Las recientes declaraciones del gigante británico Tyson Fury, monarca pesado del Consejo Mundial (CMB),  comienzan a delinear con más exactitud su trayectoria futura y también los posibles enfrentamientos de los ubicados en la cima de la división, pero todo sujeto a cuando las puertas del boxeo se abran nuevamente, tras el obligado confinamiento por el COVID-19, que con su mortal asedio ha mantenido en vilo a todo el planeta.  

De palabra fácil y acostumbrado al excentricismo y la fanfarronería, “El Rey Gitano” Fury (30-0-1, 21 KOs) dijo que su objetivo inmediato es el estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder (42-1-1, 41 KOs), a quien derrotó en la revancha por nocaut técnico en el séptimo asalto, el 22 de febrero, en la Grand Garden Arena, del lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

“Algunos medios informaron que él (Wilder) quería $ 10 millones para hacerse a un lado, pero no le voy a pagar nada para que deje libre el camino”, expresó Fury a Fighthype.com. “Él tiene una cláusula de revancha y yo prefiero arrancarle nuevamente el cuero cabelludo. No le pagaría ni siquiera $ 2 millones, porque prefiero darle otra paliza nuevamente”.

El esperado primer pleito entre Fury y Wilder finalizó en empate, el 1 de diciembre, en el Staples Center, de Los Angeles, California, donde el norteño retuvo la faja – que exponía por décima ocasión -, tras dos votaciones alternas de los jueces, y otra con puntuación idéntica para cada contendiente. El canadiense Robert Tapper favoreció a Fury 114-112 y el mexicano Alejandro Rochín lo hizo por Wilder 115-111, en tanto el británico Phil Edwards repartió 113 unidades a partes iguales.

Hubo inconformidad de los dos mastodontes y también del público y de los expertos por el fallo de los oficiales, porque el inglés dominó la pelea, aunque la nulidad en el resultado puede tener como justificación los dos derribos  de Wilder a Fury, uno en el noveno y el otro en el duodécimo asaltos, cuando el nacido en Tuscalosa, Alabama impactó primero con la derecha en el mentón y después con una poderosa izquierda, que hizo pensar en el fin del pleito, pero el retador se levantó antes que concluyera el conteo y fue al ataque con más ímpetu.

Casi de inmediato de concluir el combate entre Fury y Wilder comenzaron las negociaciones para el segundo enfrentamiento. El CMB dio vía libre al duelo, permitiendo entonces que Wilder se saltara el compromiso obligatorio ante Dominic Breazeale. Pero con posterioridad, el “Rey Gitano”, oriundo de la ciudad de Manchester, firmó el jugoso acuerdo de cinco peleas y $ 80 millones con la cadena deportiva ESPN, lo que desató la furia del monarca estadounidense.

“Eres un maldito cobarde y solo hablaste de una segunda pelea porque no me ibas a enfrentar”, escribió entonces Wilder en Twitter al responder a otro anterior del inglés en el que expresaba no existían excusas para la revancha. “No te culpo, probablemente yo también lo haría si hubiera visto mi cerebro regado por toda la lona”.

Postergado el esperado pleito, Wilder se enfrentó a su coterráneo “El Problema” Breazeale (20-2-0, 18 KOs) al que le propinó fulminante nocaut antes de que concluyera el primer minuto de pelea, el 18 de mayo de 2019, en el Barclays Center, de Brooklyn, de la Gran Manzana. Y cuatro meses más tarde también anestesió en el séptimo al zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz, en Las Vegas.

Fury, por su parte, demolió en el segundo rollo al alemán Tom Schwarz, en junio y en septiembre ganó por decisión al zurdo sueco Otto Wallin, en la llamada Ciudad del Pecado. Parecía que la revancha entre el campeón norteamericano y el retador británico estaba muy lejos de concretarse.

“En mi opinión, siento que Fury no desea pelear contra mí nuevamente”, dijo Wilder por esos días a varios medios. “Me gustaría que se hiciera a un lado, lo que creo que hará de todos modos para dar la oportunidad de una unificación con el que se imponga entre Andy Ruíz y Anthony Joshua. En realidad Fury no es un rey y yo reviví su carrera. De cualquier forma, él debe hacerse a un lado y después combatiremos cuando yo posea todos los títulos”.

Pero el promotor Bob Arum, de la compañía Top Rank, rechazó tajantemente las palabras del gigante norteamericano: “!Olvídalo!”, expresó Arum sobre los comentarios de Wilder. “La pelea está firmada y va a suceder. No se le puede dar crédito a Wilder, porque solo quiere que su nombre aparezca en los medios. Tenemos incluso acordado el 22 de febrero”.

Y ese día escalaron el cuadrilátero en la revancha, en la que Fury, de 31 años, envió a Wilder a la lona en el tercero y en el quinto, antes de concluir las acciones en el séptimo, cuando el árbitro Kenny Bayless determinó que Wilder no se encontraba en condiciones de continuar. El reloj marcaba entonces que faltaban 1:39 minutos para el fin de esa fracción.

“Lo venceré nuevamente por tercera vez, con suerte para fin de año”, añadió Fury a Fyghthype.com. “Luego en 2021 iremos por la pelea más grande en la historia del boxeo entre dos pesados británicos, AJ (Anthony Joshua) y yo. Los dos vamos a luchar por todo el oro”.

Fury puntualizó que la próxima semana ofrecerá una noticia importante. Por lo que le pide a sus seguidores que estén atentos. Ratificó que si tiene la revancha con Wilder, luego se enfrentará en par de pleitos a Joshua, “ya que querrá la revancha después que lo noquee en el primero“.

Facebook Comments