Aunque el resultado coincide con los pronósticos, el triunfo del estadounidense Jamell Herring sobre el puertorriqueño Jonathan Oquendo dejó poco al disfrute, debido a las acciones ilegales del boricua, quien perdió por descalificación en ocho asaltos, el 5 de septiembre en La Burbuja, del Centro de Convenciones del hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

La victoria, carente de lucidez, le permite a “Semper Fi” Herring (22-2-0, 11 KOs) retener por segunda ocasión el título súperpluma de la Organización Mundial (OMB), que conquistó por fallo unánime ante el japonés Masayuki Ito, en mayo del pasado año, en Florida.

Una herida sobre el ojo derecho de Herring, consecuencia de un cabezazo ilegal de Oquendo (31-7-0, 19 KOs) a la altura del quinto episodio, obligó al árbitro Tony Weeks a decretar el fin de las acciones, cuando el norteño al llegar a su esquina al cierre del octavo round, aseguró que había perdido la visión de ese órgano.

En ese momento las tres tarjetas de los jueces mantenían delante al nacido en Nueva York. Tim Cheatham y Patricia Morse dieron 80-70, en tanto Julie Lederman (79-71) estimó que el puertorriqueño había ganado un asalto.

Dos capítulos antes, el zurdo Herring, de 34 años, había derribado a “Polvo” Oquendo, de 36, con un gancho de izquierda que obligó a otorgarle cuenta protectora al de la Isla del Encanto.

De cualquier forma, el pleito se caracterizó  por las constantes entradas peligrosas de Oquendo y la falta de un plan efectivo de Herring para neutralizar las arremetidas de su oponente con la testa por delante.

Ya desde el mismo segundo asalto, Bryan McIntyre, entrenador de Herring, le indicó a su pupilo, que debía utilizar sus ganchos cortos para contrarrestar el estilo de Oquendo, quien buscaba combatir en la corta distancia, entrando encorvado hacia el frente, con la cabeza como arma de ataque.

En el tercero, tuvo su fruto la sugerencia de McIntyre, cuando Herring cayó sentado sobre el tapiz después de recibir un gancho en corto. Pero el monarca no logró romper la táctica de Oquendo y el combate se tornó sucio, de incesantes agarres y sin brillo.

El propio Herring comentó que el gran objetivo lo consiguió, retener la corona, pero en modo alguno estaba satisfecho con su desenvolvimiento sobre el cuadrilátero, aunque es justo mencionar que la pelea se pospuso en par de ocasiones, debido a que el campeón dio positivo a COVID-19, lo que obligó a interrumpir los respectivos campos de entrenamiento.

“Se puso demasiado feo”, dijo Herring en entrevista posterior a la pelea. “Y para ser honesto, no estoy muy satisfecho con mi actuación. He pasado por situaciones peores, pero nunca una como ésta, en la que hubo que suspender la pelea. Y no solo se trata de detener la pelea, sino en la forma en que uno luce. En ese sentido estoy decepcionado con el desempeño, porque debo resaltarlo, yo soy muy crítico conmigo mismo”.

Electricista de profesión y ex-integrante del cuerpo de Marines, Jamel Herring fue enviado en dos ocasiones a Irak, en la denominada Guerra del Golfo, que se extendió entre marzo de 2003 y diciembre de 2011. Después de concluir el conflicto bélico y todavía perteneciendo a la Marina, Herring asitió como capitán del equipo de Estados Unidos a la cita en la capital londinense. Perdió por puntos (19-9) en su primer choque ante el kazajo Daniyar Leleussinov.

Semanas más tarde y entonces liberado de la vida militar, Herring firmó un contrato profesional. Ya en las filas rentadas ganó los primeros 15 combates de su carrera. Sufrió el primer revés, por nocaut en el décimo round, ante el ruso Denis “Gengis Khan” Shafikov, en julio de 2016, en Reading, Pensilvania, donde también besó la lona en el  segundo.

Un año después sucumbió por segunda vez, en esa ocasión unánime frente al zurdo estadounidense Ladarius “Memphis” Miller, en Las Vegas. En lo adelante ha conseguido cinco triunfos, el más reciente unánime versus su coterráneo Lamont Roach, en noviembre último, donde hizo la primera defensa de la corona arrebatada a Ito.

Herring explicó que minutos después de finalizar la pelea con Oquendo, el abogado Bob Arum, máximo ejecutivo de la promotora Top Rank, le había sugerido que tomara un descanso y después tendrían una conversación sobre el duelo frente a Frampton.

“Puedo irme a casa con mi familia y por suerte el corte no es tan malo”, precisó Herring. “Como dije, todavía quiero la pelea frente a Frampton, ya sea en noviembre o diciembre, pero que sea la siguiente”.

Nacido hace  33 años, en Belfast, Irlanda del Norte, Frampton (28-2-0, 16 KOs) suma dos triunfos seguidos, el más reciente por nocaut técnico en el séptimo asalto ante el estadounidense Darren “Trayn-Wreck” Traynor (16-4-0, 7 KOs), el 15 de agosto último en Londres, donde combatieron a diez episodios en la categoría de 135 libras.

Al igual que Herring, Frampton también ha expresado su deseo recíproco de enfrentarse con el titular de la OMB en las 130 libras.

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