El mexicano Oscar Valdez acabó con el reinado de cuatro años de su coterráneo Miguel Berchelt, al que propinó un espectacular nocaut en el décimo asalto, el 20 de febrero ,en La Burbuja, del hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

Utilizando sus puños, sobre todo el izquierdo, con gran fortaleza y precisión, Valdez (29-0-0, 23 KOs) infligió tres caídas” al “Alacrán” Berchelt (38-2-0, 34 KOs), quien perdió la faja ligera del Consejo Mundial (CMB), que ostentó desde el 28 de enero de 2017, cuando se la había arrebatado al también azteca Francisco “El Bandido” Vargas, en Indio, California.

Valdez, nacido hace 30 años en Nogales y asentado en West Corvina, California, disertó desde el principio ante Berchelt, un año menor. Resultó muy efectivo el plan táctico elaborado por el entrenador Eddy Reynoso, en el que el ahora flamante campeón se desplazó con vertiginosa rapidez por todo el cuadrilátero, a la espera de encontrar brechas y contragolpear en la anatomía del ahora destronado.

Después de tres asaltos de pocos intercambios, en los que Berchelt intentó llevar la ofensiva, Valdez conectó un zurdazo en el cuarto rollo que hizo tambalear al oriundo de Quintana Roo. Otra seguidilla obligó al árbitro Russell Mora a otorgarle una cuenta protectora a Berchelt, aún de pie, pero en malas condiciones. La campana le otorgó un respiro al hoy ex monarca.

Parecía que las acciones estaban a punto de concluir, pero Valdez en el quinto no arriesgó demasiado siguiendo las orientaciones de su esquina, La táctica, le permitió a Berchelt recuperarse y tomar un segundo aire. Incluso en esa fracción pegó algunos buenos golpes, aunque sin la potencia de los combates precedentes, que le permitieron hilvanar una racha de seis triunfos consecutivos por la vía del cloroformo y 16 en los anteriores 17 ascensos al cuadrilátero.

No obstante, los descomunales golpes de Valdez, encabezados por la quirúrgica mano izquierda, continuaron estremeciendo la anatomía de Berchelt, que se veía exhausto, carente de guardia e incapaz de revertir la situación. 

En el noveno, Valdez provocó el segundo conteo a Berchelt, al pegarle un sólido recto de derecha al rostro, que siguió con otra fuerte zurda. Tras los impactos, las piernas del titular se doblaron y cayó sentado en el centro del tapiz. Russel ofreció la protección y acto seguido le preguntó a Berchelt si estaba en condiciones de seguir. Era inminente que el fin estaba muy cerca, pues Valdez era dueño y señor de las acciones, y sus golpes llevaban dinamita, en tanto el monarca capeaba el temporal a duras penas.

Con más corazón que resistencia física, Berchelt se lanzó en el décimo en busca de Valdez, intentando dar un vuelco al inminente resultado desfavorable. Llegaron a una esquina y después que Berchelt soltó su puño izquierdo, que se perdió en el vacio, le entró un aniquilador gancho en pleno rostro, también de mano siniestra, que lo tumbó de bruces completamente noqueado. Sin perder tiempo, el tercer hombre sobre el cuadrilátero intentó ofrecerle ayuda, al tiempo que decretó el fuera de combate.

Durante varios minutos permaneció Berchelt de espaldas al tapiz, mientras el grupo médico le daba asistencia para que se recuperara. Después de varios minutos y ya en posesión de sus facultades, como medida preventiva fue trasladado a un hospital cercano de la ciudad de Las Vegas, donde tras varias pruebas en el área de cuidados intensivos y mantenerlo en observación, posteriormente le dieron el alta.

Concluido el pleito, Valdez se desplazó por todo el cuadrilátero con el dedo índice de la mano derecha encima de los labios, una señal que inequívocamente solicita silencio.

“No hay nada mejor en la vida que demostrarle a la gente que está equivocada”, dijo Valdez después de finalizado el combate y en respuesta a los que presagiaron una debacle frente a Berchelt. “Tengo una lista de personas que dudaban de mí. Hasta mis ídolos (entre ellos Julio César Chávez) dudaban de mí. Los analistas de boxeo dudaban de mí. Dijeron que Berchelt me iba a noquear. Tengo un mensaje: ´No dejes que nadie te diga lo que puedes y no puedes hacer´”.

Valdéz abandonó el pasado año la corona pluma de la Organización Mundial (OMB) para probar suerte en las 130 libras. Previamente al ascenso, había efectuado seis defensas exitosas del título.

“Estamos entrenando muy fuerte, pues quiero callar la boca (de aquellos que lo daban por derrotado ante Berchelt)”, había afirmado Valdez en diálogo con el sitio BoxingScene, unas horas antes del duelo versus Berchelt. “Aplico la misma intensidad del pasado, pero ahora lo hago en forma más inteligente, con mayor concentración y superior disciplina”.

El 21 de julio pasado, Valdéz había sorteado el obstáculo que le impedía el combate ante Berchelt, al noquear en el décimo episodio al puertorriqueño Jayson “La Maravilla” Vélez, también en La Burbuja, de La Ciudad del Pecado, donde el ganador hizo la segunda presentación en las 130 libras.

Como prueba de su pegada, Valdez envió a la lona al boricua en el quinto asalto y otras dos veces en el décimo, cuando el árbitro Tony Weeks estimó que había recibido suficiente castigo y detuvo las acciones en los inicios de esa fracción.

“Quiero llevarme este cinturón a casa y estoy feliz por eso”, añadió Valdez. “Escuché que Shakur Stevenson quiere pelear. Vamos a hacerlo. Solo quiero seguir luchando y darles a los fanáticos lo que quieren ”.

Stevenson (15-0-0, 8 KOs), reconocido como retador obligatorio, aguarda por el ganador del choque entre el zurdo estadounidense Jamel “Semper Fi” Herring (22-2-0, 10 KOs), campeón de la Organización Mundial (OMB) en las 130 libras, y el irlandés Carl “El Chacal” Frampton (28-2-0, 16 KOs), quienes se enfrentarán el próximo 27 de febrero, en la Copper Box Arena, del Parque Olímpico de Londres, capital británica.

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