Las declaraciones de púgiles y promotores esconden casi siempre la realidad. Hay mucho de humo y necesidad en las declaraciones, pero sin un respaldo concreto. En infinidad de ocasiones, el propósito mayor es inundar las redes sociales y los medios de prensa de cara a un combate que ofrezca grandes ganancias. De ahí que el gran objetivo es, simple y llanamente: crear expectativas y motivar al público.

Y tras el triunfo unánime del ex tetracampeón mundial Mikey García sobre el también estadounidense Jessie Vargas, el sábado 29 de febrero, en Texas, se dispararon los comentarios sobre un apetitoso duelo del ganador ante el astro zurdo filipino Manny “PacMan” Pacquiao, actual súpermonarca welter de la Asociación Mundial (AMB).

Minutos después de la victoria, fueron Mikey García y el promotor inglés Eddie Hearn, los que lanzaron campanas al vuelo sobre un pretendido enfrentamiento con el legendario tagalo Pacquiao, seguro Salón de la Fama del Boxeo Internacional cuando cuelgue los guantes y una “marca”, con prestigio y tradición, que permitiría obtener enormes ingresos de concretarse el duelo.

“Creo que estoy listo para pelear contra los mejores”, aseguró García sobre el cuadrilátero del The Ford Center, en la ciudad de Frisco, Texas. “Quiero a Manny Pacquiao o una revancha con Errol Spence. Soy mejor en esta clase de peso. Esta es una gran opción para continuar en 147 “.

Al ofrecer un sólido y eficaz desenvolvimiento, García (40-1-0, 31 KOs) despejó innumerables dudas en su pleito contra Vargas (29-3-2, 11 KOs), quien en el pasado exhibió títulos del orbe en las divisiones súperligera (de la AMB, en 2014)) y welter (de la Organización Mundial).

Con inferior alcance y estatura, García, de 32 años y nacido en Ventura, California, llevó la mejor parte ante “El Orgullo de Las Vegas” Vargas, que venía precedido de dos victorias y también par de empates, aunque en su anterior ascenso al ring anestesió en el sexto episodio al mexicano Humberto “La Zorrita” Soto, en el Forum, de Inglewood, California.

“Tuve que hacer ajustes a su alcance y tamaño natural”, reconoció García al referirse a Vargas, que lo aventajaba en cinco pulgadas de estatura. “Pero a medida que avanzó la pelea, comencé a lastimarlo, cerrando esa brecha adversa, mientras yo encontraba mi ritmo y el tiempo para soltar mis puños. Al final funcionó bien”.

Existían dudas sobre la actuación de García en esta segunda pelea en las 147 libras, después del descalabro que sufrió en su combate previo, frente al habilidoso Errol “La Verdad” Truth (26-0-0, 21 KOs), el 16 de marzo del pasado año, en Arlington, Texas, donde este último hizo la tercera defensa de la corona welter de la Federación Internacional (FIB).

Amigos y expertos le dijeron a García que a pesar de su experiencia, era una locura saltar dos divisiones para cruzar guantes con Truth, de gran talento boxístico y uno de los mejores libra por libra del mundo. Pero desoyó todos los consejos y lo pagó caro con el primer fracaso en su carrera profesional.

La explicación de García era comprensible en su propósito de añadir la quinta corona del orbe a su trayectoria, pero errada en lo estratégico: “Busqué esta pelea porque quiero dejar un legado, quiero dejar mi nombre en la historia del boxeo”, aseguró García, campeón de cuatro divisiones: pluma, súperpluma, ligera y súperligera. “Sé que es la pelea más peligrosa que existe para mí, pero pienso que tengo lo suficiente para vencer a Spence y dejar otra huella más en el boxeo”.

Se equivocó en su valoración. Ante una concurrencia de más de 47 mil espectadores, Spence Jr., con un boxeo inteligente y preciso, impuso sus habilidades y retuvo con relativa facilidad el cinturón de peso welter. No hubo ni combate cerrado, ni fuegos artificiales recíprocos, ni siquiera el nocaut pronosticado. Solo existió un boxeador sobre el ring: ¡Spence Jr!, quien desarrolló un ataque demoledor de principio a fin.

En relación con los comentarios del pleito frente a Pacquiao en la parte occidental de Asia, García enfatizó que “estoy dispuesto a pelear en cualquier lugar. Cada ring tiene cuatro cuerdas y cuatro esquinas. Así que si es en Arabia Saudita, tendré que viajar con antelación para adaptarme a la hora. Pero no importa donde sea la pelea. Estoy listo para ir a cualquier parte”.

EDDIE HEARN CONFIRMA NEGOCIACIONES

“Arabia (Saudita) es el plan para esta pelea”, dijo el promotor Eddie Hearn en el mismo Ford Center, sobre el pleito Pacquiao-García. Es una gran pelea, una ´pelea de legado´, como expresó Mikey, que considera un verdadero honor enfrentar a Pacquiao en Arabia Saudita”.

Si el optimismo de Hearn tiene respaldo de ambos campamentos, como todo parece indicar, es solo cuestión de tiempo que se oficialice el combate entre el múltiple campeón filipino y el también ex monarca estadounidense, lo que aportaría mucho dinero y la posibilidad de alcanzar el añorado quinto título al norteño, descendiente de mexicanos, y radicado en Ventura, California.

Con 41 años, cumplidos el 17 de diciembre, Pacquiao (62-7-2, 39 KOs) es el súper campeón welter de la Asociación Mundial (AMB), título que arrebató por fallo dividido al norteamericano Keith “One Time” Thurman (29-1-0, 22 KOs), el 20 de julio pasado, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

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