Han transcurridos cerca de dos meses desde que el estadounidense Deontay Wilder, entonces campeón mundial pesado del Consejo Mundial (CMB), sucumbió por nocaut técnico en siete asaltos ante el inglés Tyson Fury, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, pero el norteño sigue utilizando excusas para explicar su fracaso, sin aceptar que su rival le ganó en buena lid. Y peor aún, disparó las alarmas, al afirmar que se encuentra lesionado y su futuro es incierto para disputar el tercer pleito.

Tras un polémico empate en diciembre de 2018, Fury despejó cualquier duda en el siguiente pleito, pues se impuso por la vía rápida frente a una concurrencia de 15 mil 816 personas, que vieron como el gigante de Alabama además de perder el invicto y la corona, sufría par de caídas en el tercero y el quinto, antes que el árbitro Kenny Bayless detuviera las acciones, cuando habían transcurridos 1:39 minutos de la séptima fracción.

En las primeras horas posteriores al convincente éxito del “Rey Gitano” Fury (30-0-1, 21 KOs), “El Bombardero de Bronce” Wilder (42-1-1, 41 KOs) atribuyó el revés a las más de 40 libras que pesaban el casco y el traje, que añadió  a su  extravagante vestuario, en el recorrido hacia el cuadrilátero.

“Pagué un precio muy alto, porque mis piernas habían desaparecido”, dijo Wilder justificando el revés, al finalizar la pelea. “Mi uniforme pesaba demasiado y lo tuve por 10-15 minutos. Fue como un entrenamiento para mis piernas. Cuando me lo quité, supe de inmediato que algo me había afectado”.

También Wilder mostró disconformidad con su esquina por lanzar la toalla en señal de rendición, aunque casi al unísono el tercer hombre sobre el ring impedía que las acciones continuaran. “Estaba listo para seguir peleando, porque yo soy un guerrero. Tenía muchas cosas que hacer, pero mis piernas no respondieron”.

Un rato después, Wilder fue llevado a un hospital para que le revisaran una herida en el oído izquierdo, que requirió varios puntos de sutura. Los chequeos revelaron que estaba en buenas condiciones y no existía ningún trauma en el tímpano o en las áreas interiores de ese órgano auditivo.

Ahora Wilder hizo nuevas revelaciones, con el propósito de subestimar la victoria del inglés el 22 de febrero. De acuerdo con el nacido hace 34 años, en Tuscalosa, Alabama, sufrió una lesión en el bíceps del brazo derecho que le impidió golpear con su mejor arma: el recto de su mano diestra. “Terminé lesionado durante la pelea. Ahora estoy bien, pero estoy en tratamiento de fisioterapia. Todo va bien con eso, solo cumpliendo las orientaciones para recuperarme y regresar con salud plena”.

Profundizando en las causas que lo condujeron al revés, Wilder explicó que esa noche no era el púgil que todos conocen. “Yo era un zombie en el combate. Hubo muchas cosas que sucedieron, pero no quiero hablar de todas ellas en este momento. Todavía estoy reflexionando y tratando de resolverlas. Pero se puede ver mi reacción y observar que no era el mismo en la segunda pelea. Todavía nos queda una más y tengo muchas ganas de mostrarle al mundo lo mejor de Deontay Wilder”.

Aunque aplicó la cláusula del contrato que le permite buscar la revancha, la información de Wilder en el sentido de que no ha rebasado el trauma, crea enorme incertidumbre en relación con la tercera pelea frente al también mastodonte británico -que en principio se programó para el 18 de julio y después para el 3 de octubre por la epidemia del COVID-19-, ya que el estadounidense dejó entrever la posibilidad de verse obligado a una intervención quirúrgica en caso de que no sea efectivo el procedimiento.

“Ojalá pronto pueda regresar al campamento y prepararme para pelear a finales de año”, expresó Wilder en una entrevista ofrecida a los usuarios en Internet de Premier Boxing Champion (PBC). “En este momento tengo muchas ganas de hacer ejercicios, pero no puedo hacerlo. Es algo que espero con ansias una vez que se cure el brazo”.

FURY y ARUM REFUTAN COMENTARIOS DE WILDER

Como Wilder no ha proporcionado ninguna documentación médica a la presunta lesión en el brazo, para conocer si es real el problema, Fury refutó en su cuenta de Instagram los comentarios de Wilder: “Sigues decepcionando “bronzebomber. Es triste. Fuiste tú a quien aplasté. Esa es la verdad. Solo admítelo y sigue adelante. Es solo una pelea. Se gana y se pierde. Ese es el boxeo, amigo”.

El abogado Bob Arum, presidente de la promotora Top Rank, también enfatizó que Wilder está ofreciendo excusas por su pésima actuación frente a Fury. Dijo que el británico utilizó un plan táctico que demostró las debilidades del norteamericano. “Fue golpeado (Wilder) porque (Fury) lo presionó combatiendo en la corta distancia. Su único recurso (de Wilder) es la mano derecha. Pero una vez que le anulas esa arma, queda prácticamente indefenso, ya que no es técnico, ni un buen boxeador”.

Arum enfatizó que Fury realizó un trabajo excelente combatiendo en el área interior, lo que condujo a que Wilder fallara o no pudiera soltar sus golpes de poder. Precisó que en el cuerpo a cuerpo, el gigante británico, de 6´9 pies de estatura, neutralizó la potencia de su oponente y lo golpeó a quemarropa.

“Puede (Wilder) crear una estrategia que le permita impactar con su fantástico golpe con la mano derecha”, preguntó Arum y a continuación ofreció la respuesta. “No lo creo. Siento que Fury ha encontrado una clave para vencer a Wilder presionándolo, lanzándole muchos golpes y desarmándolo. Sin poder utilizar su mano derecha, Wilder es un púgil ordinario”.

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