En un pleito aburrido y bajo una constante desaprobación del público, el zurdo cubano Guillermo Rigondeaux venció por fallo dividido al venezolano Liborio Solís, el 8 de febrero en el PPL Center, de la ciudad de Allentown, en Pensilvania.

Con el triunfo, el “Chacal” Rigondeaux (20-1-0, 13 KOs) obtuvo el título vacante gallo de la Asociación Mundial (AMB), su segunda corona en peso diferente en el mundo profesional y, además, se convirtió en el púgil con mayor edad en conquistar una faja en las 118 libras. El zurdo caribeño, quien entrena bajo las órdenes del técnico estadounidense Ronnie Shields, tiene 39 años, cumplidos el 30 de septiembre último.

Los oficiales votaron así: Ron McNair (116-111) y Kevin Morgan (115-112) por el cubano, y Dan Ackerman (también 115-112) favorable a Solís.

Señalado durante años como un boxeador “aburrido” que no ofrece espectáculo, la edad y esta presentación dificultarán el regreso de Rigondeaux al cuadrilátero, aún teniendo el cinturón del orbe en las 118 libras.

El pleito comenzó con un agresivo Solís, quien radica desde hace años en Panamá, y un Rigondeaux estático en la corta distancia, sin lanzar golpes y protegiéndose con ambos guantes el rostro. Aprovechando el plan inicial del zurdo caribeño, el sudamericano conectó varios impactos fuertes y se llevó la mayor puntuación del primer asalto.

A partir del segundo, Rigondeaux comenzó a pelear de riposta, esperando el ataque de Solís, igualmente apertrechado en la larga distancia, lo que provocó una ausencia total de intercambios. El venezolano rompió el esquema en repetidas ocasiones, pero el nacido en Santiago de Cuba rechazó la propuesta de combatir, desplazándose por todo el cuadrilátero, con lo cual se acentuaron los abucheos en los graderíos.

Así transcurrieron los siguientes asaltos, hasta el primer minuto del séptimo, cuando Rigondeaux conectó un gancho de zurda que estremeció a su adversario. De inmediato propinó otros tres golpes de su mano siniestra que hicieron caer sobre las cuerdas a Solís. El árbitro Benjy Esteves Jr. hizo la cuenta protectora. No hubo mayores consecuencias porque Solís se recuperó rápidamente.

Después en las rondas siguientes y hasta el final, continuó la monotonía, caracterizada por la falta de impactos, así como el disgusto del público. Aunque hubo un ganador, ambos peleadores quedaron a deber ante los fanáticos.

“Fue una pelea competitiva”, dijo Rigondeaux, en declaraciones posteriores, bastante alejadas de lo que sucedió sobre el cuadrilátero. “Liborio es un excelente boxeador, pero vi la oportunidad de atacar y lo derribé en el séptimo. Intenté intercambiar en el medio del ring, pero después de esa ronda, Shields me dijo que mostrara un poco más de boxeo”.

Solís tuvo un buen inicio, cuando descargó 28 golpes en esos primeros tres minutos del pleito. Pero a partir de ahí solo conectó 31 en las 11 rondas posteriores. Rigondeaux, por su parte, pegó 10 en la fracción de apertura y otros 68 después en los siguientes hasta el cierre.

“Lo lastimé en la primera ronda y eso lo hizo correr”, dijo Solís. “Me gustaría una revancha porque lo hice mejor que él esta noche. Retroceder no es forma de ganar un título vacante. Puse la mayor parte de la presión sobre él. No voy a discutir con los jueces, pero pensé que hice lo suficiente para ganar”.

La reyerta entre Rigondeaux y Solís estuvo inicialmente programada para el 21 de diciembre, en la Toyota Arena, de Ontario, California, donde ambos disputarían la corona que dejó vacante el japonés Naoya “El Monstruo” Inoue (19-0-0, 16 KOs), al ascender a súpercampeón, después de vencer unánime al veterano filipino Nonito “El Relámpago” Donaire (40-6-0, 26 KOs) en la final de Súper Serie Mundial (WBSS, en inglés), disputada el 7 de noviembre, y que se conoce como “La Batalla de Saitama”, la ciudad japonesa donde se enfrentaron.

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