Para el mexicano Emanuel Navarrete, campeón mundial súpergallo, el transcurrir de los días se ha convertido en Espada de Damocles que lo presiona ante un incierto futuro. Por un lado desea unificar ante los otros campeones de las 122 libras, pero la báscula desde hace meses le indica que es impostergable el salto a la categoría pluma.

Sin dejar de entrenarse, pero confinado en su hogar como millones de personas por los efectos de la epidemia del coronavirus, “El Vaquero” Navarrete (31-1-0, 27 KOs) reiteró en las últimas horas que intentará un duelo de unificación, principalmente contra el uzbeko Murodjon “MJ” Akhmadaliev (8-0-0, 6 KOs), quien posee las fajas de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB) y la de la Federación Internacional (FIB).

En una entrevista con los medios a través de Facebook Live, Navarrete, de 25 años, descartó el pleito contra su compatriota Rey Vargas (34-0-0, 22 KOs), dueño de la corona del Consejo Mundial (CMB), ya que éste ha expresado que no tiene interés en ese combate.

“Veo difícil que se concrete la unificatoria con Rey Vargas, porque él ha dicho que no quiere el combate”, afirmó Navarrete. “Pero puede ser con el uzbeko (Akhmadaliev) que se me queman las manos para pelear con él. O bien, si es posible, enfrentar a Luis “Pantera” Nery o a Naoya Inoue. Yo, encantado, para eso estamos”.

En su más reciente ascenso al cuadrilátero, Navarrete noqueó en el undécimo episodio al resistente y combativo peleador filipino Jeo Tupas “Santino” Santísima (19-3-0, 16 KOs), el 22 de febrero, en la Grand Garden Arena, del lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde el azteca hizo la quinta defensa exitosa del título de la OMB.

Navarrete elogió el desenvolvimiento del asiático y al mismo tiempo expuso que se había lastimado el pulgar de la mano derecha en el tercer asalto, lesión que se acentuó en el quinto, por lo que tuvo grandes dificultades para doblegar a Santísima por la vía del sueño.

“Tuve tendinitis, pero ahora estoy bien”, le comentó Navarrete a los reporteros. “Con el descanso y los medicamentos me he recuperado por completo. Ya estoy golpeando desde hace algún tiempo y no he tenido ninguna molestia”.

Tras su triunfo ante el tagalo, Navarrete expresó su interés en chocar con los otros monarcas: “Esa fue la quinta defensa del título mundial y ahora quiero una pelea de unificación. Examinaré las opciones, pero si no lo consigo pronto, probablemente me mueva a 126 libras para desafiar a los campeones del peso pluma”.

Oriundo de San Juan Zitlatepec, Navarrete suma 26 victorias, 21 por la vía rápida, desde que sufrió la única derrota por unanimidad en cuatro asaltos y en la división mosca, ante su coterráneo Daniel Argueta, el 26 de julio de 2012, en el Distrito Federal, de la capital mexicana.

En el intercambio virtual con los periodistas, Navarrete reconoció que desde hace tiempo tiene dificultades para cumplir con la báscula en las 122 libras y de ahí que se mantiene entrenando fuerte en su hogar, con los recursos que dispone.

Explicó que corre en las mañanas y después efectúa doble sesión con rutinas de entrenamiento en su casa, donde acondicionó un pequeño gimnasio, que le permite realizar los aspectos básicos de la preparación con guantes y otros aparatos.

“Mantengo un ritmo intenso de trabajo, estoy entrenando y cuidándome, para estar entre los primeros en levantar la mano y pelear cuando termine esta pandemia”, dijo Navarrete. “Marcar las 122 libras representa un gran esfuerzo, pero permaneceré en la división para ver si surgen defensas interesantes y si logro la unificación. Quiero hacer las peleas que la gente quiere ver, de lo contrario iré a las 126 libras, donde hay rivales muy interesantes. De cualquier forma, tomaremos la decisión que sea mejor para mi carrera”.

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