Tras el emotivo primer combate entre los mastodontes Deontay Wilder y Tyson Fury, que concluyó en polémico empate en diciembre de 2018, los fanáticos están de plácemes para la revancha, prevista el 22 de febrero, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde algunos le han otorgado el rimbombante epíteto de La Pelea del Siglo.

Y mientras ambos afirman con vehemencia que saldrán con el brazo en alto por la vía del cloroformo, los criterios de los expertos y el público en general están divididos sobre quién será el ganador, que se llevará la corona pesada del Consejo Mundial (CMB), defendida en 10 ocasiones por el estadounidense, nacido en Tuscalosa, Alabama y con el pseudónimo deportivo de “El Bombardero de Bronce”.

Y en estas horas previas, no faltó el criterio de Javan “SugarHill” Steward –sobrino del legendario y ya fallecido Emanuel Steward-, quien se hizo cargo de la preparación del Fury, en sustitución del joven inglés Ben Davison, contratado meses antes del primer enfrentamiento con Wilder y durante otras dos peleas más.

El bisoño preparador Davison, de solo 26 años entonces, ayudó a Fury a perder “toneladas” de libra en el peso, que el púgil había incorporado a su organismo, después de tres años alejado de los gimnasios y en los que sufrió una profunda depresión, por el uso indiscriminado de alcohol y drogas, que motivaron le retiraran las tres coronas de peso pesado que había arrebatado al ucraniano Vladimir Klitschko, en noviembre de 2015.

Junto a Davison, “El Rey Gitano” alcanzó -además del empate versus Wilder- par de triunfos, el primero frente al alemán Tom Schwarz, por nocaut técnico en el segundo asalto, el 15 de junio del pasado año, en la instalación de la Ciudad del Pecado, donde nuevamente chocará con el norteño. Y el más reciente por unanimidad ante el sueco Otto Wallin, en septiembre, en la T-Mobile Arena, también en Las Vegas.

Pero Fury no estaba satisfecho con su forma de combatir y entonces argumentó que requería nuevas armas en su arsenal boxístico, por lo que dirigió sus pasos hacia “SugarHill”, al que conocía desde una década antes cuando visitó el famoso Gimnasio Kronk, de Detroit, entonces dirigido por el experimentado Emanuel Steward, donde el mastodonte inglés hizo sesiones de entrenamiento durante un mes.

Según cuenta el propio SugarHill, cuando Fury, un gigante de 21 años y 6´9 pies de estatura, llegó a la instalación en el verano de 2010, Emanuel le preguntó: “¿Quién eres tú?” A lo que el visitante respondió con total convicción: “Soy el próximo campeón mundial de peso pesado”.

El ahora nuevo entrenador de Fury dijo que por aquel tiempo él fungía como policía de la ciudad de Detroit, pero dedicaba casi todo su tiempo libre a recibir las enseñanzas de su tío Emanuel. “Recuerdo que cuando Fury llegó tuve que mirar hacia arriba, pues nunca un hombre tan alto había entrado al gimnasio. Pero después lo ignoré, porque mucha gente llega al gimnasio diciendo que será el próximo monarca en el boxeo”.

JAVAN STEWARD: “Vamos a noquear a Wilder”.

Javan “SugarHill” Steward expresó que no hubiera asumido las riendas del entrenamiento de Fury si no estuviera convencido de que su alumno puede derrotar a Wilder, incluso antes del límite de los 12 asaltos.

“Lo vamos a noquear, no sé la ronda, pero veo a Tyson Fury conquistando una victoria sensacional”, dijo Steward al diario británico The Mirror. “Está haciendo todo su esfuerzo en la preparación y espero un nocaut, ese es el plan y el único resultado para mí”.

Steward señaló que no tenía dudas que su discípulo había ganado la primera pelea, pero al dejar el resultado en manos de los jueces, siempre existe la posibilidad que los oficiales tengan una apreciación errónea desfavorable.

“Si sales y noqueas, entonces eres el juez”, añadió Steward. “Si quieres que suceda algo, debes hacerlo tú mismo. Y como él quiere ganar la segunda pelea contra Wilder, debe ir por el nocaut. Y quiere hacerlo en el segundo asalto, lo que facilita mi trabajo. No tengo que convencerlo para que aniquile a su rival. Estamos en la misma página”.

Igualmente, Fury, nacido hace 31 años en la ciudad inglesa de Manchester, ha asegurado en todas sus declaraciones que “esta vez no sólo ganaré, sino que lo aplastaré. Esta revancha no terminará en empate de nuevo. Eso no servirá. Por tanto, lo golpearé en la cara hasta que se caiga. Esa es mi intención y la voy a cumplir”.

WILDER: “CONFIRMARE QUE SOY EL MEJOR PESO PESADO DEL MUNDO”

A partir del pleito con Fury, Wilder también ha efectuado dos combates. En el primero, despachó por la vía del cloroformo en el primer episodio a su coterráneo Dominic “El Problema” Breazeale, el 18 de mayo, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Seis meses más tarde, aplicó idéntica receta en la revancha al zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz, quien iba delante en la tarjetas tras seis asaltos, pero descuidó la defensa y un recto de derecha del Wilder lo puso a dormir por la cuenta definitiva, el 23 de noviembre, en la misma sede donde el campeón se las verá con Fury.

“No sé como tomar las cosas que está diciendo (Fury), dijo Wilder ante los periodistas. “Está diciendo que me va a noquear, pero sentí sus puños como si fueran almohadas. Es lo que sentí en nuestra pelea. Por eso espero con ansias que llegue el 22 de febrero”.

Wilder precisó que es un error enfrentar a alguien como él y pensar que tienen la solución para obtener la victoria. “Muchos han pensado lo mismo y han fracasado. Este triunfo será más especial que los demás. Iré nuevamente con esa mentalidad asesina que siempre demuestro y noquearé a Fury mucho antes de lo que él piensa. Confirmaré que soy el mejor peso pesado del mundo”.

Facebook Comments