Mientras una avalancha de información resalta la posibilidad de que se efectúe en febrero el segundo duelo entre el campeón mundial estadounidense Deontay “El Bombardero de Bronce” Wilder y el igualmente carismático inglés Tyson “El Rey Gitano” Fury, desde el campamento del norteño aseguran que la principal preocupación es la revancha contra el zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz, programada el 23 de noviembre, en el hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

Hace pocas horas, Wilder (41-0-1, 40 KOs) efectuó una exhibición ante los medios en su ciudad natal de Alabama, en la que comentó sobre este segundo enfrentamiento versus el caribeño, al que anestesió en el décimo asalto, el 3 de marzo del pasado año, en el Barclays Center, en Brooklyn, Nueva York, donde hizo la séptima defensa del cinturón de peso pesado, correspondiente al Consejo Mundial (CMB), que ostenta desde 2015.

En el combate anterior, Ortíz (31-1-0, 26 KOs) fue a la lona en el quinto asalto, pero dos asaltos después tuvo un barraje ofensivo que puso en malas condiciones a Wilder. Para su mala suerte, casi de inmediato sonó el gong que puso fin a las acciones en esa fracción, en la que el árbitro David Fields intervino innecesariamente y propició la recuperación del gigante estadounidense.

Encima de ello, Ortíz salió para el siguiente asalto sin determinación por acabar el combate, que pudo convertirlo en el primer cubano con el título mundial en la categoría de los mastodontes. Le faltó “instinto asesino”, su rival se recuperó y en el décimo le propinó par de caídas, que obligaron al tercer hombre sobre el cuadrilátero a dar por concluido el pleito.

Ahora, Ortíz ha dicho que está mucho mejor preparado y que si logra un potente golpe como en el combate precedente, no se detendrá hasta que Wilder quede tendido sobre el cuadrilátero o el árbitro detenga la acciones.

“Mi objetivo principal siempre ha sido convertirme en campeón mundial de peso pesado y ese objetivo no ha cambiado en absoluto. Lo dije antes y lo diré nuevamente, esta pelea termina por nocaut. O me matas, o te mato”, afirmó Ortíz, utilizando una expresión simbólica del triunfo por la vía del cloroformo.

Según fuentes cercanas al peleador del archipiélago caribeño, Ortíz se encuentra en una zona montañosa de Las Vegas, donde ha realizado la parte final de su campamento, de cara a la trascendental reyerta contra Wilder. El objetivo: incrementar los niveles de oxígeno y en consecuencia la capacidad de resistencia ante los embates del norteño, quien carece de habilidades, pero es más joven y posee un puño derecho que es capaz de derribar a un miura.

De ahí que en el campamento de Wilder, nacido hace 33 años en la ciudad de Tuscalosa, se tomen muy en serio la pelea contra Ortíz, quien cumple 41 años el 29 de marzo, pero todavía exhibe una pegada respetable y puede decidir la pelea con un golpe.

“Nos hemos preparado para el mejor Luis Ortíz, porque creemos se presentará en mejores condiciones que el pasado año”, dijo Jay Deas, co-preparador de Wilder al concluir la exhibición del monarca estadounidense. “(Ortíz) conoce que esta podría ser su última oportunidad para el título mundial y eso lo hará traer lo mejor que tiene para ofrecer. Sin dudas, hará algunas correcciones de lo que hizo en la primera pelea”.

Oriundo también de Alabama, Deas a los 26 años se convirtió en el promotor más joven en la historia del boxeo, en 1995, cuando abrió el gimnasio Skyy Boxing, en Northport, donde entrenó, dirigió y promovió la carrera de púgiles locales.

Y Deas tiene totalmente convencimiento de que este segundo pleito será explosivo desde el mismo campanazo inicial: “la primera vez Deontay y a Luis necesitaron algunos asaltos para entrar de lleno en la acción, pero no creo que sea el caso en la revancha. Ya cada uno conoce el estilo del otro, han estado juntos sobre el ring y creo será muy interesante el combate desde la campana de apertura”.

Hoy, cuando han transcurridos casi 20 meses del anterior combate, Wilder asegura que Ortíz “nunca me lastimó. Yo estaba muy emocionado, pero no estaba herido. Mi voz  interior me dijo ´lo tienes, sigue adelante´. Y las personas no entienden que hay una gran diferencia entre ser estremecidos (por un golpe) o estar en mal estado y a punto de ser noqueado. En aquel séptimo round me puse a ´farolear´ y hay quienes interpretaron que Ortíz tuvo la pelea en sus manos”.

La espectacular trayectoria de Wilder, en la que solo un púgil, el inglés Tyson “El Rey Gitano” Fury, ha podido soportar la potencia de su demoledora mano derecha, lo hacen desbordarse en elogios personales, al punto que considera ya forma parte del prestigioso Salón de la Fama del Boxeo Internacional, cuya sede radica en la localidad de Canastota, en Nueva York

También en las últimas horas, Wilder rechazó públicamente el anuncio del Consejo Mundial (CMB) para otorgarle el  reconocimiento de “Campeón Emérito”, que también le confirió al mexicano Saúl “Canelo” Álvarez y al ucraniano Vasyl “Hi-Tech” Lomachenko.

“No tengo nada contra los muchachos que la han aceptado (la distinción), expresó Wilder. “No creo que ser un campeón franquicia me convenga. Solo estoy escuchando a los fanáticos y escuchando a mi corazón. Quiero las peleas obligatorias”.

Y precisó: “Los hombres se abren camino, trabajan duro para llegar al número dos (de la clasificación) y luego se convierten en retadores obligatorios. Cuando le quitas eso, le quitas ciertas cosas al boxeo, le quitas el carisma, le quitas la emoción”.

En su más reciente combate, Wilder anestesió en el primer asalto a su coterráneo Dominic “El Problema” Breazeale, el 18 de mayo, en el Barclays Center, donde el árbitro Harvey Dock detuvo el enfrentamiento cuando habían transcurridos 2:17 minutos.

Ortíz, por su parte, suma tres victorias después del fracaso ante Wilder, la más reciente frente el rumano-alemán Christian Hammer (antes Cristian Ciocan), el 2 de marzo, en el Barclays Center, donde el cubano dominó las acciones todo el tiempo. Dos de los jueces otorgaron boletas de 99-91 y el otro concedió los 10 asaltos a Ortíz (100-90).

Los dos triunfos anteriores de Ortíz fueron por nocaut en el segundo asalto frente al rumano Razvan Cojanu, en julio de 2018 e igualmente por la vía del cloroformo en el 10mo ante el estadounidense Travis Kauffman, en diciembre, en el Staples Center, de los Angeles, California, donde el norteño fue a la lona en el 6to y el 8vo, antes de ser derribado definitivamente en el 10mo.

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