A escasas horas de la ¿Pelea del Año?, detrás quedaron meses de insultos, ofensas y descalificaciones en las que se enfrascaron el estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder, campeón mundial del Consejo Mundial (CMB) en la división pesada, y el retador inglés Tyson “El Rey Gitano” Fury.

En los últimos días se ha incrementado la hostilidad por parte de ambos mastodontes, en búsqueda de incrementar el morbo entre los fanáticos, de cara al trascendental duelo, programado este sábado 22 de febrero, en la sala Grand Garden, del lujoso hotel casino MGM Grand, de Las Vegas, donde el norteño expondrá por undécima ocasión el cinturón que ostenta desde enero de 2015, cuando derrotó al haitiano-canadiense Bermane “B-Ware” Stiverne, en el salón donde ahora chocará con Fury.

El pasado miércoles, en la última conferencia de prensa, disputada en Las Vegas, Wilder y Fury empezarpm con bromas alternas, pero después pasaron a las ofensas, a las obscenidades y de inmediato llegó el caos, pues estuvieron a punto de lanzarse puñetazos, si no hubieran intervenido las fuerzas de seguridad y el personal que los representa a los dos.

Intentando que “la sangre no llegue al río”, las autoridades de la Comisión Atlética del Estado de Nevada (NSAC), prohibieron el tradicional “cara a cara” durante el pesaje, que tendrá lugar en horas de la tarde del viernes, para evitar que alguno de los contendientes salga lastimado y se ponga en peligro el combate, que tiene en vilo a los amantes de este deporte, tras el emotivo primer duelo, efectuado en diciembre de 2018, que concluyó en empate y creó una gran polémica relacionada con la votación de los jueces.

“Las acciones de los boxeadores, empujándose entre sí, no es indicativo de la imagen de nuestro deporte (…), y alguno podría salir lastimado”, dijo Bob Bennet, director ejecutivo de la Comisión, en declaraciones a la cadena ESPN. “No vamos a poner en peligro la velada, porque todos esperan un evento espectacular. Esta decisión es en el mejor interés de los boxeadores, los fanáticos y el evento”.

Pero, Todd duBoef, presidente de la compañía Top Rank, expresó su desacuerdo con la medida del ente rector de Nevada: “En mis 25 años en el boxeo, nunca he conocido de un órgano administrativo que intervenga y prohíba un enfrentamiento”, dijo duBoef con evidente molestia. “Ese es el momento culminante antes de la pelea. Estoy sorprendido. El cara a cara propicia inyección de dinero y suspenderlo resulta frustrante”.

DEONTAY WILDER: “NADIE VA A SALVARTE ESTA VEZ”

Durante el encuentro con los periodistas, y entre groserías y alardes mutuos, Wilder (42-0-1, 41 KOs) le dijo a Fury que lo noqueará gracias al poder de sus puños: “Nadie va a salvarte esta vez. Voy a noquearte de una manera terrible, devastadora. No sabrás ni quién eres. Tengo este privilegiado brazo derecho, que acabará contigo el sábado para siempre”.

Con posterioridad al pleito con el británico, Wilder, de 33 años y nacido en Tuscalosa, Alabama, ha efectuado dos combates. En el primero, despachó por la vía del cloroformo en el primer episodio a su coterráneo Dominic “El Problema” Breazeale, el 18 de mayo, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Seis meses más tarde, aplicó idéntica receta en la revancha al zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz, quien iba delante en la tarjetas tras seis asaltos, pero descuidó la defensa y un recto de derecha del Wilder lo puso a dormir por la cuenta definitiva, el 23 de noviembre, en la misma sede donde el campeón se las verá con Fury.

“No sé como tomar las cosas que está diciendo (Fury), dijo Wilder ante los periodistas. “Está diciendo que me va a noquear, pero sentí sus puños como si fueran almohadas. Es lo que sentí en nuestra pelea. Por eso espero con ansias que llegue el 22 de febrero”.

Wilder precisó que es un error enfrentar a alguien como él y pensar que tienen la solución para obtener la victoria. “Muchos han pensado lo mismo y han fracasado. Este triunfo será más especial que los demás. Iré nuevamente con esa mentalidad asesina que siempre demuestro y noquearé a Fury mucho antes de lo que él piensa. Confirmaré que soy el mejor peso pesado del mundo”.

