Divididos están los criterios en cuanto a quién saldrá victorioso en la revancha entre el campeón mexicano-estadounidense Andy “El Destructor” Ruíz (33-1-0, 22 KOs) y el retador inglés Anthony “AJ” Joshua (22-1-0, 21 KOs), en duelo previsto el 7 de diciembre, en la Diriyah Arena, de Arabia Saudita, donde disputarán las coronas de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), de la Organización Mundial (OMB) y de la Federación Internacional (FIB), en la división completa.

Aunque resulta un misterio el plan táctico que intentará desarrollar cada uno de los contendientes en este trascendental combate, seguramente Ruíz mantendrá la presión desde el principio en aras de desembarcar sus golpes en la corta distancia, con el propósito de neutralizar las ventajas del británico en alcance (20 centímetros), estatura (4 pulgadas), así como por la rapidez de piernas y poder de los puños del oriundo de Watford, en Inglaterra.

En cada declaración, ambos insisten en que se han preparado al ciento por ciento en los aspectos físicos, técnicos y tácticos, que ha incluido utilizar repetidas sesiones de guanteo con púgiles de características similares a sus rivales respectivos. Igualmente, la dieta ha tenido un papel preponderante como se desprende de la imagen física que ahora exhiben, totalmente diferente a la que tenían cuando se enfrentaron por primera vez.

Siete meses antes, “El Destructor” Ruíz sorprendió a los expertos y seguidores de la disciplina, al doblegar por la vía del cloroformo en siete asaltos, al súper favorito “AJ” Joshua, entonces propietario de los tres títulos de la división pesada. Tras una caída de Ruíz en el tercero, segundos después le devolvió la medicina par de veces al británico y otras dos más en el séptimo, cuando el árbitro Michael Griffin dijo “ya no más”.

Especulaciones de todo tipo han intentado explicar lo sucedido el 1 de junio pasado en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York. Algunos, entre ellos el derrotado, alegan que fue un golpe de suerte del azteca. Otros que Joshua se confió después de derribar a su oponente y también varias fuentes cercanas al británico aseguran que subestimó a Ruíz y no hizo una preparación exhaustiva pensando que el “gordito” no exigiría demasiado.

Por obra del destino, Ruíz recibió la oportunidad de cruzar guantes con Joshua, debido a que el estadounidense Jarrell “Big Baby” Miller dio positivo a sustancias prohibidas y con menos de seis semanas de preparación el “gordito” de California aceptó el reto, que muchos consideraron suicida ante el poder de los puños del nacido en Inglaterra.

Después del sorpresivo fracaso, el denominado “Choque en las Dunas” será la mayor prueba en la carrera de Joshua, quien afirma convencido que noqueará Ruíz para reconquistar los títulos que ostentaba desde que aplicó el cloroformo en el undécimo asalto al ucraniano Wladimir “Martillo de Acero” Klitschko, en abril de 2017. Asimismo, afirma, que sea cual sea el resultado no abandonará el boxeo.

Nacido hace 30 años en la ciudad inglesa de Watford, Joshua ha insistido en que ha tenido la mejor preparación de su carrera, que está “hambriento y decidido”, y que recuperará las fajas que los cinturones que Ruíz le arrebató con “un golpe de suerte”, una apreciación alejada de la realidad, porque fue derribado en par de ocasiones en el tercero e igualmente dos veces en el séptimo, donde el árbitro Michael Griffin se vio obligado a detener el combate en el minuto intermedio de esa fracción.

Si previo al primer duelo, las apuestas favorecían a Joshua 25/1, para la revancha siguen de su lado, pero con un margen mínimo de 2/1. Y a pesar de que el británico señala que subestimó a Ruíz, ahora nuevamente el factor psicológico se presenta como una de las armas principales que pueden incidir en el triunfo del descendiente de aztecas.

“He trabajado muy duro durante varios meses y estoy golpeando con la potencia de un caballo”, dijo Joshua ante la prensa. “Ahora mi cuerpo se encuentra en el lugar que lo necesitaba. Va a ser una noche increíble y estoy encantado que muchos de mis seguidores estarán allí en la Diriyah Arena. Si todo sale como tenemos previsto, bajaré del ring con los cinturones que Ruíz me quitó”.

Según informaciones procedentes de Arabia Saudita, miles de fanáticos de Gran Bretaña y cientos de Estados Unidos, además de otros en casi 60 países, ya compraron los boletos para presenciar el trascendental pleito, que se convertirá en el primero por un título del orbe en el Medio Oriente.

Ruíz, de 30 años como su oponente, ha enfatizado en cada entrevista que “toda la presión está sobre Joshua. Yo conseguí mi sueño, lo hice realidad. Ahora he trabajado duro y con dedicación para ganar en la revancha. Y, por supuesto, quiero más, quiero dejar el legado de Andy Ruíz en el boxeo y eso incluye mantener los títulos por mucho tiempo”.

Precisó Ruíz que se encuentra listo para cualquier variante en el plan táctico que presente Joshua. Al mismo tiempo reconoce que su rival viene mejor preparado y con mayor motivación. Pero insiste en que su objetivo es lograr combatir en la zona corta, para obstaculizar la superioridad en alcance y estatura del inglés.

La Diriyah Arena, construida especialmente para el enfrentamiento y con capacidad para 15 mil espectadores, será testigo de la pelea revancha entre el rechoncho campeón mundial (Ruíz) que sorprendió al mundillo del boxeo hace seis meses y el hercúleo retador (Joshua), que busca redimirse.

Dos estilos opuestos. También planes tácticos diferentes, pero uno y otro con idéntico deseo: ganar la batalla de la división de los mastodontes, que tiene en ascuas al mundillo del boxeo. ¿Quién ganará? En nuestro criterio Joshua aplicará el cloroformo a Ruíz en cualquier momento y mucho antes de que expire el décimo episodio. 

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