Si alguno de los 20 mil espectadores que asistieron a la sala Saitama, para presenciar el duelo entre el local Naoya Inoue y el filipino-estadounidense Nonito Donaire, salió insatisfecho el 7 de noviembre, es por una particular razón: ¡resulta insensible a las emociones del boxeo!

Porque en ese recinto hubo una guerra entre dos “monstruos” -el pseudónimo de Inoue-, que concluyó con triunfo unánime para el nipón, después de 12 emocionantes asaltos, en los que la juventud y el poder de los puños del vencedor sobrepasaron la experiencia y larga data del veterano tagalo, monarca en cuatro divisiones a lo largo de su pródiga carrera.

Con votaciones de 116-111, 117-109 y 114-113, Inoue (19-0-0, 16 KOs) derrotó al “Relámpago” Donaire (40-6-0, 26 KOs), con lo cual conquistó la cima de la Súper Serie Mundial (WBSS, en inglés) en la división gallo. El triunfo le otorga el trofeo Muhammed Alí, un cheque superior al millón de dólares e igualmente el reconocimiento de “mejor gallo” del mundo. Además, ahora ostenta los títulos de la Federación Internacional (FIB) y súper campeón de la Asociación Mundial (AMB).

Pero las boletas de los jueces solo aportan una macro visión de lo ocurrido en la ciudad de Saitama, perteneciente al Gran Tokio, la capital japonesa. Desde el campanazo inicial y hasta el cierre de las acciones tras 12 asaltos, Naoya y Donaire intercambiaron como dos sólidos guerreros y dieron lo mejor de sí en busca de la victoria.

Aunque intercambiaron fuerte en el segundo asalto, un gancho de zurda de Donaire en las postrimerías de la fracción, hizo perder el equilibrio al asiático, quien con el impacto sufrió una herida en el arco superciliar derecho. La preocupación se hizo evidente en los rostros de los entrenadores de Inoue.

Tras el descanso, Donaire intentó poner presión sobre el corte, pero Inoue mostró su buen boxeo, desplazándose y golpeando con ambos puños. La historia se repitió en el cuarto, pero en el quinto capítulo una fuerte derecha a la cara de Donaire lo dejó visiblemente “tocado”. Su rival se lanzó con todo, pero el filipino evidenció buena asimilación y al unísono descargó sus letales ganchos de izquierda, aún sin haberse recuperado completamente.

A medida que avanzó el combate, la ventaja de Inoue se tornó más evidente, quizás por su mayor juventud (10 años menos que Donaire), quizás por una mejor preparación física. De cualquier forma, los impactos del boxeador local fueron marcando la diferencia, sin que Donaire dejara de soltar sus puños.

A la altura del octavo, una combinación de ambas manos de Donaire estremeció el rostro de Inoue, que incrementó la sangre en la herida del ojo y añadió más líquido rojo proveniente de la nariz. En el noveno, nuevamente el filipino conectó con fortaleza y su oponente entró en el agarre para evitar una caída. Hubo intercambios, en los que por momentos cada uno llevó la iniciativa y los golpes más efectivos.

Inoue comenzó efectivo el décimo, pero el filipino contrarrestó con su mano izquierda en forma constante. Menos cansado, Inoue evidenció su talento, con rápidos desplazamientos hacia los laterales y sincronizados impactos a la anatomía de Donaire.

Un poderoso gancho de izquierda al hígado de Donaire, provocó que, con acción retardada, cayera a la lona. El árbitro Ernie Sharif hizo la cuenta reglamentaria y cuando regresó el filipino a la refriega se encontraba en malas condiciones. Parecía que el combate llegaba a su fin, pero Donaire extrajo fuerzas para continuar desde lo más hondo de su ser.

Durante el asalto de despedida, Inoue, respaldado por los gritos de un delirante público, hizo cuanto pudo por acabar por la vía de los puños, pero Donaire se las arregló para mantenerse en pie y llegar hasta el campanazo de despedida. A los ojos de los presentes (y también de los jueces) había un claro ganador: Inoue.

“Donaire fue un rival muy, muy fuerte”, dijo Inoue instantes después de fundirse en un abrazo con su rival. “Este fue el primer corte que he tenido en mi carrera. Creo que Donaire es un verdadero campeón. Ganar el Trofeo Alí es lo más importante hasta ahora en mi carrera. Mi objetivo es ser el mejor de todos los tiempo, pero sé que todavía me falta para cumplirlo”.

Kalle Sauerland, director de la Súper Serie, señaló que la pelea fue muy cerrada y que no tiene dudas aparecerá entre las candidatas a mejor del año. “Es, definitivamente, la mejor pelea que he visto en vivo. Inoue estuvo increíble e igualmente es preciso felicitar a Donaire. Los dioses del boxeo están sonriendo con esta demostración de ambos”.

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