Solo un fulminante derechazo en el séptimo asalto necesitó el campeón mundial estadounidense Deontay Wilder para retener por décima ocasión la corona del Consejo Mundial (CMB) y acabar con los sueños del cubano Luis Ortíz de convertirse en el primer monarca de ese archipiélago caribeño, en la máxima división del boxeo.

El zurdo “King Kong” Ortíz (31-2-0, 26 KOs) estaba realizando una gran demostración y llevaba la mejor parte en la tarjeta de los jueces finalizado seis asaltos, en esta revancha efectuada el 23 de noviembre, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, que fue transmitida por el sistema de Pague-por-Ver y organizada por Premier Boxing Champions (PBC).

 Pero en el siguiente asalto, Ortíz tuvo un descuido en la defensa -quizás confiado por el dominio que ejercía y los pocos golpes que hasta ese momento había lanzado su rival-, lo que abrió las puertas para el decisivo impacto de “El Bombardero de Bronce” Wilder (42-0-1, 41 KOs), ya en las postrimerías de ese séptimo episodio.

Casi de inmediato de caer la gigantesca anatomía de Ortíz de espaldas cerca de las cuerdas, hubo un grito generalizado de sorpresa del público presente en la instalación. El árbitro Kenny Bayless hizo la cuenta protectora, mientras el nacido en Camagüey y radicado en Miami, intentaba recuperarse. Pero estaba completamente aturdido y el tercer hombre sobre el cuadrilátero decretó el fuera de combate.

Hasta el momento de la debacle, Ortíz, de 40 años, iba delante en las puntuaciones. Eric Cheek lo mantenía con dos puntos de ventaja (58-56), en tanto Dave Moretti y Steve Weisfeld otorgaron mayor superioridad en los seis asaltos anteriores (59-56).

Si en el duelo precedente, disputado en marzo del pasado año, Ortíz no se lanzó a fondo en el octavo, después de haber puesto en malas condiciones a Wilder en la fracción precedente, en ese pleito también influyó la sospechosa actuación del árbitro David Fields, quien detuvo el inicio del asalto, para que el médico de turno evaluara una “lesión” en el rostro del norteño. Eso significó algunos segundos más recuperación para Wilder, que dos asaltos más tarde anestesió al llamado “King Kong”.

Para la revancha de este 23 de noviembre, el isleño tuvo varias semanas de preparación en una zona montañosa de Las Vegas. Y desde el comienzo Ortíz fue hacia adelante, en tanto Wilder peleó de riposta, soltando en esporádicas ocasiones sus puños y desplazándose en retroceso por todo el encordado.

De acuerdo con la compañía CompuBox, Ortíz intentó 102 golpes de poder, 28 de ellos incrustándose en el cuerpo del monarca. Éste lo hizo en 54 ocasiones, 17 (incluido el recto de derecha decisivo) de los cuales llegaron a la anatomía del caribeño.

Tras consumarse la victoria, Wilder, de 34 años, reconoció la labor de Ortíz. “Este combate demuestra por qué ningún otro peso pesado quiere pelear con él. Es muy astuto, se mueve estratégicamente y su intelecto es muy alto. Tuve que analizar bien y finalmente encontré su debilidad. Las dos veces ha sido el oponente más difícil de mi carrera”.

De acuerdo con varias fuentes, Wilder tiene programado enfrentarse al inglés Tyson “El Rey Gitano” Fury, en una revancha señalada en febrero próximo. Pero también el rey del Consejo Mundial ha dicho que le gustaría vérselas en un duelo de unificación, con el ganador entre el mexicano-estadounidense Andy “El Destructor” Ruíz y el inglés Anthony Joshua, quienes pelearán en un segundo combate, el 7 de diciembre, en la Diriyah Arena, en Arabia Saudita.

Considerado con escasas posibilidades de salir con el brazo en alto, Ruíz (33-1-0, 22 KOs) aplicó el cloroformo en el séptimo round al entonces invicto  “AJ” Joshua (22-1-0, 21 KOs), el 1 de junio pasado, en el histórico Madison Square Garden, donde el ganador arrebató a su rival las coronas de la Organización Mundial (OMB), de la Federación Internacional (FIB) y de súpercampeón de la Asociación Mundial (AMB).

A pesar del adverso resultado y aunque la edad es un gran lastre para Ortíz (cumplirá 41 años el venidero 29 de marzo), su actuación ante Wilder demostró que todavía es un sólido adversario para cualquiera de los otros mastodontes de la división completa. Antes de la reyerta, era criterio casi unánime que un revés por nocaut sería el indicador que ya debía colgar los guantes definitivamente. Ahora, la percepción es diferente.

La victoria le permitió a Wilder ingresar al exclusivo grupo que han tenido diez o más defensas exitosas del título en los pesos completos: Joe Louis (25), Larry Holmes (20), Wladimir Klistchko (18) y Mohamed Alí (10).

Facebook Comments