Después de una exitosa carrera profesional, que comenzó en 1997 y lo vio reinar en las divisiones súperwelter y mediana, seis años resultaron insuficientes para convencer al argentino Sergio Martínez que debía permanecer en la sombra del retiro,

En abierto desafío a sus 47 años, múltiples lesiones en rodillas y codos, y un alejamiento temporal de más de un quinquenio, ahora “Maravilla” Martínez (51-3-2, 28 KOs) está de vuelta para cruzar guantes con el español José Manuel Fandiño (15-6-0, 8 KOs), en un pleito a 10 asaltos, programado el 21 de agosto, en el municipio de Torrelavega, en la comunidad autónoma de Cantabria, en España.

Sin dudas, a Martínez le ocurre como a otros muchos deportistas, que se resisten al inevitable paso del tiempo, no conciben la vida sin la actividad que los encumbró y de ahí que, impulsados por la nostalgia, o urgentes necesidades económicas, regresan en busca de nuevas emociones.

“Estos años de descanso han sido muy buenos para mis rodillas y codos”, dijo Martínez recientemente a la revista especializada The Ring. “Todo salió mal contra Cotto: el lugar de entrenamiento, mis lesiones, pero en estos momentos me siento realmente bien”.

Martínez se refiere al combate contra el puertorriqueño Miguel “Junito” Cotto, quien lo venció por abandono en el décimo asalto, el 7 de junio de 2014, en el Madison Square Garden, de Nueva York, donde disputaron la faja de la división mediana del Consejo Mundial (CMB).

Entonces todavía monarca del orbe, Martínez sufrió un doloroso revés, con cuatro caídas en esos 10 capítulos. Exhibiendo más vergüenza que respaldo físico, sobre todo con sus piernas lesionadas, el duelo se extendió hasta que el entrenador Pablo Sarmiento lanzó la toalla en señal de rendición y el árbitro Michael Griffin dio por terminadas las acciones.

Todo el universo del boxeo, incluidos sus miles de seguidores, consideró que había llegado el final para el guerrero de Quilmes, en Buenos Aires. Con su anatomía en franco deterioro, lo más sensato era colgar los guantes y decirle adiós a la disciplina que tantas alegrías le había proporcionado.

Poco más de un año después y luego de muchos rumores y especulaciones, Martínez anunció a través de su cuenta de Twitter, que había llegado la hora de colgar los guantes definitivamente: “Gracias por todo, aquí termina una etapa de mi vida. Estoy oficialmente retirado. Hasta la victoria siempre”, escribió el zurdo sudamericano, el 14 de junio de 2015.

Al explicar su vuelta al cuadrilátero, Martínez precisó que “la pelea del 21 de agosto puede ser el comienzo de algo muy hermoso o el final también de algo hermoso. Ese día podré saber cuáles son mis sentimientos. Todo depende de lo que sentiré y a partir de ahí, veremos hacia dónde dirigir los pasos futuros”.

En recientes declaraciones, Martínez dijo que tiene mucha ilusión y quiere vivir la nueva etapa como una aventura. Asimismo refutó que regresa al ring por problemas económicos. “No vuelvo por dinero, pues tengo algunas compañías que están muy sólidas. Por lo tanto, si hay dinero, una bolsa grande, genial. Pero si no la hay, fantástico también. Regreso, como dije, porque quiero vivir esta nueva aventura”.

Martínez estima que todavía puede luchar por un título mundial. Y en ese sentido informó que el venezolano Gilberto Mendoza, presidente de la Asociación Mundial (AMB), le prometió que podría enfrentarse al japonés Ryota Murata (16-2-0, 13 KOs), monarca mediana de ese organismo, si sale airoso en tres combates, incluido el de Fandiño.

Fandiño, de 36 años y nacido en el municipio de Gijón, provincia de Asturias, viene de anestesiar en el segundo asalto a su coterráneo Sergio Fernández, el 8 de noviembre pasado, en el Palacio de Deportes de Oviedo, donde obtuvo el cinturón vacante súperwelter Iberoamericano, correspondiente a la Organización Internacional de Boxeo (OIB).

Fernández se había impuesto a Fandiño por fallo dividido en febrero de 2019, en esa ocasión por el título de España en la categoría de peso mediano.

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