Cuando un púgil se enfrenta a un rival con las habilidades y pegada del zurdo cubano Guillermo Rigondeaux, doble campeón olímpico y también con par de coronas en las filas rentadas, debe valorar el alcance de sus palabras, so pena de quedar en ridículo por excesiva confianza o desbordado optimismo.

Sin embargo, al venezolano radicado en Panamá Liborio Solís, también ex monarca del orbe en el boxeo de paga, no parece importarle la trascendencia de sus declaraciones y asegura que si ocurre un combate de intercambios, noqueará al “Chacal” Rigondeaux, cuando crucen guantes el 8 de febrero en el PPL Center, de Allentown, en Pensylvania, donde estará en juego la corona “regular” AMB en las 118 libras.

El pleito Rigondeaux-Solís inicialmente estuvo programado para el 21 de diciembre, en la Toyota Arena, de Ontario, California, donde ambos disputarían la corona que dejó vacante el japonés Naoya “El Monstruo” Inoue (19-0-0, 16 KOs), al ascender a súpercampeón, después de vencer unánime al veterano filipino Nonito “El Relámpago” Donaire (40-6-0, 26 KOs) en la final de Súper Serie Mundial (WBSS, en inglés), disputada el 7 de noviembre, y que se conoce como “La Batalla de Saitama”, la ciudad japonesa donde se enfrentaron.

El enfrentamiento se vino abajo cuando Solís no obtuvo a tiempo el visado para ingresar a territorio estadounidense. Uno de los allegados del sudamericano afirmó que “se hicieron muchas gestiones hasta última hora, pero no se pudo lograr nada. Ahora enfilaremos nuestros esfuerzos en poder efectuar la pelea lo antes posible”.

Nacido en la ciudad venezolana de Maracai y con residencia en la capital canalera, Solís, de 37 años, dijo con total desenfado que observó el triunfo por la vía de rápida de Rigondeaux ante el mexicano Julio “El Pollito” Ceja, en junio, y que el caribeño pagará caro la osadía si se arriesga a intercambiar golpes, como hizo ante el azteca.

Solís señaló que sabía que en algún momento se encontrarían encima del cuadrilátero, pues ambos ocupan el primer lugar (Solís) y el segundo (Rigondeaux) en la clasificación de la AMB en peso gallo.

“Lo he visto pelear varias veces y también cuando lo hizo contra Ceja”, dijo Solís a un medio panameño. “Sé que suele correr, aunque últimamente se ha estado parando (intercambiando). Pero si se detiene a pelear conmigo, visitará la lona. Peleo contra los mejores, con quien sea que se me cruce en el camino. Voy a entrar a ganar”.

Cinco triunfos consecutivos suma Solís, el último por KO en el primer asalto ante el colombiano Karluis Díaz, el 18 de julio pasado, en Panamá, donde el vencido sufrió el cuarto descalabro en sucesión. El revés más reciente del venezolano se lo infligió el inglés Jamie McDonnell, el 12 de noviembre de 2016, en Monte Carlo, Principado de Mónaco, donde el británico hizo la quinta exposición de la faja gallo de la AMB.

Solís se alzó con el título del orbe súpermosca de la Asociación Mundial (AMB) por fallo mayoritario frente al nipón Kohei Kono, el 6 de mayo de 2013, en Tokio, Japón. Dos de los oficiales le otorgaron el triunfo con puntuaciones de 114-112 y 115-111, mientras el otro repartió 113 puntos para cada uno.

Siete meses más tarde, Solís añadió a su currículo la corona vacante de la Federación Internacional (FIB), también en las 115 libras, al derrotar por decisión dividida al igualmente japonés Daiki Kameda, en la ciudad de Osaka. Dos jueces entregaron boletas favorables a Solís de 116-112 y el tercero se inclinó por Kameda 115-113.

Para “El Chacal” Rigondeaux (19-1-0, 13 KOs) el enfrentamiento versus Solís sería su debut en la división gallo, que como incentivo adicional aportaría la corona regular gallo de la Asociación Mundial (AMB). La faja quedó vacante después que el japonés Naoya “El Monstruo” Inoue (19-0-0, 16 KOs) derrotó al filipino Nonito “El Relámpago” Donaire (40-6-0, 26 KOs) en la final de la Súper Serie Mundial (WBSS, en inglés) y fue elevado a súpercampeón de ese organismo, cinturón que ostentaba el tagalo.

Tras ser doble monarca del orbe en las 122 libras, Rigondeaux, de 38 años, oriundo de la oriental provincia de Santiago de Cuba y radicado en Miami, bajaría por primera vez en el boxeo rentado a la categoría inmediata inferior y después de tres combates, dos en los súperpluma (130 libras) y el más reciente en los súpergallos.

En el primero de ellos, el doble monarca olímpico e igualmente con par de títulos mundiales en las filas amateurs, sucumbió en ocho asaltos (abandonó después de recibir una paliza) ante el astro ucraniano Vasyl “Hi-Tech” Lomachenko, reconocido como el mejor libra por libra (P4P) por varias publicaciones especializadas y sitios en Internet.

Transcurridos 13 meses desde el fracaso ante Lomachenko, el gladiador caribeño anestesió en el primer episodio al mexicano Giovanni “Lloviznas” Delgado, el 13 de enero de este año, en Los Ángeles, California. Pero el pasado 23 de junio, Rigo, como lo llaman familiares y amigos, aplicó el cloroformo en el octavo episodio al azteca Julio “Pollito” Ceja, en el hotel y casino Mandalay, de Las Vegas, donde dejó a un lado su boxeo elusivo y se lió a golpes con el mexicano, quien al momento del desenlace se mantenía al frente en las tres tarjetas de los oficiales.

Al posponerse la reyerta contra Solís, Rigondeaux perdió la oportunidad de combatir por tercera vez en el año, algo que no conseguía desde 2012, cuando alcanzó la faja de la AMB al noquear en seis rounds a Rico Ramos y después la defendió con éxito ante Teon Kennedy y Roberto Marroquín, los tres estadounidenses.

En los siguientes años, Rigondeaux, quien cumplirá 40 años el 30 de septiembre, peleó par de veces en 2013 y la misma cantidad en 2014. En una sola ocasión en 2015 y 2016 y dos más en 2017, en tanto no tuvo acción competitiva durante 2018.

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