Con impresionante velocidad de manos y frente a una enardecida multitud que lo respaldó de principio a fin, el estadounidense Caleb Plant se impuso por nocaut técnico en el décimo asalto al retador alemán Vincent Feigenbutz, el 15 de mayo, en la Bridgestone Arena, de Nashville, Tennessee, donde retuvo por segunda ocasión la faja súpermediana de la Federación Internacional (FIB).

Invicto en 20 combates, 12 antes del límite, “Manos Dulces” Plant ofreció una convincente demostración ante “El Rey del KO” Feigenbutz (31-3-0, 28 KOs), quien hizo su debut en Estados Unidos y venía respaldado por una racha de 10 victorias consecutivas, nueve por la vía del cloroformo.

Para Plant, de 27 años, resultó la primera presentación como profesional ante los fanáticos de Nashville, una ciudad muy cercana a Ashland, donde nació y es un ídolo, a tal extremo que las autoridades le confirieron las llaves de la ciudad, un reconocimiento excepcional a diferentes personalidades que han tenido una gran repercusión en la localidad.

Desde el principio del duelo, Plant y Feigenbutz presentaron dos estilos de pelea completamente opuestos, ajustados a la forma tradicional norteamericana y europea. El monarca, con velocidad endemoniada en sus puños, llegaba repetidamente a la anatomía del germano, quien no encontraba respuesta defensiva para esos impactos y solo se limitaba a avanzar con sus puños pegados al rostro.

Dominante y con superiores atributos boxísticos, Plant combinó con enorme efectividad en cada uno de los asaltos. Iniciaba sus golpes  -que salían como centellas desde diferentes ángulos- con un poderoso jab y seguía con ganchos de izquierda y rectos de derecha.

Aunque Feigenbutz, de 24 años y nacido en la ciudad de Karlsruhe, evidenció enorme asimilación, los impactos poco a poco fueron minando su fortaleza física. Soportó sin retroceder en ningún momento, un largo castigo a través de todo el combate, hasta que el árbitro Malik Waleed detuvo la golpiza a los 2:23 minutos del décimo episodio, cuando el campeón pegaba a mansalva al visitante.

“Me sentí muy fuerte y relajado”, afirmó Plant al finalizar el pleito. “Dije que iba a ofrecer una gran demostración y que acabaría antes de los 12 asaltos, y lo cumplí. En todo momento me sentí estimulado por esa multitud que vino a ver el combate. Le dedico el triunfo a mi hija, a mi madre, a mi abuelo y a toda la ciudad de Nashville”.

Y todavía sobre el encordado, Plant no perdió oportunidad para retar al estadounidense David Benavidez, dueño de la faja súpermediana del Consejo Mundial (CMB).

“Todos saben que deseo la unificación con Benavidez”, dijo Plant. “Tú sabes (dirigiéndose a Benavidez), quién es el mejor boxeador de las 168 libras. Y si deseas serlo tú, tienes que enfrentarme. Yo deseo esa pelea y la he pedido en varias ocasiones. Estoy cansado de esperar”.

Trece meses atrás, el 13 de enero de 2019, Plant conquistó la corona de las 168 libras, al derrotar por fallo unánime al boliviano, asentado en la ciudad mexicana de Tijuana, José “Bolivita” Uzcátegui, en Las Vegas.

En la primera defensa de la faja, Plant anestesió a su coterráneo Mike “El Oso Blanco” Lee, el 20 de julio pasado, también en la Ciudad del Pecado, donde derribó al retador en el primer episodio y dos veces más en el tercero, cuando el árbitro Robert Byrd detuvo el desigual combate, transcurridos 1:29 minutos de acciones. El duelo fue de respaldo del que sostuvieron el filipino Manny “PacMan” Pacquiao y el estadounidense Keith Thurman, que ganó el asiático por fallo dividido.

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