Los amantes del boxeo claman a gritos que los ingleses Anthony Joshua y Tyson Fury unifiquen las coronas que ambos tienen en su poder, lo que permitiría definir quién es el mejor pesado de la actualidad. Pero hay obstáculos que impiden, por el momento, la materialización de ese añorado combate, que a todas luces quedará pendiente para el próximo año.

Súpermonarca de la Asociación Mundial (AMB) y también con los títulos de la Organización Mundial (OMB) y de la Federación Internacional (FIB), “AJ” Joshua (23-1-0, 21 KOs) tenía señalado un pleito obligatorio contra el retador búlgaro Kubrat “La Cobra” Pulev (28-1-0, 14 KOs), el 20 de junio, en el estadio inglés de Tottenham, pero la epidemia del COVID-19, que continúa su mortal paso por el mundo, ha obligado a posponerlo, sin fecha fija, como ha ocurrido con infinidad de peleas de boxeo.

Inclinado más al optimismo que a la objetividad por el curso de los acontecimientos, el promotor Eddie Hearn, de la compañía Matchroom Boxing, ha señalado el 25 de julio como un día posible para que se dispute el pleito, aunque si la pandemia no cede, como ocurre hasta ahora, habría que buscar otra fecha más alejada para llevarlo a cabo.

“Se ha pospuesto (la pelea) debido a la pandemia del coronavirus”, dijo Hearn a medios británicos. “Hemos cancelado la fecha del 20 de junio y estamos hablando con (el estadio de) Tottenham, donde se iba a disputar la velada. También estamos analizando la fechas de julio y principios de agosto, así que esperamos la pelea tenga lugar al final del verano”.

Pero Hearn, con amplia experiencia en organizar carteleras de boxeo, es consciente del riesgo que significa separar nuevas fechas, pues cada cancelación implica considerables pérdidas económicas. De ahí que seguro analizará con lupa el desarrollo de la epidemia, antes de elegir otra fecha en el calendario.

Joshua, de 30 años, y Pulev, quien cumple 39 el próximo mes de mayo, debían enfrentarse en 2017, en el estadio de Cardiff, Gales, donde se habían vendido más de 70 mil entradas, pero semanas antes del pleito el búlgaro se retiró por una lesión en el hombro durante una sesión de guanteo.

El lugar de Pulev  lo ocupó el camerunés nacionalizado francés Carlos Takam, quien ocupaba el siguiente puesto en el listado de la FIB, y aceptó la fecha prevista, así como los términos del contrato que ofrecían los representantes del campeón inglés.

En un combate de un solo lado, Joshua anestesió a Takam en el décimo asalto. En ese instante, los jueces tenían delante al inglés con puntuaciones de 89-81 (2), en tanto el otro oficial le otorgó los nueve asaltos previos al monarca (90-80).

KUBRAT PULEV: “CUMPLIRE MI DESTINO”

El fornido peleador búlgaro acumula ocho victorias consecutivas, después de sucumbir en el quinto episodio ante el ucraniano Wladimir Klitschko, el 15 de noviembre de 2014, en el distrito de Altona, en la ciudad alemana de Hamburgo.

“Estoy muy feliz de tener la oportunidad de mostrarle al mundo lo fuerte que realmente soy”, afirmó Pulev, después de confirmarse el enfrentamiento contra Joshua. “Convertirme en campeón mundial de peso pesado siempre ha sido la misión en mi vida y el 20 de junio lo cumpliré”.

En su más reciente pleito, efectuado el pasado 9 de noviembre, “La Cobra” Pulev se impuso unánime al estadounidense Rydel Booker, en Fresno, California.

FURY Y WILDER ¿EN OCTUBRE?

Después del espectacular triunfo de Fury (30-0-21 KOs) por nocaut en el séptimo asalto ante el invicto estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder (42-1-1, 41 KOs), el 22 de febrero, en el hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, se dispararon los comentarios sobre un trascendental pleito entre los dos británicos, que dejaría al ganador con los cuatro cinturones de la máxima categoría del boxeo.

Pero Wilder, aprovechando una cláusula del contrato, solicitó la revancha, que después de varias negociaciones se fijó en principio para el 18 de julio, en una instalación de Las Vegas, donde estaría en juego el título pesado del Consejo Mundial (CMB), que Fury había arrebatado a Wilder, quien no pudo retenerlo cuando lo exponía por undécima ocasión.

Pero un enemigo silencioso, el COVID-19, obligó a los organizadores a posponer el pleito, que ahora se reprogramó para el 3 de octubre, en la misma ciudad de Las Vegas, con enormes posibilidades se repita en la sala Garden, del MGM, con transmisión por las cadenas ESPN y Fox, y bajo el denominado Pago-por-evento (PPV, en inglés).

En el segundo combate –tras un polémico empate en diciembre de 2018-, Fury despejó cualquier duda al vencer por nocaut técnico en el séptimo rollo, frente a una concurrencia de 15 mil 816 personas, que vieron como el gigante de Alabama además de perder el invicto y la corona, sufría par de caídas en el tercero y el quinto, antes que el árbitro Kenny Bayless detuviera las acciones, cuando habían transcurridos 1:39 minutos de la séptima fracción.

Aunque el resultado fue inobjetable, Wilder, de 34 años, atribuyó el fracaso al elevado peso del atuendo que se colocó en los vestidores y mantuvo en su recorrido hasta el cuadrilátero, ya que el traje y el casco pesaban más de 40 libras.

Si finalmente, Joshua enfrenta a Pulev (ya sea a finales de julio, en agosto o incluso después) y Fury lo hace ante Wilder en octubre, quedaría para el año próximo la esperada reyerta entre los británicos Joshua y Pulev, aunque habría que esperar las decisiones de los organismos involucrados, también el camino que prefieran transitar los dos púgiles y un sinfín de imponderables, como lesiones u otras.

Algunos consideran que Pulev y Wilder podrían ceder sus puestos si reciben una buena oferta monetaria y con el compromiso que después ambos tendrían la posibilidad de luchar por alguna de las coronas, pero esa opción parece poco probable.

¿Chocarán este año Joshua y Fury? Difícil, muy difícil.

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