Por naturaleza, los jóvenes son osados, irreverentes y poco dados a la reflexión. Sueltan las palabras, verdaderos ex abruptos, sin importarle el alcance y las consecuencias de sus comentarios, aunque vaticinen hazañas carentes de objetividad y difíciles de conseguir. Como muestra un botón: ¡Teófimo López!

Respaldado por su indiscutible virtuosismo y meteórica carrera hacia la cima de la división ligera, el imberbe estadounidense “El Brooklyn” López (15-0-0, 12 KOs), monarca de la Federación Internacional (FIB), ha repetido hasta el cansancio que saldrá victorioso frente al astro zurdo ucraniano Vasily “Hi-Tech” Lomachenko (14-1-0, 10 KOs), considerado entre los mejores libra por libra (P4P) del mundo y dueño de los títulos del Consejo Mundial (CMB), la Asociación Mundial (AMB) y la Organización Mundial (OMB) en esa misma categoría de peso.

Con 5´8 de estatura y 22 años, López se agenció en forma espectacular la faja de la FIB, al noquear en el segundo asalto al potente pegador ghanés Richard “RC” Commey (29-3-0, 26 KOs), el pasado 14 de diciembre en la llamada Meca del Boxeo, el legendario Madison Square Garden, de Nueva York, populosa urbe que por estos días sufre los embates del mortal COVID-19, epidemia que tiene en ascuas a toda la población del planeta.

El fogoso López abrió el segundo episodio con un gancho de zurda y a continuación soltó un derechazo al rostro de Commey, que envió a la lona al africano (radicado en el Bronx neoyorquino). Tras el conteo del árbitro David Fields, una andanada de puños obligó al tercer hombre sobre el cuadrilátero a concluir el combate, que convirtió al ganador en el primer campeón mundial de la historia con sangre hondureña.

Además del cinturón de la FIB, López ganó el derecho a enfrentar en un pleito de unificación a Lomachenko, quien estuvo presente en el triunfo de López ante Commey.

Todavía sobre el cuadrilátero, López afirmó que deseaba chocar contra Lomachenko. En los meses subsiguientes, ha ratificado que ese duelo es su principal objetivo mientras permanezca en las 135 libras, división que inmediatamente abandonaría tras ¿imponerse? al europeo asentado en Oxnard, California.

“Después de vencer a Lomachenko, sería el campeón mundial indiscutible a los 22 años, si Dios quiere, y después de eso, alguien como José Ramírez o Josh Taylor. Incluso Regis Prograis. Grandes nombres, grandes tipos que la gente probablemente teme”, dijo en entrevista con ESPN. “Después de las 140 libras, cuando probablemente limpie esa división, iré a 147”.

Con el respaldo de la promotora Top Rank, que guía los destinos de ambos púgiles, el pleito López-Lomachenko marchaba por buen camino y ya se había elegido el 30 de mayo en el teatro Hulu, del Madison Square Garden, de Nueva York.

Entonces apareció el brote de coronavirus y el boxeo, como infinidad de actividades, entre ellas las deportivas y recreativas, sufrieron un fuerte impacto que obligó a suspenderlas indefinidamente, hasta tanto haya un control de la pandemia, que permita volver a la vida normal.

“Cuando cancelaron la pelea de Shakur Stevenson del 14 de marzo, y la de Mick Conlan del 17 de marzo,  pensé que era casi seguro la nuestra sería la siguiente”, expresó López. “Pero no está cancelada, sino que prácticamente está detenida hasta nuevo aviso”.

López precisó que el coronavirus arruinó muchas cosas, no solo en el boxeo, sino en todos los deportes en general. “Esto es algo muy serio y con suerte las cosas mejorarán”.

Pero incluso antes de la epidemia, López había expresado su disgusto por las exigencias de Lomachenko en cuanto a la repartición de las ganancias y el lugar que ambos cruzarían guantes.

“Esperábamos la confirmación de Loma y de su equipo”, dijo López a ESPN. “Pero las negociaciones estaban difíciles en ciertas cosas. Ellos querían una parte mayor de la bolsa, un porcentaje mayor, tal y tal. Y ahora sucedió esto (del COVID-19) y aparentemente enviaron a Loma de regreso a su casa en Ucrania. Así que estoy frustrado por cómo ellos manejaron las cosas”.

Señaló López que “le dimos todo lo que necesita y todo lo que quiere, pero ahora se queja de Nueva York. Quiere que sea en Las Vegas o en Cali. Ha sido fastidioso, porque trato de hacer que estas peleas sucedan, para los fanáticos, que son los que ganan al final del día”.

López puntualizó que Lomachenko lleva muchos años en el boxeo, siete de ellos en campo profesional, por lo que no está muy lejos el momento que cuelgue los guantes definitivamente. “De cualquier forma, voy a ser una gran estrella, pero derrotarlo me llevará a la cima aún más rápido. Esa victoria acelerará el proceso para que me convierta en una superestrella y a él le mostrará el camino del retiro”, explicó el estadounidense.

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