Hay reveses de las filas amateurs que nunca se olvidan, aunque transcurra el tiempo y se alcance la cima en el exigente y complejo mundillo profesional. Y el astro zurdo estadounidense Shakur Stevenson, actual monarca pluma de la Organización Mundial (OMB) es fiel reflejo de esa afirmación, pues lleva una espina clavada por el cubano Robeisy Ramírez, que se remonta a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016.

Ahora con 22 años, “El Audaz” Stevenson (13-0-0, 7 KOs) expondrá por primera ocasión la faja de las 126 libras, ante el fuerte pegador colombiano Miguel “El Escorpión” Marriaga (29-3-0, 25 KOs), el 14 de marzo, en el teatro Hulu, del legendario Madison Square Garden, de Nueva York.

Sin embargo, en cada entrevista Stevenson, nacido en Newland, Nueva Jersey, no puede sustraerse a recordar el reñido fracaso que sufrió por puntos frente al también púgil de la mano equivocada, el cubano Robeisy Ramírez, en la final de los Juegos Olímpicos de 2016.

“Dígale a Robeisy que lo voy a patear, que si lo que quiere es pelear conmigo lo voy a dejar muy mal’‘, expresó Shakur Stevenson a varios periodistas durante el cartel que el inglés Tyson “El Rey Gitano” Fury se hizo de la corona pesada del Consejo Mundial (CMB), al anestesiar en el séptimo round al estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder, el 22 de febrero, en el hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas. “Mi mensaje es que yo soy su dueño y se lo haré saber sobre el cuadrilátero si llegamos a enfrentarnos nuevamente”, añadió con una sonrisa en los labios.

Stevenson reconoció que Robeisy lo hizo lucir mal en aquella gesta en la ciudad sudamericana y que “es un gran boxeador. No sé cuán enfocado está ahora que se encuentra en Estados Unidos y peleando en el boxeo rentado, pero tenía mucha calidad y estoy molesto porque me hizo lucir mal”.

Tras abandonar una delegación de su país, Ramírez (2-1-0, 2 KOs) debutó en el pugilismo de paga con fracaso por fallo dividido ante el estadounidense Adam González, en Filadelfia. Pero con posterioridad ha retomado la senda victoriosa con par de éxitos por la vía del cloroformo. El primero en el sexto rollo versus el mexicano Fernando de Anda, en Fresno y el más reciente en el cuarto asalto frente al también norteño Rafael Morales, en Miami.

Monarca olímpico en la categoría mosca (51 kilos) en Londres-2012, Ramírez llegó a la brasileña Río de Janeiro, después de cumplir una larga sanción de seis meses por ausentarse de los entrenamientos e igualmente padecer de algunas lesiones, que lo mantuvieron en duda hasta última hora para conseguir la clasificación a la cita olímpica de 2016.

El propio Ramírez, oriundo de la provincia de Cienfuegos, reconoce que durante los meses previos a viajar a Río de Janeiro, padeció momentos de incertidumbre y desconsuelo, pero igualmente de análisis y recapacitación para recuperar la forma física y la solidez mental que lo pudiera convertir en doble titular de la cita cuatrienal.

Sobre el duelo con Stevenson en Brasil, Ramírez señaló que ambos se liaron a constantes intercambios sin parar durante los nueve minutos, lo que hizo difícil la labor de los jueces. Dos de ellos votaron favorable al caribeño 29-28 y el otro respaldó al norteño con idéntica puntuación.

Según su valoración, él pudo sacar alguna ventaja en el primero con golpes rectos en la corta distancia, mientras en el segundo Stevenson estuvo mejor haciendo gala de buenos movimientos e impactándolo al rostro con golpes de ambos puños.

Señala Ramírez con una sonrisa que antes de salir para el tercero recibió una fuerte reprimenda de sus entrenadores, lo cual lo hizo reaccionar y propició que peleando en la larga distancia, incrementara los impactos en la anatomía del estadounidense, sobre todo en los instantes finales del pleito, que a su juicio concretó el respaldo de dos de los oficiales.

“Fue un combate fuerte, ya que él (Stevenson) es un boxeador con buenos recursos y por su juventud posee casi la misma trayectoria mía cuando tenía esa edad”, dijo Ramírez, quien alcanzó la medalla dorada en el Campeonato Mundial Juvenil, en Bakú y en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, México, en 2011.

Ramírez puntualizó que “salí a hacer mi boxeo, apoyándome en lo que me indicaron desde la esquina: tratar de ser más efectivo que él en la larga distancia y darlo todo en el último asalto cuando logré inclinar la balanza a mi favor”.

En esa propia lid olímpica, Ramírez venció (3-0) en semifinales al uzbeko Murodjon Akhmadaliev, ahora invicto con ocho triunfos, seis antes del límite, sin reveses y dueño de las fajas súpergallo (122 libras), de de la Asociación Mundial (AMB) y de la Federación Internacional (FIB), que obtuvo por fallo dividido frente al estadounidense Daniel “El Asesino con Cara de Niño” Román, el 30 de enero, en Miami.

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