Después que el zurdo cubano Guillermo Rigondeuax conquistó la faja súpergallo de la Asociación Mundial (AMB) al anestesiar en el sexto asalto al estadounidense Rico Ramos, entonces dueño de la corona, los contendientes de las 122 libras comenzaron a evitar cruzar guantes con el talentoso caribeño, también doble campeón olímpico y con otros dos títulos del orbe en las filas amateurs.

Ese triunfo del 20 de enero de 2012 ante “Suavecito” Ramos, quien se encontraba invicto y sumaba 20 victorias consecutivas, hizo sonar las alarmas en la categoría y a partir de ahí al “Chacal” Rigondeaux se le dificultó encontrar adversarios, pues hasta los otros monarcas hicieron mutis de sus retos.

Quince meses más tarde, Rigondeaux (20-1-0, 13 KOs) obtuvo el éxito más importante de su carrera profesional, al doblegar unánime al filipino Nonito “El Relámpago” Donaire, el 13 de abril, de 2013, en el Radio City Music Hall, de Nueva York, donde el asiático exponía la corona de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB).

El astro tagalo, radicado desde hace muchos años en San Leandro, California, por aquellos tiempos era considerado entre los mejores libra por libra del mundo, con una racha de 20 ganados consecutivos en una larga racha que se inició 12 años antes.

Con ese resultado se intensificó el asedio de Rigondeaux a los que se encontraban en la cima de las 122 libras, e igualmente las excusas de aquellos para no enfrentarse al habilidoso púgil caribeño, dueño también de una exquisita defensa, efectivo contragolpeo y poder en sus dos puños.

En ese grupo, que no aceptó pelear nunca contra el isleño, se encontraban el mexicano Leo “Terremoto” Santa Cruz (371-1-, 19 KOs), el irlandés Carl “El Chacal” Frampton (27-2-0, 15 KOs) y el inglés Scott Quigg (35-2-0, 26 KOs), propietarios por esa época de las fajas del Consejo Mundial (CMB), la Federación Internacional (FIB) y de la Asociación Mundial (AMB), respectivamente.

En repetidas oportunidades, Santa Cruz, hoy campeón súper pluma de la AMB (igualmente reinó en los pluma), rechazó las propuestas del cubano, alegando que el público quedaría insatisfecho, pues el zurdo del archipiélago caribeño no presentaba combate y exhibía un estilo aburrido y carente de intercambios.

LOMACHENKO: EL GRAN ERROR DE RIGONDEAUX

Buscando rivales a como diera lugar, Rigondeaux y sus asesores cometieron un gran error, al aceptar el pleito en la categoría súperpluma, ante el ucraniano Vasily “Hi-Tech” Lomachenko (14-1-0, 10 KOs), que se concretó el 9 de diciembre de 2017, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York.

Rigondeaux no solo sufrió un humillante revés, sino que prácticamente no lanzó golpes en los seis asaltos del combate, antes que su esquina pusiera fin a la paliza, que justificó su entrenador Pedro Díaz al comentar que el cubano había sufrido una lesión en su mano izquierda.

A partir de ahí, “El Chacal”, quien cumplirá 40 años el 30 de septiembre próximo, ha salido victorioso en tres peleas, las dos primeras en peso súpergallo versus los mexicanos Giovanni “Lloviznas” Delgado (K0-1) y Julio “Pollito” Ceja (TKO-8) y la última en los gallos, donde ganó el cinturón vacante de la Asociación Mundial (AMB), al recibir fallo dividido frente al venezolano-panameño Liborio Solís (30-6-1, 14 KOs), en Allentown, Pensilvania.

RIGONDEAUX, DONAIRE E INOUE EN FUEGO CRUZADO

En los últimos días, durante esta etapa de limitada actividad por el COVID-19, Rigondeaux y Donaire han rememorado la pelea que sostuvieron en 2013, y tanto uno como otro han dicho que le gustaría efectuar la revancha, ahora que los dos compiten en las 118 libras.

“Soy un boxeador y me enfrentaré a cualquiera”, dijo Donaire durante una entrevista con Premier Boxing Champions (PBC) al responder sobre un segundo encuentro con Rigondeaux o la revancha ante el local Naoya “El Monstruo” Inoue (19-0-0, 16 KOs), quien lo derrotó unánime en la final de la Súper Serie Mundial (WBSS, en inglés), el 7 de noviembre, en Saitama, Japón.

“El peso gallo es mi territorio, así que estaré muy contento si ocurre alguna de esas dos peleas”, añadió Donaire, derribado en el undécimo por un recto de zurda al cuerpo, después de aplicarle idéntica medicina al nipón en el noveno con un impacto de derecha. El intenso combate recibió el reconocimiento de “Pelea del Año” por la Asociación de Escritores de Boxeo de Estados Unidos.

Pero antes de pensar seriamente de vérselas con el cubano, Donaire, que ocupa la cima de la clasificación del Consejo Mundial (CMB) en las 118 libras, tiene pendiente chocar con el zurdo francés Nordine Oubaali (17-0-0, 12 KOs), que posee el título, una reyerta que fue suspendida el 16 de mayo por la pandemia del coronavirus.

Rigondeaux, por su parte, sonríe cuando le mencionan que Donaire e Inoue han mostrado interés en pelear contra él. “Vamos a ver si ellos quieren pelear conmigo. Al final no se trata de lo que yo quiera, sino saber si es verdad que ellos quieren”, expresó “El Chacal” al diario El Nuevo Herald.

El nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba precisó que su manager Luis de Cuba le informó que el próximo combate será el 8 o el 21 de agosto. “Me preguntó si estaba listo y le respondía que hoy mismo me pongo a pelear en el patio de la casa, porque yo soy campeón de las 118 libras y aquí estoy esperando a todo el mundo. Todo el que quiera pelear conmigo sabe dónde puede encontrarme. Siempre ha sido así y nunca va a cambiar. No sé por qué se complica tanto hacer las peleas que todos quieren ver”.

INOUE: “QUIERO LOS CUATRO TITULOS”

Tras el triunfo ante Donaire, Inoue, de 27 años, acordó un pleito de unificación con el filipino John Riel “Cuatro Aces” Casimero (29-4-0, 20 KOs), inicialmente programado para el 25 de abril, en el hotel y casino Mandalay, de Las Vegas, y que resultó inevitable posponer debido a la pandemia mundial que ha provocado el brote de COVID-19.

En el combate estarían en juego los dos cinturones de Inoue, junto al de la Organización Mundial (OMB), que obtuvo Casimero en su más reciente ascenso al cuadrilátero, cuando noqueó en el tercer asalto al surafricano Zolani “El Último Nacido” Tete, el 30 de noviembre del pasado año, en la Arena Birmigham, de Inglaterra, donde el africano exponía por cuarta ocasión el cetro.

Inoue, quien inició su carrera profesional cuando tenía 19 años, ha confesado que piensa retirarse del boxeo cuando cumpla 35 años. Pero afirma, que antes de eso, su mayor objetivo es adueñarse de los cuatro títulos más importantes (CMB, AMB, FIB y el de la OMB), este último en poder de Casimero.

En ese grupo aparecen de campeones también Rigondeaux y Oubaali, mientras Donaire es el rival más difícil que ha tenido Inoue hasta ahora en su carrera, pues cuando cruzaron guantes en la final de la WBSS, el astro de Japón sufrió una fractura del hueso orbital del ojo derecho y también ruptura del tabique, debido a los potentes impactos del filipino.

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