Aunque ascendió par de divisiones, el poder de los puños del retador mexicano Saúl “Canelo” Alvarez le permitió hacer historia frente al campeón mundial de Rusia Sergey “El Triturador” Kovalev, el 2 de noviembre, en la sala Grand, del lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

En un undécimo asalto avasallador, Alvarez (53-1-2, 35 KOs) anestesió a Kovalev (34-4-1, 29 KOs), quien defendía por primera vez la faja de la Organización Mundial (OMB) en las 175 libras, que había recuperado en febrero último frente al colombiano Eleider “La Tormenta” Alvarez, tras perderla frente a él seis meses antes por la vía del cloroformo en el séptimo episodio.

Un barraje ofensivo a lo largo de esa fracción, que cerró con violenta zurda, seguida también por derecha al rostro, hizo caer al europeo como un fardo sobre las cuerdas y el árbitro Russell Mora al verlo sin posibilidad de recuperación, decretó el fuera de combate (KO), cuando habían transcurridos 2:15 minutos.  

Para Alvarez, de 29 años, fue el cuarto título en divisiones diferentes, pues anteriormente reinó en el peso súperwelter (154), mediano (160) y súpermediano (168 libras).

Desde el comienzo del combate, ambos púgiles mostraron el plan táctico señalado por sus respectivos entrenadores: Canelo buscando la pelea en la corta distancia para contrarrestar su menor alcance y estatura, en tanto Kovalev hizo un uso permanente del jab de zurda para evitar la potencia de los golpes del nacido en Guadalajara, Jalisco.

Para evitar las arremetidas y los impactos de Canelo, Kovalev lanzó 577 jabs, récord personal en su trayectoria sobre el cuadrilátero, aunque solo 63 llegaron a la anatomía del pelirrojo azteca, que con sus golpes de poder fue minando la resistencia del oriundo de Kopeysk y asentado en Estados Unidos desde hace muchos años.

De acuerdo con la compañía CompuBox, el astro mexicano llegó al cuerpo de de Kovalev con 104 golpes de poder, de los 217 que partieron de sus puños, mientras el ruso logró exactamente la mitad: 52 de un total de 168.

Asediado por Canelo de principio a fin y peleando de riposta, Kovalev, quien tuvo como mejores asaltos y el tercero y sobre todo el octavo, perdió bastante movilidad a partir de la segunda mitad, lo que hizo más efectivo el ataque de su oponente y poco a poco agotó sus reservas físicas.

“Estaba cansado después de la sexta ronda, porque tuve mi última pelea muy cerca de ésta”, expresó Kovalev después de ser atendido por los médicos y haberse recuperado completamente. “Canelo es realmente un gran campeón, aunque no me recuperé del combate contra Yarde (Kovalev noqueó en el undécimo al inglés Anthony Yarde, el 24 de agosto, en la misma sede que enfrentó a Canelo). De cualquier forma le doy las gracias a Canelo por esta pelea. Tengo un gran respeto por él. Hizo historia”.

Canelo reconoció que hasta el undécimo round, el pleito estaba nivelado en las tarjetas de los jueces, porque Kovalev mantenía la guardia muy cerrada y solo buscaba conseguir ventaja en los asaltos, que le permitieran salir con el brazo en alto por el fallo de los jueces.

“El plan general era la paciencia”, dijo Canelo después de finalizado el pleito. “Conocíamos que la estrategia de Kovalev era acumular suficientes puntos para obtener la victoria por decisión. Sabíamos que iban a ser cinco o seis asaltos y que me llevaría un tiempo encontrarlo. Es un gran boxeador, pero nos apegamos a nuestro plan de juego. Se retrasó un poco, pero en general fue exitoso”.

Tal como ha sucedido en sus combates anteriores, Canelo también mostró ante Kovalev que ha dado un salto cualitativo como boxeador. Desde sus inicios exhibió gran fortaleza física, resistencia a los golpes de sus rivales y sólido gancho de zurda, que ha educado con el paso del tiempo. Y en ese incremento de las habilidades de Canelo hay que darle un gran reconocimiento a su grupo de entrenadores, en especial al mexicano Eddie Reynoso, quien lo ha puesto a punto ante cada adversario.

¿Qué se avecina para Canelo? ¿Buscará un quinto título en la división crucero? ¿Regresará a los medianos o los súpermedianos? Ni Canelo ni Reynoso han querido revelar el secreto. El técnico solo ha mencionado que su discípulo es muy joven todavía, con un alto espíritu de la responsabilidad y tiene un gran futuro por delante. “Ya veremos que se avecina en 2020”, afirmó con una sonrisa sin soltar prenda.

Esta fue la tercera pelea de Canelo (las tres en categorías de peso diferentes) después que en octubre del pasado año firmó un contrato con la plataforma digital DAZN por $ 365 millones, que incluye 11 combates, en un período de cinco años. 

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