Dentro y fuera del cuadrilátero, el ex campeón mundial ruso Sergey Kovalev está lejos de su época de esplendor. En noviembre pasado perdió por nocaut frente al astro mexicano Saúl “Canelo” Álvarez, y hace pocos días fue detenido y acusado de manejar bajo la influencia del alcohol, cuando transitaba por  Los Ángeles, California.

Otrora potente pegador que brilló en la cúspide de las 175 libras, “El Triturador” Kovalev (34-4-1, fue anestesiado en el undécimo asalto por el pelirrojo mexicano, el 11 de noviembre, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde el europeo defendía por primera ocasión la faja de la Organización Mundial (OMB).

Ese mismo cinturón lo había perdido, también por la vía del sueño en el séptimo episodio ante el colombiano Eleider “La Tormenta” Álvarez, en agosto de 2018, en Atlantic City, Nueva Jersey, donde el ruso hacía la segunda exposición del título e iba dominando en forma clara las acciones, hasta que fue impactado por una fuerte derecha recta del sudamericano, cayó a lona e instantes después fue derribado nuevamente y el árbitro David Fields decretó el fin del pleito, al verlo en malas condiciones.

Seis meses más tarde, Kovalev recuperó la corona, al vencer unánime a Álvarez (25-1-0, 13 KOs), en la revancha, realizada el 2 de febrero de 2019, en el Centro Ford, de Frisco, Texas.

Antes, en junio de 2018, Kovalev fue acusado de golpear y causar lesiones a Jamie Frontz, quien alegó que el púgil la agredió después que ella rechazara insinuaciones sexuales, al abandonar ambos una fiesta, en Big Bear, California.

En principio y tras intensas negociaciones, Kovalev acordó pagarle $ 650 mil a la presunta víctima (la demanda inicial era de $ 8 millones), pero en enero último Frontz regresó a los tribunales por incumplimiento de acuerdo, ya que la mujer alega solo recibió un cheque de $ 250 mil, en octubre pasado y no ha vuelto a saber del boxeador. Si es declarado culpable, Kovalev podría enfrentar hasta cuatro años de prisión.

Tampoco Kovalev, nacido en la ciudad de Kopeysk y radicado en Los Ángeles, tuvo mucha suerte al aceptar la “invitación” de Canelo Álvarez, tras poco más de dos meses de imponerse por nocaut técnico en el undécimo rollo, al inglés Anthony “La Bestia del Este” Yarde, en Inglaterra.

Para justificar el revés, Kovalev afirmó que le había costado muchísimo trabajo marcar el peso, al no tener tiempo de recuperación con posterioridad al duelo con Yarde. Enfatizó que la etapa de preparación para chocar con el azteca había sido un martirio en su afán de cumplir con la báscula. Encima de ello, Kovalev se vio forzado a firmar una cláusula de rehidratación, que como Espada de Damocles, incluyeron en el contrato los representantes de Canelo.

Debido a lo difícil que resultaba para Kovalev marcar las 175 libras, su entrenador Buddy McGirt dijo recientemente que subiría hacia la división crucero (límite de 200 libras), en la que estima será un “crucero liviano, rápido y ligero”.

KOVALEV CONFIRMA PLEITO CON SULLIVAN BARRERA

“Estoy feliz de regresar al cuadrilátero y en camino a otro combate por un título mundial”, dijo Barrera en las redes sociales, al confirmar el pleito con el cubano Sullivan Barrera, pactado el 25 de abril, en el Fantasy Spring Resort y Casino, de Indio, California. “Es un boxeador cubano y yo nunca como profesional he peleado contra un púgil de esa isla, lo que hacía frecuentemente cuando estaba en las filas amateurs. Así que estoy muy contento de recordar aquella etapa como aficionado”.

No obstante, en las últimas semanas, Barrera había estado presionando a Kovalev para que aceptara el pleito, que según informan los allegados del caribeño, radicado en Miami, se efectuará en una peso limite de 180 libras (catchweight).

“Me siento muy contento que el combate ya es algo firme”, comentó Barrera al diario El Nuevo Herald. “Desde hace tiempo quería pelear con Kovalev y prometo dejarlo todo en el cuadrilátero para llevarme la victoria y regresar a la élite de la división ligero pesada”.

Unos días antes, Barrera (22-3-0, 14 KOs) había retado en duros términos a Kovalev -cumplirá 37 años el 2 de abril-, para que aceptara el pleito, que puede significar el adiós definitivo al que salga derrotado y un nuevo aliento para continuar al que obtenga la victoria.

“Firma y acepta la pelea”, le comentó Barrera al rotativo de Miami. “No quieres firmar. Dices que necesitas más tiempo para ganar peso, bla, bla, bla, Kovalev. Hombre, vamos a pelear por el honor. No más tiempo para el vodka. Entrena, no seas cobarde”.

De 39 años y nacido en la oriental provincia de Guantánamo, Barrera fue intervenido quirúrgicamente en septiembre para reparar un ligamento dañado en el hombro derecho que le impedía desplegar sus habilidades en el cuadrilátero y le molestaba desde un buen tiempo atrás.

Las molestias comenzaron durante el combate contra el invicto kirguizio Dmitry Bivol (17-0-0, 11 KOs), quien le aplicó el cloroformo a Barrera en el asalto del adiós, el 3 de marzo de 2018, en la Meca del Boxeo, el legendario Madison Square Garden, de Nueva York, donde el europeo defendía la corona semipesada de la Asociación Mundial (AMB).

Después, y para evitar la visita al quirófano, Barrera hizo un proceso de ejercicios y terapias, que le permitieron combatir con limitaciones físicas frente Sean Monagham y Jesse Hart –le ganó al primero y perdió con el segundo- pero demostraron que los problemas de los ligamentos solo podían resolverse con la intervención quirúrgica.

“Kovalev sigue siendo un boxeador que impone respeto, pero confiamos en que Sullivan, que se encuentra totalmente recuperado, está en condiciones de vencerlo”, expresó Luis Molina, manejador de Barrera.

Facebook Comments