Como todo obrero, el boxeador necesita realizar su labor regularmente, para recibir el pago que le permita el sustento personal y el de su familia. Si no pelea, no hay dinero. Esa es una máxima que presiona al púgil para buscar a toda costa un contrato, dejando a un lado muchas veces quién es el mejor oponente, tanto por la calidad como por las ganancias que pueda reportarle.

En un caso de urgencia por regresar al cuadrilátero se encuentra el imbatido estadounidense Demetrius “Boo Boo” Andrade, monarca mediano de la Organización Mundial (OMB), quien desesperadamente busca regresar al cuadrilátero, después de 11 meses sin combatir y a la espera de cruzar guantes con alguno de los otros monarcas de las 160 libras.

La pandemia del COVID-19, que ha mantenido en aislamiento al mundo durante meses, y las constantes esquivas que ha recibido de otras figuras rutilantes del peso mediano, obligaron a Andrade a pactar con su coterráneo Dusty Hernández-Harrison (34-0-1, 20 KOs), al que enfrentará el 27 de noviembre, en el hotel y casino Seminole Hard Rock (“La Guitarra”), de Hollywood, en el condado Broward, del sur de Florida.

Para el zurdo Andrade, de 32 años y oriundo de la ciudad de Providence, capital del estado de Rhode Island, el pleito, que será a 10 asaltos en la categoría súpermediana, le facilitará no solo resolver prioritarias necesidades económicas, sino igualmente eliminar el óxido y poner a punto sus indiscutibles habilidades boxísticas.

Andrade no se llama a engaño. Sabe que rivalizar contra Hernández-Harrison no es lo óptimo, ni tampoco uno de sus principales objetivos. Pero lo toma como un alto en el camino, un compás de espera para ir directamente hacia aquellos que ostentan coronas en las 160 y las 168 libras.

En varias ocasiones Andrade, ex doble campeón de las 154 libras, ha insistido en rivalizar contra el astro mexicano Saúl “Canelo”, el inglés Billy Joe “SuperB” Saunders, el kazajo Gennady “GGG” Golovkin o el estadounidense Jermall “El Sicario” Charlo, pero sus reclamos no han encontrado eco positivo en ninguno de ellos.

“Pensé mucho sobre esto (enfrentar a Hernández-Harrison)”, dijo Andrade. “Al final del día, esta es una oportunidad para subir al ring, conseguir otra victoria y lucir espectacular haciéndolo. Además me permite probar cómo se siente mi cuerpo con 168 libras (por primera vez en su carrera)”.

Andrade enfatizó que con la situación del COVID-19 nadie sabía qué es lo que iba a suceder. Y al presentarse esta oportunidad -la única-, la aceptó de inmediato. Porque su trabajo es escalar el cuadrilátero y después enfocarse en esos relevantes nombres para la temporada de 2021. Recalcó que ellos (los otros campeones) no pueden esquivarlo para siempre. Porque él está interesado en darle a los fanáticos lo que quieren y merecen.

Al analizar si este combate frente a Hernández-Harrison es el que quería, Andrade enfatizó: “No. ¿Pero qué se supone que debo hacer? ¿Sentarme aquí y seguir esperando a que alguien conteste el teléfono y acepte una de las ofertas de Eddie (Hearn, el promotor de la compañía Matchroom Boxing)?”

La situación ha derivado en valoraciones injustas y un permanente dilema para Andrade, quien a pesar de su innegable talento, ha sido criticado en forma constante, por ofrecer peleas aburridas ante adversarios de poca monta.

Y aunque el pleito Andrade-Hernández-Harrison se confirmó en las últimas horas, unos días atrás estuvo a punto de suspenderse, debido al excesivo peso del retador, de acuerdo con noticias que llegaron al campamento del monarca de las 160 libras.

“Decidimos retirarnos”, expresó a finales de octubre, Paul Andrade, padre y entrenador de Demetrius. “Me dijeron que él (Hernández-Harrison) pesaba más de 200 libras y no cumpliría con el peso del contrato que es de 168 libras. Nos estamos preparando para una pelea, quienquiera que sea”.

Nacido hace 26 años, en Washington, Distrito de Columbia, Hernández-Harrison suma cuatro triunfos consecutivos, todos por la vía del sueño. En el más reciente, en la categoría semipesada (175 libras, a ocho asaltos), aplicó el cloroformo en el segundo asalto al australiano Les Sherrington, el 8 de febrero de este año, en Virginia.

Por su parte, Andrade noqueó en el noveno asalto al irlandés Luke Keeler (17-3-1, 5 KOs), el 30 de enero pasado, en Miami, donde el norteño hizo la tercera defensa de la faja mediana de la OMB.

Facebook Comments