Los elogios sobre el aspecto físico del púgil estadounidense Andy Ruíz Jr. comenzaron varias semanas después que el descendiente de mexicanos se unió al avezado entrenador mexicano Eddy Reynoso, quien se caracteriza por exigir al máximo a sus discípulos.

Ciertamente, “El Destructor” Ruíz (33-2-0, 22 KOs) ha experimentado un cambio considerable en su anatomía en los últimos meses, consecuencia de una mayor disciplina en su vida, incluidos el estricto y riguroso plan de preparación, unido a una dieta más saludable.

Imágenes recientes publicadas en las redes sociales, evidencian que Ruíz, nacido hace 31 años, en Imperial, California, ha perdido muchas libras desde aquel descalabro unánime que sufrió en la revancha frente al inglés Anthony “AJ” Joshua, en diciembre de 2019, en Diriyah, Arabia Saudita, donde cedió las fajas de la división pesada, correspondientes a la Asociación Mundial (AMB), la Organización Mundial (OMB) y la Federación Internacional (FIB).

Seis meses antes, Ruíz, inferior en cuatro pulgadas de estatura y ocho en alcance, asombró al mundillo del boxeo, al aplicar el cloroformo a Joshua, en el legendario Madison Square Garden, de Nueva York, en buena medida por la subestimación del británico, que no se preparó con total intensidad para las exigencias del combate.

Más sorprendente aún, porque Ruíz logró reponerse de un derribo en el tercer asalto y a continuación aplicó idéntica doble medicina a Joshua, que repitió con otras dos caídas, en el séptimo, cuando el árbitro Michael Griffin detuvo la acciones, faltando 1:27 minutos para el cierre de esa fracción.

Al comentar sobre el fracaso versus Joshua en Emiratos Árabes Unidos, Ruíz Jr. expresó que resultó muy doloroso el revés, pero había aprendido la lección: “Fue devastador, porque no hice las cosas que debía. Pero ahora mismo miro hacia atrás y digo maldita sea, si me hubiera mantenido disciplinado y hecho las cosas correctas, no estaría en esta situación”.

Ruíz efectuó sus palabras durante una conferencia de prensa virtual con varios medios, en la que reconoció que no se había entrenado a toda capacidad, pero dijo haber aprendido de sus errores.

“Esa fue la pelea más importante de mi vida”, continuó Ruíz. “Pero ahora es totalmente diferente. Tengo la mente bien y un gran entrenador, así que estamos listos para el 1 de mayo. Por supuesto, estaba decepcionado, porque sabía la habilidad que tengo para seguir siendo campeón”.

A escasas jornadas del pleito frente a Arreola, allegados al gimnasio de Eddy Reynoso aseguran que Ruíz muestra una buena condición física, luce fuerte, más rápido en sus desplazamientos y ha cumplido con los requisitos del campamento, tanto en los aspectos físicos, como en los técnicos, con una mejoría también en el ataque y la defensa.

Pero, el norteño Chris “La Pesadilla” Arreola (38-6-1, 33 KOs), el oponente de Ruíz el 1 de mayo, en el Dignity Health Sports Park, de Carson, California, afirma que las exigencias de este deporte de combate van mucho más allá de una buena figura.

“El boxeo no es un deporte de físiculturismo”, dijo Arreola. “No importa si tienes un cuerpo de mierda como Tarzán. Personalmente, creo que debería preocuparse más por su boxeo que por su físico ”.

Y añadió: “Si te ves gordo, ¿a quién le importa lo que diga la gente? Todo lo que importa es que ganes. Una vez fui ese tipo que comentaba sobre su peso. Lo único que importa es que ofrezcas una buena actuación. Si él pudiera hacer ambas cosas, sería genial. Pero mi trabajo es evitar que eso suceda “.

De 40 años, oriundo de Los Ángeles, California, e igualmente descendiente de mexicanos, Arreola viene de perder por fallo unánime ante el polaco Adam “Cara de Niño” Kownacki, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York. Aunque los tres oficiales se inclinaron por el europeo, dos de ellos por 117-111 y el otro 118-110, el derrotado logró un resultado histórico al lanzar mil 125 golpes, la mayor cifra para la división de los mastodontes en 34 años.

Al comentar al diario mexicano Milenio sobre el duelo Ruíz-Arreola, el reconocido entrenador mexicano Ignacio “Nacho” Beristaín, miembro del Salón de la Fama, expresó que “como técnico de boxeo, pienso que esta pelea es un fraude. Porque el gordito o ex gordito es un peleador que está ahorita bien preparado por el entrenador de moda, ya la panza bajó, se ve fuerte y el otro muchacho, no tiene gran calidad”.

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