Los pronósticos se cumplieron: Terence Crawford anestesió al lituano Egidijus Kavaliauskas el 14 de diciembre, en el legendario Madison Square Garden, donde el estadounidense hizo la cuarta defensa exitosa de la corona welter de la Organización Mundial (OMB). Para Crawford, considerado entre los mejores libra por libra del orbe, fue el séptimo nocaut consecutivo, y el undécimo en peleas por título.

Pero al principio no fue el clásico paseo que muchos vaticinaron. Todo lo contrario a las abultadas apuestas, favorables al “Genio de Omaha” hasta por 16-1. “El Malvado” Kavaliauskas, retador obligatorio del norteño, plantó cara a Crawford (36-0-0, 26 KOs), quien hasta la mitad del desafío buscó sin mucho éxito las brechas en la defensa del radicado en Oxnard, California.

Durante esos asaltos iniciales, Kavaliauskas (21-1-1, 17 KOs) lució sólido y bien preparado. Y con su guardia cerrada, logró evitar los puños de Crawford, colocado en posición zurda, hasta las postrimerías del pleito, cuando en algunos momentos se colocó a la derecha.

Dos buenos golpes de Kavaliauskas al rostro de Crawford en el segundo provocaron cierta preocupación en el público que asistió a la histórica instalación de la Gran Manzana. ¿Habría sorpresa en el resultado? Nuevamente en el tercero, el lituano mostró su irrespeto al monarca al impactarlo con una combinación que obligó al estadounidense a colocar la rodilla derecha sobre el tapiz, al tiempo que se agarraba del europeo. Pero el árbitro Ricky González desestimó que la caída fuera consecuencia del golpe y ordenó continuar el pleito.

“No me dolió en absoluto”, dijo Crawford en declaraciones posteriores, mientras se encontraba sobre el cuadrilátero. “Me levanté y fui directo hacia él. No me hizo daño de ninguna manera. Pasé sin dificultades por todo lo que lanzó esta noche”.

A partir del cuarto, cuando todavía las acciones estuvieron bastante parejas y con escasos intercambios, Crawford comenzó a exhibir su enorme talento. Estuvo más preciso con el jab de zurda y los rectos de derecha entraron al rostro de Kavaliauskas, quien ya sentía el rigor de los puños del monarca y peleaba en franco retroceso.

Un gancho de derecha de Crawford, dejó sin balance al lituano en el sexto, pero sin mayores consecuencias. En el séptimo Kavaliauskas estuvo agresivo y golpeó hasta en cuatro ocasiones a Crawford, quien sacaba la lengua y con sus puños lo invitaba a intercambiar más. Ya en las postrimerías de esa fracción, Crawford atrapó al europeo con un volado de derecha a la cabeza, que lo hizo poner la rodilla sobre el tapiz. González hizo la cuenta reglamentaria y la reyerta continuó solo unos segundos pues sonó la campana que dio un respiro al “malvado” Kavaliauskas.

Dueño de las acciones y sabiendo que su rival estaba “tocado”, “El Cazador” incrementó su demoledor ataque en el octavo, cuando en los instantes finales conectó un fuerte gancho de mano derecha. Ya era evidente que salvo un golpe de suerte del europeo, el final estaba cerca, muy cerca por intermedio de los puños de Crawford.

Para el noveno, Crawford partió como una fiera que va por su presa herida e indefensa. Una combinación de tres golpes precedió a un gancho con la derecha que derribó a Kavaliauskas. Se levantó y le dijo al tercer hombre sobre el ring que se encontraba bien. González le permitió seguir después de comprobar que todavía podía hacerlo. Pero a continuación, el campeón se fue con todo soltando sus puños como un remolino sobre el ya indefenso lituano. El árbitro dijo “no más”.

“Pensé que tenía que entretener un poco al público”, dijo Crawford a Bernardo Osuna de ESPN luego de su victoria. “Es un luchador fuerte, pero cuando comencé a soltar mis manos, llegaron los golpes fatales, que no resistió”.

En su combate anterior, Crawford había noqueado en seis rounds al inglés Amir “King” Khan, también en el Madison Square Garden, donde ha disputado cinco combates, posee un gran grupo de seguidores y lo considera “mi segunda casa”.

Crawford, de 32años, conquistó la corona welter de la OMB en su debut en las 147 libras, el 9 de junio de 2018, cuando aplicó el cloroformo en el noveno episodio al australiano Jeff “El Abejón” Horn, quien la había conseguido por polémico fallo frente al astro filipino Manny “PacMan” Pacquiao.

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