Con su secuela de muerte y obligado confinamiento, la pandemia desatada por el COVID-19 asestó en estos meses un nocaut al cronograma global del boxeo, disciplina que desde las sombras hace infinidad de proyectos, pero todavía desconoce con certeza cuándo regresará al período competitivo.

Cientos de peleas han sido pospuestas hasta tanto la mortal epidemia, que ya acumula más de tres millones de personas contagiadas y una cifra superior a los doscientos mil fallecidos en todo el mundo, permita los enfrentamientos en veladas que apuntan a efectuarse sin la presencia de público, para evitar que continúe la propagación masiva.

Pero mientras transcurre este obligado impasse, los jerarcas de la industria del boxeo desarrollan sus estrategias y efectúan múltiples contactos con comisiones locales, televisoras e instalaciones deportivas, a la espera de que disminuyan las cifras del flagelo y obtengan autorización para reanudar las peleas.

En estas circunstancias, se anuncia una nueva posposición del tercer choque entre el británico Tyson “El Rey Gitano” Fury (30-0-1, 21 KOs) y el estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder (42-1-1, 41 KOs), quienes tenían previsto cruzar guantes el 18 de julio, después el 3 de octubre y ahora se posterga nuevamente sin una fecha exacta.

Después de la impresionante victoria de Fury por nocaut en el séptimo episodio, el 22 de febrero, en la lujosa Grand Garden Arena, del hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, sorpresivamente y en contra de la opinión de los especialistas, el norteño ejerció su derecho de la cláusula del contrato que le permite buscar la revancha, aunque en las últimas horas expresó que sufrió una lesión durante el combate, se encuentra bajo tratamiento de fisioterapia después de recurrir a una intervención quirúrgica para reparar el daño.

“Ojalá pronto pueda regresar al campamento y prepararme para pelear a finales de año”, expresó Wilder en una entrevista ofrecida a los usuarios en Internet de Premier Boxing Champion (PBC). “En este momento tengo muchas ganas de hacer ejercicios, pero no puedo hacerlo. Es algo que espero con ansias una vez que se cure el brazo”.

De acuerdo con el gigante, nacido hace 34 años en Tuscalosa, Alabama, durante la pelea con Fury se lesionó el bíceps del brazo derecho, que le impidió golpear con su mejor arma: el recto de su mano diestra que lo propulsó hasta la corona pesada del Consejo Mundial (CMB), la que perdió frente a Fury cuando la exponía por undécima ocasión.

Como Wilder no ha proporcionado ninguna documentación médica a la presunta lesión en el brazo, para conocer si es real el problema, Fury refutó en su cuenta de Instagram los comentarios de Wilder: “Sigues decepcionando “bronzebomber. Es triste. Fuiste tú a quien aplasté. Esa es la verdad. Solo admítelo y sigue adelante. Es solo una pelea. Se gana y se pierde. Ese es el boxeo, amigo”.

El abogado Bob Arum, presidente de la promotora Top Rank, también enfatizó que Wilder está ofreciendo excusas por su pésima actuación frente a Fury. Dijo que el británico utilizó un plan táctico que demostró las debilidades del norteamericano. “Fue golpeado (Wilder) porque (Fury) lo presionó combatiendo en la corta distancia. Su único recurso (de Wilder) es la mano derecha. Pero una vez que le anulas esa arma, queda prácticamente indefenso, ya que no es técnico, ni un buen boxeador”.

Arum enfatizó que Fury realizó un trabajo excelente combatiendo en el área interior, lo que condujo a que Wilder fallara o no pudiera soltar sus golpes de poder. Precisó que en el cuerpo a cuerpo, el gigante británico, de 6´9 pies de estatura, neutralizó la potencia de su oponente y lo golpeó a quemarropa.

“Puede (Wilder) crear una estrategia que le permita impactar con su fantástico golpe con la mano derecha”, preguntó Arum y a continuación ofreció la respuesta. “No lo creo. Siento que Fury ha encontrado una clave para vencer a Wilder presionándolo, lanzándole muchos golpes y desarmándolo. Sin poder utilizar su mano derecha, Wilder es un púgil ordinario”.

Al referirse al tercer duelo entre los dos mastodontes, el máximo ejecutivo de la promotora Top Rank dejó entrever que debido a la situación del coronavirus, es posible que el tercer combate Fury-Wilder se posponga hasta finales de año o incluso se pase para 2021, pues económicamente no es sustentable efectuarlo sin público.

“Hablé con Tyson Fury el domingo y le dije que lo más pronto que podría hacerse la pelea podría ser en noviembre, ¿pero quién sabe si se pueda dar en noviembre?, expresó Arum al sitio Boxingscene.com. “Obviamente no queremos ver a Fury y Wilder sin audiencia, y si vas a hacerlo con público, ¿la gente estará dispuesta a tomar un avión para venir a Las Vegas?, hay muchos fanáticos que vienen de Gran Bretaña, hay que tenerlo en cuenta, así que quizá no suceda sino hasta el próximo año”.

NEGOCIACIONES ENTRE FURY Y JOSHUA

En el complejo panorama actual, existen otros comentarios que apuntan a un pleito de unificación directo entre Fury y el también inglés Anthony “AJ” Joshua (23-1-0, 21 KOs), quien ostenta las fajas de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB), de la Organización Mundial (OMB) y de la Federación Internacional (FIB).

Pero hay dos grandes obstáculos: Wilder y el búlgaro Kubrat Pulev (28-1-0, 14 KOs), ambos respaldados por contratos para enfrentar a Fury y a Joshua, respectivamente, en forma inmediata. Habría que ofrecerles a uno y otro una enorme suma de dinero para que se hagan a un lado.

No obstante, hay indicios fuertes de que se está negociando la pelea Fury-Joshua en Arabia Saudita, o en otro lugar de la Península Arábiga, de acuerdo con la cadena ESPN.

“Veamos qué tipo de ofertas obtenemos de Medio Oriente”, dijo Arum, en representación de Fury. “Porque hay un frenesí con Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos para hacer eventos, para abrir estos países en el invierno y en el próximo año. Sería una tontería para nosotros no considerar ese tipo de ofertas”.

Y cuando ESPN contactó A Fury para saber su opinión sobre el pleito en Arabia Saudita, dijo con su acostumbrada franqueza: “Boxearé en Timbuctú si hay bastante dinero. A donde tenga una bolsa, viajaré”.

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