FURY SE BURLA DE WILDER

Hablando casi al mismo tiempo que Wilder, haciendo todo tipo de payaserías, bailando y riéndose, “El Rey Gitano” Fury (29-0-1, 20 KOs) tampoco perdió oportunidad para lanzar una sarta de insultos, así como el reto al monarca, mientras el moderador no conseguía establecer el orden.

“Ahora eres el tercer mejor peso pesado en el mundo”, dijo Fury y entonces el norteño le preguntó: ¿Quién es el número dos”. A lo que el inglés respondió con total irrespeto: “Tu madre”.

En lo adelante, la guerra verbal convirtió la sala en un verdadero manicomio, pues uno y otro constantemente se interrumpían y era imposible seguir el orden normal de este tipo de encuentro con los medios.

Fury dijo que siempre hay una buena pelea cuando se enfrentan un púgil de pegada y otro que utiliza las habilidades del boxeo, en referencia a la potencia de su rival y el dominio técnico que posee, según su criterio. “Pero como hemos visto durante generaciones, 90 por ciento de las veces, gana el que se apoya en los fundamentos del boxeo. Estoy muy contento que soy el que boxea y no el que se apoya en la fuerza bruta”.

Con 6´9 pies de estatura, -3 pulgadas más que Wilder-, el nacido en la ciudad inglesa de Manchester también exhibe par de triunfos después del primer pleito con el estadounidense. En junio pasado noqueó en el segundo asalto al alemán Tom Schwarz, y tres meses más tarde, el 14 de septiembre, se impuso por fallo unánime al sueco Otto Wallin, en la T-Mobile Arena, de La Ciudad del Pecado.

¿QUIÉN GANARA WILDER O FURY?

Los criterios sobre el ganador, y también las apuestas, están divididos. Algunos se inclinan por la pegada de Wilder y otros por el estilo enrevesado y poco ortodoxo de Fury, quien como una gigantesca serpiente va envolviendo a su presa hasta asfixiarla.

Tampoco puede obviarse que Fury sufrió una enorme herida ante Wallin, que requirió ¡47 puntos! de su sutura en su rostro y aunque el británico asegura que “me siento en perfectas condiciones”, la herida podría abrirse nuevamente y propiciar el fin de la reyerta, que obligaría a definir el vencedor a través de las tarjetas de los jueces.

En el primer choque entre ambos, Wilder gracias a su extraordinaria pegada, derribó a Fury en el noveno y el duodécimos asaltos, pero el europeo con su variado y complicado estilo llevó el control de las acciones en la mayor parte del combate.

Aunque Fury, de 31 años, superó a Wilder en golpes propinados (84-71) y también en los de potencia (38-31), algunos conocedores señalan que las dos caídas propinadas por el estadounidense resultaron suficientes para recibir el veredicto favorable. Otros, por el contrario, le dan mayor preponderancia al dominio ejercido por Fury, como elemento para haber salido con el brazo en alto.

Los jueces no se pusieron al ofrecer la puntuación, de acuerdo en lo sucedido sobre el cuadrilátero. El canadiense Robert Tapper se inclinó por el inglés con boleta de 114-112. El mexicano Alejandro Rochín vio ganador a Wilder (115-111) y el británico Phil Edwards repartió 113 puntos para cada contendiente.

Ahora, la gran disyuntiva que se avecina, es conocer el plan táctico que utilizará uno y otro, aunque el inglés ha descartado que se enfrascará en constantes intercambios con su adversario, lo que sería exponerse a caer por la vía del cloroformo.

“(La pegada) es lo único que tiene”, expresó Fury sobre su adversario. “Va a tratar de ganar con su mano derecha. Pero yo sería demasiado estúpido si permito que me conecte. Entonces merezco perder. Pero no lo hará. Voy a comérmelo”.

¿Quién ganará el envolvente Fury o el aniquilador Wilder? Sin dudas, el que logre imponer su estilo de pelea, aunque me inclino por un desenlace favorable al norteño antes del límite en los asaltos finales del pleito.

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