Pocas horas antes del combate, una bomba de humo lanzó el entrenador inglés Robert McCraken cuando le preguntaron el plan de pelea que debía desarrollar su pupilo Anthony Joshua en la revancha frente al mexicano-estadounidense Andy Ruiz, señalada el 7 de diciembre, en la Diriyah Arena, de Arabia Saudita. 

“Queremos acorralar a Ruíz y eso es lo que va a hacer Anthony desde el principio”, afirmó McCraken a los reporteros con total seriedad. “El (Joshua) no intentará replegarse. Quiere ganar en forma convincente, porque tiene el gran objetivo de recuperar sus títulos. Es un muchacho inteligente (…) y si aplica las tácticas que hemos eleaborado, puede reconquistar sus coronas”.

Pero quizás sin conocer las palabras de su técnico, “AJ” Joshua (23-1-0, 21 KOs) hizo comentarios totalmente opuestos en relación con el plan táctico que efectuaría en este segundo pleito ante “El Demoledor” Ruíz (32-2-0, 21 KOs), quien lo había vencido por nocaut en siete entradas, el 1 de junio, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York, donde le arrebató los cinturones de la Asociación Mundial (AMB), la Organización Mundial (OMB) y la Federación Internacional (FIB), en la máxima categoría.

“Tengo que boxear con mis atributos”, dijo Joshua a un grupo de reporteros ya instalado en la sede del certamen. “No tiene sentido pararme frente a él e intercambiar golpes. Mi alcance y tamaño me permiten desplazarme y esperar las oportunidades, que seguro llegarán cuando intente buscar la pelea en la zona cercana”.

Y eso fue precisamente lo que hizo Joshua en Arabia Saudita: utilizar su mayor estatura, largo de los brazos y habilidades boxísticas para derrotar a Ruíz por fallo unánime ante cerca de 15 mil espectadores, en la instalación creada para el trascendental pleito, que tuvo un desenvolvimiento completamente distinto al anterior, cuando abundaron los intercambios a lo largo de los 12 asaltos e incluso el tercer asalto tiene altas posibilidades de ser candidato a Mejor Asalto del año.

Con un entrenamiento superior en esta ocasión, Joshua prestó especial cuidado a evitar que un golpe de Ruíz le impidiera salir con el brazo en alto, tal como ocurrió hace seis meses. Desde el principio peleó en reversa, se desplazó incansablemente por todo el cuadrilátero y mantuvo su jab como arma principal para evitar las arremetidas del gordito nacido hace 30 años en Imperial, California.

Los tres jueces reflejaron en sus boletas la superioridad de Joshua. El estadounidense Glenn Feldaman y el canadiense Benoit Roussel otorgaron puntuaciones de 118-110 y el británico Steve Gray solo le concedió un asalto al del continente americano (119-109).

Esta última puntuación coincide con la otorgada por Boxeo.tv y Zona de Boxeo. El único round favorable a Ruíz en nuestra opinión fue el octavo cuando pegó más que Joshua, 12 impactos por seis. Pero la suma total favoreció al británico 107 golpes por 60 del mexicano-estadounidense, cifras bastante discretas para una reyerta de título mundial.   

Un detalle significativo fue el incremento de peso corporal de Ruíz, quien marcó 283,7 libras, 15 más que en el enfrentamiento anterior. Joshua, por su parte, descendió 10 libras, de 247,8 a 237,8. Esto le permitió estar más ligero para cumplir con el plan táctico de moverse constantemente, mientras que Ruíz disminuyó la movilidad con el sobrepeso.

La pelea no cumplió las enormes expectativas que había generado a nivel mundial. Por el contrario, resultó bastante monótona, salvo en varios asaltos cuando ambos intercambiaron esporádicos golpes. Pero Joshua explicó su actuación con una frase muy parecida a la que estampó para la historia el legendario Mohamed Alí: “volar como mariposa y picar como abeja”. Joshua dijo minutos después del triunfo: “(El boxeo) se trata de pegar y evitar que te peguen”. Y eso, sin dudas, fue lo que hizo para recuperar los tres cinturones que Ruíz le quitó seis meses antes.

Después del sorpresivo fracaso de hace seis meses, el denominado “Choque en las Dunas” era la mayor prueba en la carrera de Joshua, quien obtuvo los título en abril de 2017, cuando aplicó el cloroformo en el undécimo asalto al ucraniano Wladimir “Martillo de Acero” Klitschko.

Todavía sobre el cuadrilátero, el rechoncho Ruíz lanzó el reto para un nuevo enfrentamiento contra Joshua. “Estamos uno a uno”, expresó sonriente Ruíz. “La tercera decidirá quién es el mejor de los dos”. 

Facebook Comments