En señal de plegaria, el doble campeón mundial Daniel Román une las palmas de sus manos en el pecho y levanta la mirada hacia el cielo, cuando le comentan que algunas voces lo acusaron de evitar el combate contra el invicto zurdo uzbeko Murodjon Akhmadaliev, en septiembre pasado, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York. Y después de una espera de varios meses, al fin chocarán Román y Akhmadaliev, el 30 de enero, en Miami.

Con una racha de 19 victorias consecutivas, Román estuvo conminado por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) a exponer sus coronas ante “MJ” Akhamadaliev (7-0-0, 6 KOs), quien a pesar de su escasa trayectoria profesional, fue elevado a la cima de la clasificación en las 122 libras y en consecuencia, reconocido como retador obligatorio del titular.

Tras arduas negociaciones y una imprescindible subasta, los representantes de Román y de Akhmadaliev concertaron el pleito para el 13 de septiembre, que sería transmitido por la plataforma DAZN para los Estados Unidos y por Sky Sports en Gran Bretaña, pero hubo necesidad de cancelarlo debido a un trauma de Román durante los entrenamientos.

“Tiene una lesión en el hombro izquierdo y no sabemos el alcance de ese trauma”, dijo Alex Camponovo, gerente general de Thompson Boxing, en declaraciones a ESPN, que también confirmó Eddie González, entrenador y gerente del boxeador: “Sintió mucho dolor”, explicó sobre las molestias de “Danny” el 19 de agosto en el gimnasio. Añadió que su discípulo recibió varias sesiones de acupuntura y mejoró, pero el dolor regresó. “No tiene fuerza en el hombro, no puede hacer ejercicios, no puede entrenar y por lo tanto no puede pelear”, precisó el técnico.

Diagnosticado con “tendinitis” Román, de 29 años, nacido en Los Ángeles y con sangre mexicana, pudo evitar la visita al quirófano y poco a poco se recuperó con algunas semanas de reposo. Pero en modo alguno, el titular súpergallo evadió al talentoso Akhmadaliev, medallista de bronce olímpico en Río de Janeiro-2016, donde ganó dos peleas y fue eliminado a continuación en semifinales por el cubano Robeisy Ramírez, quien conquistó el título en la división gallo (54 kilos), como lo había hecho cuatro años antes en Londres, pero en la categoría mosca (51).

En busca de una solución emergente para la velada del 13 de septiembre, el grupo de trabajo de Akhmadaliev encontró un sustituto en el colombiano Wilner Soto, anestesiado por el uzbeko en el cuarto asalto en la histórica instalación de la Gran Manzana.

“Me dolió en mi orgullo (la suspensión y los comentarios adversos), porque quería pelear, pero no puedes hacerlo cuando estás herido y en inferioridad de condiciones”, afirmó Román. “No puedes dejar que todo el trabajo duro se desperdicie. Medité y se tomó la decisión correcta. Tengo buenas personas a mi alrededor que me cuidan y todo sucede por alguna razón”.

Román explicó que en su carrera como boxeador es la primera vez que cancela una pelea por lesión. Dijo que su mente estaba lista para el combate de septiembre, pero tenía que descansar para poder recuperarse, porque sería imposible tener una buena actuación con las limitaciones provenientes de su hombro izquierdo.

“No puedes pelear cuando estás a un nivel del 60 o el 70 por ciento, como era el caso”, añadió Román. “Ahora me siento genial y estoy listo para el desafío que es Akhmadaliev. Estoy aquí para quedarme como campeón y conquistar los otros cinturones”.

En sus declaraciones a la prensa, Román comentó que Rey Vargas, dueño del cetro del Consejo Mundial (CMB) lo ha desafiado y ambos han sostenido conversaciones telefónicas para concretar un duelo de unificación. Aclaro, que si ese pleito no se puede efectuar, entonces podría hacerlo con Emanuel Navarrete, que ostenta el de la Organización Mundial (OMB).

Finalmente, Román y Akhmadaliev cruzarán guantes el 30 de enero, en el Meridian Island Garden, de la ciudad de Miami, en el sur de Florida, donde el monarca expondrá por quinta ocasión la faja de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB) y por primera vez la correspondiente a la Federación Internacional (FIB), que obtuvo el 26 de abril pasado, al doblegar por fallo mayoritario al zurdo irlandés asentado en Australia T. J. “El Poder” Doheny, en el Forum, de Inglewood, California.

Esa misma noche, Akhmadaliev, de 24 años, anestesió en el tercer asalto al mexicano Carlos “Memín” Carlson, como prueba de la potencia de su pegada y el vertiginoso ascenso que ha experimentado desde su debut en las filas rentadas, el 10 de marzo del pasado año, cuando aplicó el cloroformo en el asalto inicial al argentino David “El Chaqueño” Paz, en Brooklyn, Nueva York.

“Todos los que me conocen saben que soy un guerrero”, dijo Román. “Akhmadaliev está hambriento de triunfos, pero yo también. Poseo dos coronas y deseo otras más. Mi objetivo es tenerlas todas, por lo que Akhmadaliev es un obstáculo en mi camino, que no subestimo para nada, porque tiene una gran trayectoria amateur, así como fuerza en sus puños y siempre va hacia adelante. He entrenado muy fuerte y estoy listo para el plan que presente el 13 de septiembre”.

Conocido por el pseudónimo de “El Asesino con Cara de Niño”, Román (27-2-1, 10 KOs) se alzó con la faja de las 122 libras, tras anestesiar en el noveno asalto al zurdo japonés Shun Kubo, el 3 de septiembre de 2017, en la Shimazu Arena, de Kyoto, en el archipiélago nipón, donde el local hacía la primera defensa del título. A continuación Román lo expuso en tres ocasiones en 2018, con triunfos ante el también japonés Ryo Matsumoto y el mexicano Moisés Flores, ambos por unanimidad, y versus el inglés Gavin McDonnell, por nocaut técnico en el décimo round.

Peleador de guardia zurda y radicado en Los Ángeles, Akhmadaliev ha recibido muchos elogios por la fortaleza de su pegada y por su depurado estilo, más cercano al de los estadounidenses que al de los europeos. Incluso varios expertos lo consideran favorito para derrotar al campeón Román, aunque otros estiman que todavía está “muy verde” para la experiencia acumulada por el norteño.

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