Una gran confusión se originó previo al combate entre el talentoso jovencito cubano David Morrell y el estadounidense Mike Gavronski, finalmente ganado por el caribeño por nocaut en el tercer asalto, el sábado 26 de diciembre, en el Shrine Exposition, de Los Ángeles, California.

Inicialmente señalada como una pelea por el título interino -no absoluto, como se informó días antes-, de la Asociación Mundial (AMB), en las 168 libras, el pleito se cambió oficialmente a 10 asaltos, sin que estuviera en juego ninguna corona, ni siquiera la interina en poder de Morrell (4-0-0, 3 KOs). 

Pero durante el pesaje del viernes, se puso de manifiesto que existía una cláusula del contrato de la cartelera (desconocida por el público y los medios de prensa), que establecía mover a una pelea sin título, a 10 asaltos y con un límite máximo de 170 libras, si el evento principal sufría alteración. 

En un principio, el pleito principal del programa colocaba frente a frente a los estadounidenses Julian “J-Rock” Williams (27-2-1, 16 KOs), ex campeón mundial de las 154 libras, y al ex dos veces retador irlandés, radicado en Australia, Dennis Hogan (28-3-1, 7 KOs), pero Williams dio positivo a COVID-19 y entonces las autoridades de Premier Boxing Championship (PB) solicitaron a Morrell y Gavronski que llenaran el vacío.

Tras el pesaje, en el que Morrell detuvo la báscula en 170 libras, varios medios de prensa informaron que el cubano había perdido el cinturón interino súper mediano, por haber sobrepasado en dos libras el límite máximo permitido para esa categoría (168). Y que el título solo estaría disponible para Gavronski, quien pesó 167,5 libras. 

La contradictoria información que ofrecieron los vinculados al evento, transmitido por la cadena FOX, aumentó la confusión sobre la velada de este 26 de diciembre, aunque los representantes de Morrell han restado importancia a esos informes falsos de que Morrell perdió la faja en el pesaje.

Para crear mayor duda, la cuenta de Twitter de PBC se mantenía notificando el viernes después del pesaje, que el pleito Morrell-Gavronski tendría como incentivo el título interino de la AMB. Poco después, el tuit fue eliminado y sustituido por un aviso que solo menciona a Morrell como “campeón interino”.

MORREL DIO PALIZA A GAVRONSKI

Con un quirúrgico gancho, seguido de potentes rectos de mano izquierda como principales armas, el zurdo cubano Morrell propinó una soberana paliza a Gavronski en los tres episodios que duró el combate. 

Ya en el mismo primer asalto, “El King” Morrell envió a Gavronski sentado sobre las cuerdas, después de una combinación de varios impactos con ambas manos. El árbitro Jack Reiss hizo la cuenta protectora y a continuación sonó la campana que evitó el fin del pleito.

El segundo episodio resultó una masacre de principio a fin. Morrell golpeó a mansalva y quizás la nota negativa es que Reiss permitió que la paliza se extendiera durante los tres minutos, cuando el norteño prácticamente no lanzaba golpes y solo trataba de capear el temporal.

En el tercero se repitió el libreto: Morrell pegó a su antojo con ambos puños y Gavronski tratando de protegerse con sus puños, desprovisto de defensa y con abundante sangre por la nariz. El réferi concluyó las acciones cuando restaban 15 segundos del parcial.

Las estadísticas de la empresa CompuBox reflejan lo ocurrido sobre el cuadrilátero. El cubano con una gran efectividad, impactó 102 veces de 208 golpes lanzados (49 por ciento), mientras Gavronski llegó en sólo 12 de 128 (9 por ciento).

Morrell, quien nació en la central provincia de Santa Clara y se radicó en la ciudad de Minneápolis, estado de Minnesota después de cruzar la frontera mexicana, cumplirá 23 años el 18 de enero próximo. En el archipiélago caribeño acumuló 135 triunfos y dos derrotas. 

En el tercer choque profesional, el pasado 8 de agosto, Morrell doblegó por unanimidad al veterano guyanés, también de guardia siniestra, Lennox Allen (21-1-0, 14 KOs), en el Microsoft Theater, de Los Ángeles, California, donde se agenció la faja ecuménica de la Asociación Mundial (AMB), en las 168 libras, lo que provocó muchas críticas a las autoridades de ese organismo, al ofrecerle la oportunidad de combatir por un título ecuménico.

Pero sobre el ring, haciendo gala de gran explosividad, fortaleza en ambos puños, rapidez de piernas y buena técnica, Morrell aventajó al veterano “El Afilado” Allen, quien en casi ninguno de los 12 asaltos pudo imponer su mayor experiencia y tampoco descifrar el estilo del caribeño, premiado con votaciones de 120-108 (Lou Moret), 119-119 (Rudy Barragan) y 118-110 (Steve Morrow).

El pleito Morrell-Allen estaba previsto para el mes de abril, pero debido a la pandemia del COVID-19 en la ciudad de Minneápolis, fue pospuesto temporalmente. A partir de ahí, el isleño se mantuvo entrenando ese mes y el siguiente con sesiones ligeras físicas y de rutina técnica, pero a partir de junio aceleró la preparación y llegó en óptimo estado de forma al enfrentamiento frente al norteño.

Al referirse a los comentarios adversos, Morrell señaló: “Tomo todas las críticas con motivación e inspiración. Sé que mucha gente piensa que estas oportunidades han llegado demasiado pronto para mí, porque se basan en mi récord”.

Morrell, sin embargo, afirma que seguirá entrenando fuerte y estará listo para cuando llegue el momento de enfrentarse a cualquiera de los mejores súper medianos del momento. “Prometo que cuando llegue ese día de desafiar a las principales figuras, estaré en óptima forma para vencerlos”.

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