Reconocido como uno de los mejores libra por libra del mundo (P4P), el invicto estadounidense Terence Crawford, campeón welter de la Organización Mundial (OMB), no encuentra oído receptivo entre las principales figuras de la división. La causa: el atrincheramiento de las grandes promotoras con sus púgiles, que está privando al público de observar a un boxeador de sus extraordinarias habilidades frente a la élite de las 147 libras.

Para muchos medios especializados y sitios en las redes sociales, “El Cazador” Crawford (35-0-0, 26 KOs) ocupa un sitio privilegiado entre los más relevantes peleadores del presente, junto a otros súpertalentos como el ucraniano Vasyl “Hi-Tech” Lomachenko, el pelirrojo mexicano Saúl “Canelo” Alvarez, el japonés Naoya “El Monstruo” Inoue y el igualmente estadounidense Errol “La Verdad” Spence, aunque también se incluyen por derecho propio el kazajo Gennady “GGG” Golovkin o el ucraniano Oleksandr “El Gato” Usyk, entre otros.

Con 32 años, el zurdo Crawford, también llamado “El fenómeno de Omaha”, se encuentra bajo contrato con la compañía Top Rank, que preside el veterano abogado Bob Arum y organiza las carteleras con respaldo televisivo de ESPN.

Pero el vínculo con Top Rank mantiene a Crawford alejado del radar del astro filipino Manny “PacMan” Pacquiao, los estadounidenses Errol “La Verdad” Spence, Keith “Una Vez” Thurman, Jessie “El Orgullo de Las Vegas” Vargas, Shawn “Showtime” Porter, Danny “El Rápido” García, el cubano Yordenis Ugás y el ruso Sergiy Lipinets, todos la bajo la sombrilla promocional de la empresa Premier Boxing Champions (PBC), que lidera el “invisible” manager Al “El Padrino” Haymon y tiene carteleras exclusivas con Fox Deportes y Showtime.

A falta de esos adversarios de alcurnia, Crawford se vio obligado a cruzar guantes con el lituano radicado en Oxnard, California Egidijus “La Máquina Malvada” Kavaliauskas (21-0-1, 17 KOs), primero en la clasificación de la OMB y señalado como retador obligatorio por ese organismo rector.

Aunque parte como amplio favorito para obtener la victoria, Crawford expresó que “(Kavaliauskas) es dos veces olímpico, está invicto y no puedo tomarlo a la ligera. Tiene todo para ganar y nada que perder, y eso lo hace peligroso. Nunca subestimo a ningún oponente y ahora tampoco será la excepción. Estoy listo para cualquier cosa que traiga en el Madison Square Garden, que considero mi segundo hogar”.

El europeo, radicado en Oxnard, California, será el cuarto adversario invicto de las últimas cinco peleas y el quinto en las ocho más recientes. Crawford viene de anestesiar en seis asaltos al inglés Amir “King” Khan, el 20 de abril pasado, en la histórica instalación de la Gran Manzana, donde hizo la tercera defensa del cinturón de la OMB en las 147 libras.

Conquistó el título en el debut en la división welter, al noquear en el noveno asalto al australiano Jeff “El Abejón” Horn, el 9 de junio del pasado año, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, en una velada en la que visitante de la isla-continente efectuaba la segunda exposición de la corona que injustamente le habían concedido ante Pacquiao.

Antes, Crawford fue campeón de las 135 libras en 2014 y al año siguiente se alzó con el cetro de los súperligeros, ambos de la OMB. Logró ser doble titular de las 140 libras, al apropiarse del cinturón del Consejo Mundial (CMB) en 2016. Y en agosto de 2017 puso a dormir en el tercer asalto al namibio Julius “La Máquina Azul” Indongo, quien exhibía las fajas de la Asociación Mundial (AMB) y la Federación Internacional (FIB). Entonces, las cuatro fajas más importantes fueron a instalarse en la vitrina personal de Crawford.

Sobre la posibilidad de vérselas con los que tienen contrato con Premier Boxing Champions (PBC), Crawford dijo a Los Angeles Times que “Estoy dispuesto a pelear contra todos esos tipos, pero no depende de mí decidir eso. Estoy abierto a hacerlo y lo he dicho desde hace mucho tiempo. Nada ha cambiado. Soy el mejor de la división y estoy listo para demostrarlo”.

En su reto a los otros púgiles, Crawford afirmó que desea tener todos los títulos y ser el único campeón welter para dejar un legado, a fin de que los fanáticos y expertos lo comparen con los otros grandes campeones de la historia. “Ese es mi objetivo antes de retirarme”, precisó.

Ahora con 31 años, Kavaliajuskas representó a Lituania en los Juegos Olímpicos de Beijing-2008 y de Londres-2012. En su más reciente ascenso al cuadrilátero empató con el zurdo estadounidense Ray Robinson, el 30 de marzo, en la 2300 Arena, de Filadelfia, donde exponía el cinturón welter de la Federación de Boxeo de Norteamérica (NABF, siglas en inglés). Dos de los jueces dieron empate a 95 y el otro se inclinó 97-93 por el lituano. Antes de ese reñido pleito, ya había sido designado retador obligatorio de Crawford.

“Me he preparado durante toda mi carrera para una pelea de esta magnitud”, dijo Kavaliauskas en declaraciones a ESPN Deportes. “Terence Crawford es un excelente boxeador, pero no le temo a ningún hombre. Nadie ha visto todavía lo mejor de la ´Máquina Malvada´. Voy a sorprender a muchos que ya me dan por derrotado, pero mi victoria no será ninguna sorpresa para mí. Obtuve esta oportunidad y no la desaprovecharé. Este es mi momento”.

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