Múltiples risas y caras de asombro provocó el estadounidense, descendiente de mexicanos, Andy Ruíz cuando declaró el pasado mes de mayo que conocía las debilidades del gigante británico Anthony Joshua y que por esa razón saldría con el brazo en alto, en el pleito previsto entre ambos el 1 de junio, en el legendario Madison Square Garden, de Nueva York.

Pero con su sorpresiva actuación, “El Destructor” Ruíz (33-1-0, 22 KOs) demostró que no era simple palabrería para justificar su inclusión de última hora frente al mastodonte inglés, dueño entonces de las fajas de tres de los cinturones del orbe más importantes de la división pesada: de la Organización Mundial (OMB), de la Federación Internacional (FIB) y el de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB).

Por obra del destino, Ruíz, de 30 años, había recibido la gran oportunidad de cruzar guantes con “AJ” Joshua (22-1-0, 21 KOs), debido a que el estadounidense Jarrell “Big Baby” Miller dio positivo a sustancias prohibidas y con menos de seis semanas de preparación el “gordito” de California aceptó el reto, que muchos consideraron suicida ante el poder de los puños del nacido en Inglaterra.

Inferior en cuatro pulgadas de estatura y ocho en alcance, Ruíz compensar sobre el ring esas desventajas al noquear en siete asaltos a Joshua, incluidos par de derribos en el tercer asalto y la misma cifra en el séptimo, cuando el árbitro Michael Griffin impidió que continuara la sorpresiva masacre, que convirtió a Ruíz en el primer mexicano de la historia con algún título del orbe en la máxima categoría.

ALTAS EXPECTATIVAS PARA LA REVANCHA

Pero previniendo un resultado fortuito (como ocurrió), el contrato tenía establecido que Ruíz debía efectuar la revancha obligatoria, caso que el oriundo de Valle Imperial consumara lo que a los ojos de todos los especialistas, era un resultado punto menos que imposible. Baste señalar que las apuestas favorecían 25-1 a Joshua, pero Ruíz reafirmó que los combates se ganan dentro del cuadrilátero, donde los contendientes tienen que demostrar, además de talento, una sólida convicción que les permita salvar cualquier obstáculo por difícil que sea.

Ahora son inmensas las expectativas para el duelo señalado el 7 de diciembre, en Arabia Saudita, donde el monarca Ruíz en su calidad de campeón, expondrá los tres cinturones que arrebató a Joshua.

Miles de fanáticos de Gran Bretaña y cientos de Estados Unidos, además de otros en casi 60 países, ya compraron los boletos para presenciar el trascendental pleito en la Diriyah Arena, una instalación con aforo para 15 mil personas, que acogerá la primera pelea por un título del orbe en el Medio Oriente.

Tras su arribo en el aeropuerto internacional de Riad, capital de Arabia Saudita y la mayor ciudad de la Península Arábiga, Ruíz no cesó de sonreir mientras respondía las preguntas de los reporteros que fueron a recibirlo. “Me siento muy bien, he entrenado fuerte y voy a hacer historia aquí como lo hice en Nueva York”, dijo “El Gordito” californiano.

Si Ruíz quiere demostrar que el triunfo anterior no resultó obra de la casualidad, Joshua intentará cambiar la mala imagen que dejó en Nueva York con una victoria convincente, que permita contrarrestar todas las críticas recibidas a partir de aquel momento.

“No fue la fatiga, sino la falta de experiencia (la que propició el revés)”, dijo Joshua en entrevista con la BBC, de Londres momentos antes de partir hacia la sede del combate. “Andy Ruíz es bueno, pero no creo que pueda vencerme dos veces”.

En su análisis con el medio británico, Joshua, también de 30 años, reconoció que fue muy dolorosa la derrota, pero le ha servido para prepararse mejor, para analizar cada detalle y, sobre todo, para subestimar a ningún adversario.

“Escuchaba a la gente decir que perder no sirve, pero ahora comprendo que te sirve de alerta, porque te da lo que se necesita para ganar”, añadió Joshua. “Todos mis sentidos ahora están abiertos a recibir nueva información y eso sin dudas me convertirá en mejor boxeador. La enseñanza del fracaso anterior es que ahora soy más inteligente y más maduro. La bendición es que tengo una segunda oportunidad que no desaprovecharé”.

Joshua se convirtió en gran figura de los pesos pesados al derrotar por nocaut en el undécimo asalto al vigente campeón mundial de Ucrania Wladimir Klitschko, el 29 de abril de 2017, en el estadio Wembley, de Inglaterra, donde despojó a su adversario de las coronas de la Asociación Mundial (AMB) y de la Federación Internacional (FIB). Un año más tarde, el 31 de marzo, Joshua añadió a sus dos títulos, el de la Organización Mundial (OMB), al imponerse por unanimidad al neozelandés Joseph Parker, en Cardiff, Gales.

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