El mexicano Emanuel Navarrete, monarca de las 122 libras, sabe lo que quiere: unificar con los otros campeones de la categoría. Pero al mismo tiempo es consciente que su cuerpo le exige dar el salto hacia una división superior, presumiblemente los plumas. De ahí que se encuentre indeciso para abordar el futuro.

Solo mediaron minutos del convincente triunfo por nocaut técnico en el undécimo asalto de “El Vaquero” Navarrete (31-1-0, 27 KOs) ante el guapo y resistente filipino Jeo Tupas Santísima (19-3-0, 16 KOs), el 22 de febrero, en la sala Grand Garden, del hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, cuando se reveló la incertidumbre de Navarrete, quien hizo la quinta defensa exitosa del cinturón súpergallo de la Organización Mundial (OMB).

“Esta fue mi quinta defensa exitosa del título mundial”, dijo Navarrete ante una concurrencia en la instalación, que superó los 15 mil espectadores. “Ahora quiero una pelea de unificación y examinaré las opciones, pero si no la consigo pronto, probablemente me mueva a las 126 libras para desafiar a los campeones de esa categoría”.

Navarrete, de 25 años, ha mantenido un pulseo en las redes sociales con su coterráneo Rey Vargas (34-0-0, 22 KOs), dueño de la faja del Consejo Mundial (CMB) desde hace tres años. Éste último ha estado en algunos de los combates de Navarrete e igualmente ha expresado su interés en cruzar guantes entre ambos.

Un obstáculo, infranqueable en el pasado, es que las promotoras Top Rank (a la que pertenece Navarrete) y Golden Boy Promotions (vinculada con Vargas) fueron enemigas acérrimas, pero en los últimos tiempos han trabajado conjuntamente, por lo que podría producirse un acuerdo para que los dos campeones se vean frente a frente sobre el encordado.

Quizás la mayor dificultad radique en la televisora que ofrecería el cartel, pues la compañía ESPN transmite los pleitos de Navarrete y la plataforma digital DAZN los de Vargas. No obstante, dado el interés de ambos púgiles, es posible se llegue a un arreglo, que permita satisfacer los intereses de todos los involucrados.

NAVARRETE DISERTO ANTE COMBATIVO JEO SANTISIMA

Nacido en San Juan Zitlaltepec, en México, Navarrete es por estos días el campeón mundial con mayor actividad en el boxeo. Ha conquistado cinco triunfos seguidos por la vía del cloroformo, desde que arrebató la corona al ghanés Isaac “La Tormenta Real” Dogboe, en diciembre de 2018, en el legendario Madison Square Garden, de Nueva York.

“Lo lastimé un par de veces durante la pelea, pero Santísima es un verdadero guerrero”, expresó Navarrete encima del ring. “Recibió muchos golpes y no cayó. Su esquina tuvo que detener la pelea. Como dije antes del combate, mi intención era ganar por nocaut y lo conseguí”.

Durante los dos primeros asaltos ambos intentaron conocer el plan táctico del adversario, con esporádicos ataques de uno y otro, sin golpes de gran fortaleza. Ya en el tercero, Navarrete incrementó el ataque, soltando el jab en forma repetida y añadiendo la derecha recta y el gancho de zurda. En esa parte, Santísima repelía de contragolpe y consiguió buenos impactos.

El cuarto episodio estuvo lleno de acción por parte de los dos guerreros. Navarrete impactó a su antojo en la anatomía del tagalo, pero un contragolpe de izquierda sorprendió al azteca y lo hizo rebotar contra las sogas, aunque no causó ningún daño aparente en el monarca.

Ya en el quinto la superioridad de Navarrete se hizo evidente y de ahí en lo adelante pegó a su antojo con ambas manos, aunque Santísima, de 23 años, aceptó con gran valentía todos y cada uno de los intercambios, hasta que el árbitro Russell Mora detuvo la golpiza en el undécimo, cuando el mexicano no recibía oposición.

Poco después se supo que a consecuencia de los golpes, Santísima fue llevado a un hospital, donde le diagnosticaron que sufre una fractura orbital en el ojo derecho, lesión que habían dictaminado los médicos durante el transcurso del combate.

Navarrete, por su parte, señaló que casi en los inicios del duelo sintió fuerte molestia en una de sus manos. “Me lastimé el pulgar derecho al principio de la pelea. Pero gracias a Dios ganamos aquí en Las Vegas. Aún no sé lo que haré, tengo que descansar y sentarme con mi equipo de trabajo para ver qué sigue en el futuro”-

El sólido peleador azteca, que ansía unificar las fajas de las 122 libras, tiene una gran disyuntiva para cumplir ese objetivo, pues en los últimos pleitos, incluido éste ante Santísima, ha tenido dificultades para cumplir con la báscula. E igualmente, ha revelado que sueña con convertirse en monarca de las 126 libras. Veremos cuál será su próximo paso.

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