Después del emocionante combate que efectuaron hace 20 meses el campeón mundial estadounidense Deontay Wilder y el retador cubano Luis Ortíz, existe enorme interés por la revancha del próximo 23 de noviembre, en el hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, en una velada que se transmitirá por el sistema de Pague-por-Ver (PPV).

Y aunque una buena parte de los expertos y casi todas las apuestas consideran favorito a “El Bombardero de Bronce” Wilder (41-0-1, 40 KOs) para derrotar nuevamente a “King Kong” Ortíz (31-1-0, 26 KOs), la gran incógnita que envuelve el duelo es quién emergerá ganador, en lo que para el norteño significa la décima defensa de la faja de la división pesada, correspondiente al Consejo Mundial (CMB).

En el enfrentamiento previo, disputado el 3 de marzo de 2018, Wilder anestesió a Ortíz en el décimo episodio, tras una guerra de bombazos desde el principio, que pudo tener un final diferente si el zurdo camagüeyano hubiera arriesgado más en el octavo, tras poner en malas condiciones en el asalto anterior al monarca, quien gracias a la campana pudo librarse del feroz ataque de su oponente.

Encima de ello, el árbitro David Fields tuvo una participación sospechosa, cuando le otorgó al gigante de Alabama unos segundos más de recuperación en el comienzo del asalto, al llamar innecesariamente al médico de turno para que evaluara una herida en el rostro, que en modo alguno era peligrosa.

Ya en el décimo, Wilder derribó en par de ocasiones a Ortíz, lo que obligó a Fields a concluir las acciones, en momentos que las tarjetas de Carlos Ortíz Jr., Kevin Morgan y Glenn Feldman favorecían al titular por 85-84, como prueba de lo parejo que se había desarrollado la reyerta.

¿Quién ganará: Wilder u Ortíz?

Como mencionamos, la mayoría de los pronósticos se inclinan por un triunfo de Wilder. A favor del campeón está la juventud, la estatura, el alcance, mayor rapidez en los desplazamientos y gran experiencia en pleitos de alto nivel, entre otros factores.

Wilder, de 34 años, mide 6´7 pies y sus brazos logran una extensión de 83 pulgadas, en tanto Ortíz cumplirá 41 años el 29 de marzo, posee una estatura de 6´4 y tiene un alcance de 78 pulgadas. Estos indicadores demuestran que el retador está obligado a buscar el combate en el área cercana (la corta distancia) para desembarcar con efectividad sus impactos, lo que simultáneamente es un gran riesgo, debido a la enorme fortaleza de los puños de Wilder, quien igualmente tiene un efectivo y permanente jab de zurda.

Por otra parte, sería impreciso señalar qué tipo de plan táctico utilizará uno y otro, pues seguro sus respectivos entrenadores han hecho ajustes en busca de eliminar los errores propios y aprovechar las deficiencias del adversario, después de un exhaustivo análisis de los videos de la reyerta anterior.

Otro detalle significativo en los combates que participan púgiles de gran pegada, es que en cualquier instante un golpe puede cambiar el curso de los acontecimientos. Y quizás esa sea la mayor opción de Ortíz, quien hizo un largo campamento en las colinas de Las Vegas, en busca de incrementar su capacidad y resistencias físicas, con el propósito de salir con el brazo en alto y convertirse en el primer cubano con la corona del orbe en la reina de las divisiones.

En un reconocimiento a la calidad de su oponente, Ortíz ha expresado que Wilder es el mejor peso pesado de la década y mientras alguien no lo derrote, permanecerá como el número uno entre los mastodontes. Pero al mismo tiempo asegura que en esta ocasión utilizará una estrategia diferente y que su plan es terminar por la vía rápida, aunque está listo para llegar hasta el límite de los 12 asaltos y obtener el añorado triunfo.

Al margen del optimismo del boxeador isleño, debe poner máxima atención a la velocidad de manos de Wilder y sobre todo de su poderosísima mano derecha, la misma que lo envió a la lona en el quinto y posteriormente en el décimo definió el curso de las acciones en el enfrentamiento precedente. De ahí que Ortíz debe intentar la victoria a través su sólida mano izquierda en los primeros asaltos, porque mientras más se extienda el pleito, le será más difícil conseguirlo.

Nacido en la oriental provincia de Camagüey y radicado en Miami, Ortíz suma tres victorias después del fracaso ante Wilder, la última frente el rumano-alemán Christian Hammer (antes Cristian Ciocan), el 2 de marzo, en el Barclays Center, donde el cubano dominó las acciones todo el tiempo. Dos de los jueces otorgaron boletas de 99-91 y el otro concedió los 10 asaltos a Ortíz (100-90).

Los dos triunfos anteriores de Ortíz fueron por nocaut en el segundo asalto frente al rumano Razvan Cojanu, en julio de 2018 e igualmente por la vía del cloroformo en el 10mo ante el estadounidense Travis Kauffman, en diciembre, en el Staples Center, de los Angeles, California, donde el norteño fue a la lona en el 6to y el 8vo, antes de ser derribado definitivamente en el 10mo.

Wilder, por su parte, ha expresado que Ortíz es un rival muy peligroso, a quien derrotó la primera vez en una pelea muy emocionante, y de ahí que a pesar de las críticas, le ofreció esta segunda oportunidad, porque la mayoría de los pesos pesados rehúyen enfrentarlo.

En su más reciente combate, Wilder anestesió en el primer asalto a su coterráneo Dominic “El Problema” Breazeale, el 18 de mayo, en el Barclays Center, donde el árbitro Harvey Dock detuvo el enfrentamiento cuando habían transcurridos 2:17 minutos. Antes había empatado con el también mastodonte inglés Tyson “El Rey Gitano” Fury, el 1 de diciembre, en el Staples Center, de Los Angeles.

¿Serán determinantes la guardia zurda, la pegada y la capacidad de contraataque de Ortíz, o por el contrario la demoledora derecha de Wilder acabará con los sueños del caribeño de llegar a la cima de la máxima división?

¿Quién ganará? En nuestra opinión, el monarca mantendrá la corona por la vía del cloroformo, nunca más allá del octavo asalto.

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