logrado en 2014. Seis años más tarde, la estadounidense Jessica “CasKILLA” McCaskill la derrotó por decisión mayoritaria y transcurrido siete meses la norteña también salió con el brazo en alto por el fallo de los tres jueces, en la revancha.

Y es la estadounidense Claressa “T-Rex” Shields la ÚNICA, sí, con mayúsculas, que ha conseguido las cuatro coronas en dos divisiones, incluidos hombres y mujeres. En abril de 2019, Shields (11-0-0, 2 KOs) bajó del cuadrilátero abrazando las de la división mediana, al derrotar por el voto del trío arbitral a la kazaja-alemana Christina Hammer. 

Consumó su increíble hazaña, que la convierte en una leyenda, al imponerse unánime a la zurda canadiense Marie Eve Dicaire, el pasado 5 de marzo, ante su público, en Flint, Michigan, donde concentró las fajas de las 154 libras.

CON DOS DERRIBOS TAYLOR LOGRÓ LA DIFERENCIA

Un recto de zurda en el sexto y un gancho de la propia mano de Taylor (18-0-0, 13 KOs) en el séptimo, provocaron que el experimentado árbitro Kenny Bayless hiciera en ambas ocasiones las conteos reglamentarios al mexicano-estadounidense José Carlos “El Jaguar” Ramírez (26-1-0, 17 KOs), que además de perder el invicto, no pudo entrar en la historia como el primer púgil con sangre azteca con tetras coronas en una misma división.

En un duelo de toma y daca de principio a fin, que seguramente será nominado entre los mejores del año, el par de derribos de Taylor a Ramírez marcaron sin dudas la diferencia en el resultado. Tim Cheatan, Dave Moretti y Steve Weisfeld, los tres coincidieron en la puntuación con boletas idénticas de 114-112, favorables al europeo.

De acuerdo con la compañía CompuBox, Ramírez logró 134 impactos, de ellos 116 de poder, en tanto Taylor impactó 145 veces en la anatomía de su rival, con 129 de mayor fuerza, lo que evidencia que los dos emplearon la mayor energía de sus puños para buscar el nocaut durante toda la reyerta.

“Estoy muy feliz, estoy en la luna”, dijo Taylor después de la victoria, que su entrenador premió al cargarlo en hombros sobre el encordado. “He entrenado toda mi vida para esto y he soñado con este momento muchas veces”.

En sus declaraciones, Taylor se disculpó con Ramírez, al que consideró “un gran campeón y un embajador del deporte”.

“Nunca quise faltarle el respeto”, añadió el tetracampeón escocés. “Fueron provocaciones mentales para que estuviera ansioso durante la pelea. Pero siento un gran respeto por él, aunque considero que las tarjetas de puntuación debían ser más amplias. Por eso no estaba muy contento con la selección de los jueces, pero siempre tuve confianza en que podía ganar la pelea”.

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