El peso completo camerunés Carlos Takam venció unánime al estadounidense Jerry Forrest, el 9 de julio en el teatro La Burbuja, del hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas y de inmediato reveló hacia donde dirigirá sus pasos: “Quiero a Oscar Rivas o alguien entre los cinco primeros en la división, o una oportunidad por el título mundial”.

Si bien la pelea tuvo dinamismo de principio a fin, los constantes agarres ensombrecieron la mayoría de los 10 asaltos, pues los estilos no encajaban, quizás por la falta de estudio previo de las características de uno y otro, y la carencia de un plan táctico objetivo.

Ambos tenían previsto enfrentar a adversarios diferentes, pero Takam (39-5-1, 28 KOs) quedó en el limbo por una lesión en el codo de Rivas durante los entrenamientos, en tanto “El Toletero” Forrest (26-4-0, 20 KOs) igualmente debió buscar un oponente, después que su coterráneo Jarrell “Big Baby” Miller (23-0-1, 20 KOs) dio positivo a una sustancia prohibida.

Para Takam un reconocimiento especial, pues aparte de aceptar el reto con pocos días de preparación, también sufrió la pérdida de su padre y aún así ascendió al cuadrilátero y se llevó la victoria.

“Mi padre falleció hace una semana, así que entré en la pelea con el corazón lastimado”, dijo Takam, de 39 años, al concluir el enfrentamiento. “Puede que no haya sido un nocaut espectacular, pero lo más importante es que obtuvimos la victoria”.

Los tres jueces otorgaron su respaldo a la labor de Takam. Max DeLuca entregó boleta de 96-94, Dave Moretti de 98-92 y Patricia Morse de 97-93.

De acuerdo con la compañía CompuBox que registra los impactos de los boxeadores, Takam lanzó más golpes (455 por 321) y también llegó más a la anatomía del zurdo norteño (106 por 70). Lo superó igualmente en los bombazos de poder (84 por 57).

“Tomamos el combate con poca antelación, pero la oportunidad (de hacerlo en la televisión) en ESPN

Era demasiado grande para dejarla pasar”, añadió Takam ante las cámaras. “Sabíamos que podíamos vencerlo”.

Para Takam no fue nuevo resolver una situación de emergencia y escalar el cuadrilátero a última hora, aunque no le fue bien en la ocasión anterior, cuando cruzó guantes con el británico Anthony “AJ” Joshua, vencedor por nocaut técnico en el décimo asalto, el 28 de octubre de 2017, en Cardiff, Gales, donde retuvo las coronas de la Asociación Mundial (AMB) y de la Federación Internacional (FIB), de la división pesada.

Hace tres años, Takam aceptó la vacante del búlgaro Kubrat “La Cobra” Pulev (28-1-0, 14 KOs), – actualmente en la cima de la clasificación de la FIB, pero obligado a retirarse de aquel duelo contra Joshua por una lesión en el codo.

Ahora el positivo del invicto “Big Baby” Miller dejó estupefactos a los ejecutivos de la promotora Top Rank, que le había extendido un acuerdo promocional por combates múltiples a principios de enero.

En esa ocasión, el octogenario abogado Bob Arum, máximo directivo de Top Rank, elogió a Miller, un gigante de más de 300 libras de peso, que suma 19 triunfos sucesivos desde un empate a cuatro asaltos ante el también norteño Joey “El Tanque” Dawejko, en enero de 2013, en el que fue su quinto pleito profesional.

“Jarrell Miller se está tomando en serio su regreso, quiere hacer las cosas de la manera correcta y convertirse en campeón mundial de peso pesado”, afirmó entonces Arum. “(Miller) es uno de los personajes más emocionantes del boxeo, pero lo más importante es que puede pelear”.

Cinco meses después de las declaraciones de Arum, el nacido hace 32 años en Brooklyn, Nueva York, volvió a fallar ante otro examen de sustancias prohibidas, lo que desató la furia del presidente de Top Rank.

“Obviamente, estamos extremadamente decepcionados”, dijo Arum. “Hablé con la Comisión Atlética del Estado de Nevada y me confirmaron que Miller dio positivo a una sustancia que había dado positivo hace un año”.

Arum se refería a que Miller durante una prueba efectuada el 20 de marzo de 2019, por la Agencia Voluntaria Antidopaje (VADA, en inglés) mostró elevados volúmenes de una sustancia ilegal –conocida por GW151-, contentiva de un fármaco que incrementa la energía en el cuerpo y por ende está prohibido en los reglamentos del boxeo. En el mismo chequeo, se detectaron también la hormona de crecimiento humano y la eritropoyetina (EPO), ambos igualmente ilegales.

En consecuencia, Miller quedó fuera de la pelea contra el monarca inglés “AJ” Joshua, pactada el 1 de junio, en el Madison Square Garden, de Nueva York, y en adición recibió una sanción de seis meses sin posibilidad de regresar al cuadrilátero.

La vacante la ocupó el mexicano-estadounidense Andy “El Destructor” Ruíz, quien sorpresivamente noqueó al británico en siete episodios, después de derribarlo en cuatro ocasiones. Joshua se impuso unánime en la revancha, disputada el 7 de diciembre, en Arabia Saudita, donde recuperó los títulos de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB), la Organización Mundial (OMB) y de la Federación Internacional (FIB).

El camerunés, radicado en Francia, suma ahora cuatro victorias consecutivas, después de dos descalabros previos, ambos por nocaut técnico versus Dereck Chisora, en julio de 2018 y el anterior frente a Joshua.

En su más reciente ascenso al ring, Takam se impuso unánime al brasileño de 40 años Fabio Maldonado, en el Teatro Paramount, de Huntington, Nueva York, donde el sudamericano sufrió el cuarto revés en línea.

El zurdo Forrest, de 32 años, anestesió en el segundo asalto en su anterior compromiso al también norteamericano y de guardia zurda Martez Williamson (3-2-6-1, 0 KO), el 14 de septiembre último, en Sterling, estado de Virginia.

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