Mientras gran parte de la humanidad sigue confinada por la pandemia mundial del coronavirus, Nicaragua efectuó el pasado fin de semana, el primer cartel de boxeo bajo estrictas medidas sanitarias, que muchas voces consideran insuficientes frente al flagelo, que ya suma en todo el planeta cerca de 3 millones de contagios y más de 207 mil muertes, de acuerdos a los datos de la Universidad Johns Hopkins, que compila datos a nivel global.

A pesar del sombrío panorama internacional, la Comisión Nicaragüense de Boxeo (CNB) autorizó la cartelera, organizada en el Polideportivo Alexis Argüello, en Managua, capital de ese país centroamericano, donde

las autoridades señalan solo 13 infectados y 3 fallecidos, las cifras más bajas en el continente americano.

Organizado por Búfalo Boxing Promotions, la entidad que dirige el ex campeón mundial Rosendo “Búfalo” Álvarez, el evento permitió el acceso en forma gratuita a cerca de 800 personas, un 10 por ciento de la capacidad total del recinto, con el objetivo de que los asistentes respetaran el distanciamiento social, una de las principales armas para evitar el contagio.

Antes del acceso a la arena, que abrió sus puertas oficialmente hace tres años para los Juegos Deportivos Centroamericanos, el público, así como árbitros, púgiles y todo el personal, tuvo que someterse a controles de temperatura, desinfección del calzado y el uso obligatorio de gel y lavado de manos. Igualmente, durante varias jornadas previas, la sala fue rociada con productos químicos, como medida profiláctica.

Tres de los combates se transmitieron por ESPN Knock Out, programa de esa cadena deportiva, que ese día cumplió el primer aniversario de la salida al aire.

“El mundo estuvo pendiente de todo lo que se hizo aquí y creo que esto será como un nuevo punto de partida para todos los promotores”, dijo Fernando Barbosa, máximo responsable del programa televisivo. “Para nosotros es algo histórico porque además del aniversario del programa, rompe con el desierto que había en el boxeo a causa del COVID-19”.

En el pleito estelar, efectuado en las 135 libras, el jovencito zurdo nicaragüense Robin Zamora (16-7-0, 8 KOs) venció unánime en duelo revancha a su coterráneo Ramiro Blanco (18-8-3, 10 KOs), quien sumó el quinto revés consecutivo y el sexto en los últimos siete ascensos al cuadrilátero. Do de los jueces entregaron boletas con puntuaciones de 77-75 y el otro de 78-74.

Seis meses atrás y en la misma capital pinolera, Zamora también doblegó a Blanco, pero en esa ocasión por la vía del cloroformo en el segundo episodio, entonces en la categoría inmediata inferior, la súperpluma.

En el combate de respaldo, el zurdo Freddy Fonseca (28-5-1, 19 KOs) acabó en cuatro asaltos con Alain Aguilar (8-8-2, 1 KOs), en las 140 libras. Además, Bryan Pérez (12-11-1, 10 KOs) anestesió en el segundo asalto a Lester Lara (16-11-2, 7 KOs), en peso pluma, en tanto Byron Castillo (15-13-3, 2 KOs) recibió fallo unánime versus Eliezer Gazo (18-11-2, 3 KOs) en la categoría mínima y Gabriel Escalante (13-0-0, 6 KOs) se impuso por nocaut en el quinto episodio a Mario Mairena (2-20-1, 1 KOs).

Aunque algunos boxeadores han mostrado su inconformidad de subir al ring sin público, muchos otros han recalcado la necesidad de combatir para recibir los ingresos que les permita llevar alimentos a sus casas, una situación que permitirá existan candidatos para veladas en “solitario”, mientras no se elimine totalmente la mortal epidemia.

“Todos los boxeadores vivimos de esta disciplina y si no trabajamos, no comemos”, dijo Fonseca antes del pleito versus Aguilar. “Estamos agradecidos con Rosendo y los organizadores, porque gracias a Dios también pensaron en nosotros”.

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