Cuando se enfrentan un pegador nato, como el campeón mundial estadounidense Deontay Wilder, y un escurridizo púgil como el británico Tyson Fury, resulta difícil precisar quién saldrá con el brazo en alto en la revancha que sostendrán el 22 de febrero, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde el norteño expondrá por undécima ocasión la faja de la división pesada, correspondiente al Consejo Mundial (CMB).

Más aún, después del empate otorgado por los jueces – muchos vieron ganar al inglés -, a pesar de los dos derribos propinados por “El Bombardero de Bronce” Wilder (42-0-1, 41 KOs) al igualmente invicto “Rey Gitano” Fury (29-0-1,k 20 KOs), el 1 de diciembre de 2018, en el Staples Center, de Los Ángeles, California.

En esa primera electrizante confrontación, Fury llevó la mejor parte en la mayoría de los asaltos, pero sufrió caídas en el noveno y el duodécimo, que a los ojos de la mayoría, resultó insuficiente para que el monarca borrara la desventaja acumulada en los demás capítulos. No obstante, el juez mexicano, radicado en Estados Unidos, Alejandro Rochín entregó boleta de 115-111 favorable al estadounidense, fallo que desató la crítica de muchos especialistas, y en especial del gigante británico, que pidió una sanción ejemplar para el oficial azteca.

“No sé qué pelea estaba viendo. Él (Rochín) debe ser suspendido del boxeo para siempre”, alegó Fury con gran disgusto. La verdad que no he visto una peor decisión en mi vida. Es una vergüenza y el mundo sabe quién es el verdadero campeón”.

Tras aquella polémica y controvertida decisión, ambos púgiles expresaron su deseo de disputar la revancha, que finalmente se firmó para el próximo 22 de febrero, y que nuevamente tendrá como incentivo la corona de la división máxima en poder de Wilder.

A partir de entonces, par de pleitos ha efectuado cada uno. En el primero, Wilder despachó por la vía del cloroformo en el primer episodio a su coterráneo Dominic “El Problema” Breazeale, el 18 de mayo, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Seis meses tarde, aplicó idéntica receta en la revancha con el zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz, quien iba delante en la tarjetas tras seis asaltos, pero descuidó la defensa y un recto de derecha del Wilder lo puso a dormir por la cuenta definitiva, el 23 de noviembre, en la misma sede donde el campeón se las verá con Fury.

Por su parte, el mastodonte inglés, de 6´9 pies y 31 años, acabó en la segunda ronda con el alemán Tom Schwarz, el 15 de junio, en Las Vegas y en septiembre se impuso por unanimidad al zurdo sueco Otto Wallin, en la T-Mobile Arena, también en la llamada Ciudad del Pecado.

Hace pocas horas, después de lanzarse todo tipo de ofensas durante semanas, Wilder y Ortíz ofrecieron una rueda de prensa en Los Ángeles, en la que ambos se mostraron más ecuánimes y respetuosos uno hacia otro, aunque los dos insistieron que habían ganado el primer cotejo y, como era lógica, que vencerían en la revancha.

“Estoy más preparado que nunca para esta pelea”, dijo Wilder ante los periodistas. “Lo tumbé la primera vez y lo voy a hacer de nuevo ahora. Todos saben que en las revanchas siempre soy más fuerte, porque sé de lo que mi oponente es capaz de hacer y lo que planea hacer”.

Durante su exposición, Fury tuvo comentarios contradictorios. En un inicio declaró que se mantendría firme en el centro del cuadrilátero, sin intentar rehuir los intercambios con Wilder, pero más adelante, expuso que al norteño le sería muy difícil impactarlo por sus desplazamientos.

“Quiero que se encuentre conmigo en el centro del ring y tenga una fiesta”, afirmó Fury. “Él sabe que lo estremecí tres o cuatro veces, pero no tuve suficiente combustible para acabar con él”. Y dirigiéndose al estadounidense le dijo: “Te aconsejo que trates de utilizar temprano tu mano derecha por vas a dormir en dos rondas”.

Fury insistió en que tratará de imponerse antes del límite y con ese fin contrató al renombrado técnico “Sugarhill” Steward. “Si mi intención no fuera concluir por la vía rápida, habría perfeccionado lo que hice en la pelea anterior. Pero no buscaré eso. Voy a añadir el nocaut número 21 de mi carrera”.

No obstante, en otra parte de sus palabras Fury señaló que “voy a estar súper resbaladizo como un pez dorado y aun así te voy a patear el c… (palabra soez).

Durante el combate anterior, a Fury le dio buen resultado mantenerse en movimiento, evitar la corta distancia y aprovechar las brechas defensivas de Wilder para colocar sus puños. Y resulta poco probable que cambie ese plan táctico para liarse a golpes con el norteño, quien posee una de las pegadas más potentes del boxeo actual.

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