A poco más de dos semanas para la añorada revancha entre el campeón mundial estadounidense Deontay Wilder y el retador inglés Tyson Fury, señalada el 22 de febrero, en Las Vegas, los dos mastodontes se lanzaron todo tipo de ofensas y descalificaciones, lo que aumenta el interés de fanáticos y expertos porque llegue el momento de observarlos nuevamente intercambiando sobre el cuadrilátero.

Oriundo de Alabama y con el pseudónimo de “El Bombardero de Bronce”, Wilder (42-0-1, 41 KOs) expondrá por undécima ocasión el cinturón del orbe de la división pesada, correspondiente al Consejo Mundial (CMB), que conquistó por fallo unánime ante el haitiano-canadiense Bermane “B-WARE” Stiverne, en enero de 2015, en el propio escenario donde chocará por segunda ocasión versus Fury.

Después de aquella electrizante pelea y el polémico empate, el 1 de diciembre de 2018, en el Staples Center, de Los Ángeles, California, los criterios ahora están divididos para la segunda confrontación, que acogerá la sala Grand Garden, del lujoso hotel y casino MGM Grand, de la Ciudad del Pecado.

En los meses siguientes, el interés se ha multiplicado después de aquella decisión de los jueces – muchos vieron ganar al inglés-, a pesar de los dos derribos propinados por Wilder al igualmente invicto “Rey Gitano” Fury (29-0-1,k 20 KOs), quien llevó la mejor parte en la mayoría de los asaltos, pero sufrió caídas en el noveno y el duodécimo, que a los ojos de la mayoría, resultó insuficiente para que el monarca borrara la desventaja acumulada en los demás capítulos.

No obstante, el juez mexicano, radicado en Estados Unidos, Alejandro Rochín entregó boleta de 115-111 favorable al estadounidense, fallo que desató la crítica de varios especialistas, y en especial del gigante británico, que pidió una sanción ejemplar para el oficial azteca.

“No sé qué pelea estaba viendo. Él (Rochín) debe ser suspendido del boxeo para siempre”, alegó Fury con gran disgusto al comentar sobre la calificación del oficial. “La verdad que no he visto una peor decisión en mi vida. Es una vergüenza y el mundo sabe quién es el verdadero campeón”.

Instantes después del controvertido fallo y todavía sobre el cuadrilátero, ambos púgiles expresaron su deseo de disputar la revancha, que finalmente se firmó para este 22 de febrero, y que nuevamente tendrá como incentivo la corona de la división máxima en poder de Wilder.

Hace pocas horas, tras un bombardeo de ofensas durante semanas, Wilder y Ortíz ofrecieron una rueda de prensa en Los Ángeles, en la que ambos aseguraron que habían ganado el primer cotejo y que saldrían con el brazo en alto en el venidero por la vía del cloroformo.

FURY: “LO VOY A GOLPEAR HASTA QUE SE CAIGA”.

El nacido en la ciudad inglesa de Manchester expresó ante los medios que “esta vez no sólo ganaré, sino que lo aplastaré. Esta revancha no puede terminar en empate de nuevo. Eso no servirá. Por tanto, lo golpearé en la cara hasta que se caiga. Esa es mi intención y la voy a cumplir”.

Tras el enfrentamiento con Wilder, el mastodonte inglés, de 6´9 pies y 31 años, acabó en la segunda ronda con el alemán Tom Schwarz, el 15 de junio, en Las Vegas y en septiembre se impuso por unanimidad al zurdo sueco Otto Wallin, en la T-Mobile Arena, también en la misma ciudad.

Aunque Fury repite que hizo daño a Wilder en la anterior reyerta, argumentó que necesitaba nuevas armas en el arsenal boxístico, por lo que hizo algunos cambios en su equipo, incluido el entrenador en jefe, responsabilidad que entregó a Javan “SugarHill” Steward –sobrino del legendario y ya fallecido Emanuel Steward-, del gimnasio Kronk, en la ciudad de Detroit. Fury se desvinculó de Ben Davison, con el que estableció contrato en 2017 y durante cinco peleas, la última frente a Wilder.

“Tuve una buena relación con Ben, pero necesitaba hacer algunos ajustes en mi estilo”, expresó Fury a BT Sport. “Lo que hice antes no resultó suficientemente bueno. En la pelea anterior no tuve la energía suficiente. Quiero intentar algo nuevo y he estado dispuesto a sacrificarlo todo por la victoria. Lo lastimé en la anterior pelea y ahora voy a noquearlo. No tengo la menor duda sobre eso”.

WILDER: “CONFIRMARE QUE SOY EL MEJOR PESO PESADO DEL MUNDO”

A partir del pleito con Fury, Wilder también ha efectuado dos combates. En el primero, despachó por la vía del cloroformo en el primer episodio a su coterráneo Dominic “El Problema” Breazeale, el 18 de mayo, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Seis meses más tarde, aplicó idéntica receta en la revancha al zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz, quien iba delante en la tarjetas tras seis asaltos, pero descuidó la defensa y un recto de derecha del Wilder lo puso a dormir por la cuenta definitiva, el 23 de noviembre, en la misma sede donde el campeón se las verá con Fury.

“No sé como tomar las cosas que está diciendo (Fury), dijo Wilder ante los periodistas. “Está diciendo que me va a noquear, pero sentí sus puños como si fueran almohadas. Es lo que sentí en nuestra pelea. Por eso espero con ansias que llegue el 22 de febrero”.

Wilder precisó que es un error enfrentar a alguien como él y aferrarse a la idea que tiene la solución para obtener la victoria. “Muchos han pensado lo mismo y han fracasado. Este triunfo será más especial que los demás. Iré nuevamente con esa mentalidad asesina que siempre demuestro y noquearé a Fury mucho antes de lo que él piensa. Confirmaré que soy el mejor peso pesado del mundo”.

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